La vuelta de la barbarie

0
124

Nada, absolutamente nada de lo que hagan va a volcar la moneda a su favor y a su discurso. El MAS puede pagar un informe de estudiantes de Salamanca o puede comprar a los doctores de la Universidad de Gotinga o puede presentar un informe forense de la escuelita de Orinoca, pero haga lo que haga, jamás va a lograr la aceptación general de su interpretación de la historia. Lo del 2019, para el pueblo en general, no fue golpe y punto.

Acá está el detalle. Con su racismo habitual y su convenenciero discurso, para los del MAS (y ahí se incluyen los clasemedieros blancoides con frustración de su clase) el concepto de «pueblo» abarca sólo a aquellos que apoyan a su pandilla. Si un indígena, un comerciante, un profesional o un joven no es masista y no le lame virtualmente el culo al Evo, entonces para el MAS, ese individuo deja de ser «pueblo». Semejante evocentrismo, es propio de la mentalidad fascista y arrolladoramente primitiva de una t’ojpa de aprendices de tiranos.

Como buenos ch’ojcho tiranos, los del MAS y su séquito de alcahuetes, se atribuyen a sí mismos el concepto de justicia, una justicia pérfida, vengativa, tribal, concepto de justicia propio del habitante de cavernas más que del aldeano. Y así, con esa actitud de neardentales rabiosos, el MAS persigue, emputece a las instancias de justicia, monta shows mediáticos, encarcela y tortura a todo aquel que le haya sido incómodo, mientras sus catervas de bárbaros aplauden y bailan alredor de la hoguera como hordas de alienados subnormales. Hace ya mucho, el MAS ha dejado de representar al «pueblo».

El intento de suicidio de la ex presidenta encarcelada por la mafia que gobierna el País, debe leerse como un signo de impotencia. En este pedazo de patria que tenemos, ya no existe institucionalidad porque el masismo se ha fagocitado todo. Parlamentarios del MAS levantando la mano como borregos, sistema judicial corrompido hasta el tuétano, ministerio público convertido en circo de payasos, etc. Todo es una mierda y por tanto no puedes esperar nada que se asemeje siquiera a la idea elemental de justicia. Vivimos en una País donde el masismo, apestoso y voraz, no te da la más mínima esperanza de cambio. Volvimos a la barbarie.