Lenguaje políticamente correcto

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En la novela La mancha humana, de Philip Roth, un catedrático arruina su vida luego de preguntar por algunos estudiantes faltones diciendo: “¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?”, uno de los ausentes era de color y tomó la pregunta como un insulto, reclamó por el “supuesto racismo” y, aunque el buen docente que había dedicado toda su vida a la enseñanza aclaró que no hubo mala intención en sus palabras, logró que lo expulsen y que no lo contrate ninguna otra universidad. Esta ficción es la realidad en muchos lugares del mundo y suman las personas acusadas injustamente bajo el pretexto de la lucha contra la discriminación y el racismo.

En la versión cinematográfica de la gran novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, se hace referencias a que ciertos libros fueron quemados porque ofendían a ciertos grupos sociales, ya sean minorías o mayorías, hasta hacer desaparecer todos los libros para no ofender a nadie; novelas y cuentos, fueron quemados porque sus personajes son machistas, feminicidas, homofóbicos, parricidas y/o incitan a la infidelidad o a la traición e incluso al suicidio, esos libros eran discriminadores. En la actualidad en el mundo se dan muchos ejemplos de casos en los que se reclama un lenguaje políticamente correcto. Fundéu BBVA lo define así: “Puede definirse la «corrección política» como la actitud o conducta orientada a lograr cierta igualdad entre las diversas minorías étnicas, políticas, ideológicas y culturales que componen una sociedad multicultural y multiétnica; pero revirtiendo el equilibrio de poder —lo que se llama «discriminación positiva»— en favor de las autodefinidas como «minorías oprimidas»: negros, mujeres, homosexuales, emigrantes, etcétera”.

En nuestro país en los últimos meses, producto de la exacerbación de las diferencias étnicas y sociales que incentivó el gobierno del MAS y que se agudizó durante el conflicto político que aún vivimos, el uso de ciertas palabras se ha vuelto un peligro porque podemos herir la sensibilidad de ciertos grupos sociales, así el significado polisémico haya sido diferente al que se le atribuye, con mayor razón si tenemos en cuenta la amplificación que brindan las redes sociales con los tristemente célebres memes, fake news o posverdades buscando obtener réditos políticos.

Por eso mismo, mientras exista este estado de susceptibilidad exagerada debemos tener mucho cuidado con lo que decimos, porque si bien el lenguaje comunica nuestro pensamiento también revela prejuicios, traumas, complejos e ideologías y puede ser distorsionado si es políticamente útil hacerlo. Así hay que tener cuidado con palabras como: indio, blanco, negro, salvaje, cunumi, llocalla, imilla, mujer, hombre, maricón, lesbiana, travesti, colla, camba, wiphala, derecha, izquierda, neoliberal, fascista, masista, mesista…Hace unas semanas un beniano me llamó “cruco HdP” y un cruceño, familiar político, blanquito y rubio, se le salió lo racista y discriminador y pretendió insultarme diciéndome “beniano de mierda”. Complete usted la lista.