La sombra del miedo

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22 de enero del 2020. Ya pasó y no pasó nada. Fecha de fundación del pomposo “Estado Plurinacional de Bolivia”. Fecha cuasi sagrada para algunos impostores, oportunistas y ladrones, pues inauguraron el tiempo de sus fechorías, del mas grande latrocinio que haya sufrido el país. Dirigentes, dirigentillos y proxenetas, se desgañitan amenazantes, proclamando su sed de venganza. Juran lavar con sangre la afrenta sufrida por el garañón andino.

Una sombra siniestra, un espectro, un cadáver insepulto que aun apesta. Eso es Evo Morales; capaz de meter miedo en mucha gente, pero solo eso. Aunque no hay que subestimar el poder del miedo. Sentimiento muy fuerte y muy humano; el miedo, quizás el sentimiento más atávico en el ser humano. No creo que Morales pueda hacer daño de otra manera que no sea a través del miedo.

Ahora, hay gente interesada en alimentar el miedo al, poco probable, retorno de Morales y el MAS al poder. Morales ya fue derrotado, y fue derrotado porque se le perdió el miedo. ¿Por qué temerle ahora que solo es una sombra de lo que fue? ¿Quién o quienes se benefician mas de ese temor? Preguntas validas que poco a poco se van dilucidando y encontrando varias posibles respuestas.

Por un lado, están los mismos masistas y su jefe, cuya estructura mafiosa depende, en gran medida, del territorio que controlen y del miedo que puedan infundir. Aun controlan algunos territorios, pero han perdido el control del estado y eso les resta mucho poder. De a poco la gente les va perdiendo el miedo y tienen que recurrir a métodos propios de grupos mafiosos, camorreros y de cuanta delincuencia organizada se pueda imaginar.

También están los oportunistas de siempre, que dicen ser los únicos que pueden impedir el regreso de Morales y el MAS. “Si usted no vota por nosotros Evo Morales volverá”, parecen decir. Son los otros interesados en meterle miedo a la población, no lo dicen de frente, pero lo dejan entrever. Basta echarle un vistazo a las redes sociales para ver el estado de paranoia en que se encuentran algunos grupos.

El pueblo boliviano ha dado sobradas muestras de su vocación democrática, ha sabido enfrentar al miedo y derrotarlo. Es un pueblo valiente, aunque algo ingenuo e inocente, al menos eso es lo que parece en algunas ocasiones. Pero que eso no nos lleve al engaño, las nuevas generaciones no se dejaran engatusar muy fácilmente. Saben lo que quieren y han aprendido a luchar por conseguirlo