Los militares y el poder político

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Ronald Valera

Los ascensos militares en Bolivia se realizaron con poca legitimidad, porque al momento de tratarse el asunto en la Asamblea Legislativa no se notificó a tiempo a los diputados y casualmente los ascensores del edificio donde se realizó la sesión estaban cerrados. Aún así, con los diputados asistentes favorables al partido de gobierno se aprobaron dichos ascensos, generando malestar dentro de la institución militar. Así mismo, paralelamente surge la noticia de que los dos excomandantes de la fuerza armada Jarjuri y la fuerza aérea Terceros piden un juicio abreviado, deduciéndose, según el ministro de Justicia, Iván Lima, que sí existió el delito de golpe de estado (que es como decir que la tierra gira alrededor de la luna).

Partiendo de lo anterior, se comprueba que el poder militar aún es necesario para cualquier poder político. En América Latina, desde la independencia, los militares han tenido gran influencia en la conducción de las naciones, algunos casos fueron dañinos otros no tanto. Luego que la democracia se instalara poco a poco en la región de Sur América los militares tuvieron una influencia limitada, subordinándose al poder civil, retomando de nuevo la palestra política, tomando a la fuerza el poder o conduciendo (como títere) al civil que poseía el poder ejecutivo. En la actualidad los militares son necesarios para un gobierno, porque sencillamente manejan las armas y tienen ciertas facultades constitucionales (la fuerza del Estado) para que prevalezca el orden social en los momentos de convulsión social.

Sin embargo, el poder político partidista utiliza a los militares a su conveniencia para tratar de retener el poder, el mayor tiempo posible, dándole a cambio algunas concesiones para que el estamento militar o los altos mandos estén contentos, por decirlo de alguna manera; pero al primer instante ese mismo poder político no duda en sacrificar al militar o militares para salvarse. Por lo tanto, se le debe recordar a los militares que es respetando la Constitución y debiéndose a ella, la mejor manera de servir a la Patria, además, establecer la subordinación al poder civil desde la carta magna y no en pactos ocultos con los partidos políticos, ya que la Constitución los salva, pero los partidos políticos los pueden hundir.

Ronald Valera es Filosofo

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