Los 12 y 13 años es el momento para evitar que adolescentes caigan en conductas antisociales

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El primero y segundo de secundaria, son momentos “críticos” para los adolescentes de 12 y 13 años de edad que están en riesgo de adoptar * conductas antisociales, las que pueden derivar luego en acciones delictivas; es ese el tiempo para prevenir ello porque aún tienen predisposición a integrarse a la vida escolar, a actividades colegiales motivadoras, y pese a ser víctimas de violencia intrafamiliar aún buscan a identificarse con profesores que sean modelos positivos de vida, se explica en el estudio “Factores de Riesgo y protectores asociados a conductas antisociales en adolescentes urbanos en Bolivia”, presentado por el Fondo de las Naciones Unidas  para la Infancia (UNICEF), el Ministerio de Justicia y  la organización italiana progettomondo.mial.

La Representante de UNICEF Bolivia, Sunah Kim sostuvo que la información recopilada y sistematizada es muy valiosa para la construcción de la estrategia de prevención del delito que impulsa el Ministerio de Justicia, “esta investigación demuestra que la lucha más efectiva es la prevención , las mejores estrategias de prevención incluyen programas de primera infancia donde se enfatiza en la crianza no violenta y el fortalecimiento de vínculos de padres e hijos, esto significa  prácticas de crianza no violentas y un enfoque de desarrollo humano”.

Kim añadió que el apoyo de UNICEF a este estudio expresa su voluntad de contribuir a generar un país libre de violencia donde la niñez y adolescencia tengan oportunidades que les permitan desarrollar al máximo su potencial.

Sobre el tema, la joven Rafaela S. ahora de 20 años de edad, dio su testimonio de vida en el Cuarto Conversatorio #Niñez 3600 denominado: “Adolescencia la energía de un país en desarrollo: Factores de riesgo y protección de violencia en adolescentes”, realizado en la ciudad de Santa Cruz.  Contó que su madre trabajaba en España y su padre la maltrataba a ella y su hermano menor, entonces el afecto, amor y cariño que no halló en su familia, decidió buscarlo fuera de casa, experimentando fiestas, alcohol y otras situaciones negativas para su vida. “Es primordial en la vida de un adolescente el amor y afecto de la familia porque depende de eso que decisiones va a tomar en su vida”, dijo. Luego de pasar por un centro de rehabilitación y que también su familia se uniera para superar su crisis, Rafaela es hoy una reconocida estilista cruceña.

Al respecto, Abram Colque coordinador de proyecto progettomondo.mial aliado con Unicef para la realización del estudio, sostuvo que muchos jóvenes que se encuentran en centros de rehabilitación nunca debieron llegar a esos lugares, “necesitamos políticas y acciones importantes dirigidas a la familia para el tema de prevención, ahí se pueden hacer cambios importantes”, sostuvo.

El viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales, Nelson Cox, pidió a las direcciones departamentales de educación mayor compromiso en lo que concierne a la protección de la niñez y adolescencia, también considera que es necesario generar escuelas de padres para que éstos tengan elementos que les permitan un mejor relacionamiento con sus hijos; a la par, sostuvo que de parte del Ejecutivo, gobernaciones y municipios debe asumirse un compromiso para elaborar la estrategia de prevención a corto plazo, mientras tanto las instituciones que son operadoras del tema deben optimizar sus formas de intervención en favor de niñez y adolescencia.

El psicólogo español y especialista en el tema, Antonio Andrés Pueyo quien también asesoró la realización del estudio sostuvo que para que una estrategia preventiva funcione, lo primero es contar con una base indicadores e información, lo que se consiguió con el estudio realizado, sin embargo, alertó que  aplicar políticas preventivas y sus campañas acarrea al principio rechazos, “no son fórmulas mágicas que resuelvan la conducta antisocial”, sostuvo al referir que los fruto se manifestarán lentamente.

Metodología del estudio

El estudio fue realizado por la empresa Diagnosis SRL entre diciembre de  2017  y marzo de 2018. Para el estudio se recopilaron 28 historias de vida de adolescentes en alto riesgo y en riesgo moderado de desarrollar conductas delictivas en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz, Huanuni y Riberalta. Se realizaron 18 grupos focales con adolescentes mujeres y hombres y sus padres/madres en esas ciudades. También se levantaron 2.402 encuestas en hogares en las capitales de departamento, El Alto, Huanuni y Riberalta, además de 30 entrevistas a operadores de instituciones que trabajan atendiendo a ese sector de la población (defensorías, policías, ONG´s y Unidades educativas).

“La familia disfuncional es el factor de riesgo básico”, “sobre todo si en ella se presentan situaciones de violencia intrafamiliar crónicas” (y en especial, infantil) que generan conductas antisociales, es la conclusión primera de ese estudio.

Las conductas antisociales, se generan de forma incipiente, entre los 6 a 11 años de edad, expresadas en acoso escolar, es decir, niños que son agresores de otros, y que tienen dificultades de relación y de rendimiento académico. Por eso el nivel primario escolar es el momento para desarrollar diagnósticos precoces de esos niños para desarrollar actividades más eficaces de prevención. Entre los 14 y 15 años hay conflictos más desarrollados, a partir de esa edad se comienza a integrar grupos disfuncionales y el consumo de alcohol y drogas, luego, a los 17 y 18 años el conflicto empeora, hay conflictos de deserción escolar, e integración plena a grupos disfuncionales y se dan conflictos con la ley.

Por eso, son importantes las edades de 12 y 13 años, porque aún esos adolescentes están bajo la cobertura de un hogar, no desarrollaron una actitud plena de conflicto con la autoridad escolar y están dispuestos a la reintegración social vía la escuela.

 Conductas antisociales y factores de riesgo

Para identificar estas actitudes, el estudio identificó la prevalencia de siete conductas antisociales en adolescentes, éstas son: peleas fuertes (19%), remisión a dirección más de veces por mala conducta (11%) y conflictos con padres (4%); estos datos componen el área de “relaciones conflictivas”, completan los datos, el área de “consumo de alcohol y drogas” de la siguiente forma: consumo de alcohol 1 vez por semana o más (8%) y consumo de drogas, 2 o más veces en últimos tres meses (8%); la tercera área, son las “conductas delictivas”, que son robo o daño a bienes (8%) y ser llevado a la policía (5%).

 De esa forma, del 100 % de los 2.402 adolescentes encuestados, el estudio identifica que un 9 % presenta conducta antisocial reiterada, un 28% lo hace de forma ocasional y un 63% mostró una conducta antisocial o leve o ausencia de ella.

 El perfil de ese 9% de la muestra de adolescentes “en riesgo” es el siguiente: tienen 17 y 18 años, son de estrato medio bajo y bajo/pobreza, predominan los hombres, esta adolescencia está más presente en Santa Cruz y Sucre. Se requieren estudios adicionales para identificar que elementos influyen en los adolescentes de esas ciudades para el desarrollo de conductas antisociales.

La investigación establece que hay tres ámbitos de riesgo para el desarrollo de actividades antisociales: la familia, la escuela y el grupo de pares (amigos).

 En el caso de la familia se trata de hogares disfuncionales donde predomina la violencia, la ausencia de reglas y procesos de desestructuración familiar, a consecuencia de ello, estos adolescentes muestran inseguridad existencial, internalizan la violencia como forma de resolver los problemas y tienen baja autoestima, desarrollan conflictos en la escuela, y por ello, resultan estigmatizados, lo que a su vez deriva en deserción escolar e ingreso a grupos de adolescentes disfuncionales.

Los factores familiares de riesgo son: el adolescente no vive con sus padres, comparte las comidas menos de dos veces por semana, su papá y mamá no están pendientes de sus estudios, los progenitores desconocen donde están sus hijos luego de clases, el hogar no tiene reglas de conducta, la relación con los padres es conflictiva, y sufrieron experiencia de violencia (en el hogar) en el último año.


 * Conductas antisociales: cuando las acciones de un apersona quebrantan las normas sociales establecidas.

  • Conductas delictivas: cuando las acciones quebrantan las leyes.