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La región transliteraria de la escritura. Para leer La República de los Ríos de Homero Carvalho Olivia

Ludwig A. Valverde Botello

La novela La República de los Ríos (2025) es una cachuela. En ella fluyen ideas, datos emocionantes, explicaciones, razones, suposiciones y proyecciones. La novela es la imagen y el sonido del agua que corre y fija sentidos en su transcurso: “Los ríos fluyen en tres dimensiones, en la tierra, en el firmamento y en los versos de los poetas” (p. 139).

¿Qué es una cachuela? La primera definición de la palabra tiene razones culinarias. Es un platillo español. En algunas regiones de España es un paté que los ibéricos reputan como superior al foie gras francés. Dejando de lado las razones culinarias, importantes, por supuesto, porque cada platillo entraña una particular historia, la cachuela en Bolivia es un lugar. El país tiene una decena de cachuelas en la región amazónica, principalmente en los ríos Beni y Mamoré. Son los “rápidos” o saltos de agua que se forman en los ríos. Allí, el agua de los ríos fluye con gran velocidad y turbulencia por las pendientes pronunciadas del cauce y la presencia de rocas. El sonido de la cocción del platillo español, así como la velocidad del agua, une el significado de la palabra cachuela. Escuchar la cocción del platillo y escuchar todas las aguas del país unidas en la cuenca del amazonas, donde están las cachuelas, tiene el mismo efecto.

La primera vez que escuché de la existencia de las cachuelas en Bolivia fue por Jorge Cortez, quien describía con inusitada pasión la región y la civilización de los Moxos y a quien, sorpresivamente, encontré en la novela. Una de las virtudes de este trabajo escritural es la aproximación de la información que expone, de forma eminentemente literaria, a hechos, personas y situaciones concretas, comprobables en la vida real. En la travesía de la lectura de la novela encontré también y con simpatía a Fernando Cajías, Pilar Gamarra y el esfuerzo conjunto de estudiantes de Historia de la UMSA, convertidos en personajes de novela, de salvar el archivo de la “Casa Suárez” (p. 204) y, con su esfuerzo retener el tiempo y aprender de lo sucedido. En ese y otros parajes, el autor entra y sale del relato. Es un personaje más de una novela que “devora” al autor y él está consciente de ello. El novelista, personaje de la novela, quiere convertir también al lector en otro personaje más del relato, lo involucra en el tratamiento de temas nacionales sensibles como la poca valoración de la región amazónica del país, el drama y el olvido del Beni y su exigua vinculación al país (p. 194, s) o llamando también su atención con respecto al maltrato a la población indígena de la región en la violencia ejercida en Chaparina, en un gobierno que se jactaba de representar a los pueblos indígenas. En la novela discurre, con gran velocidad, la relación entre historia, política, testimonio y literatura. Mezclándose y produciendo múltiples sentidos que el lector valora mientras fluyen los capítulos. 

La novela forma parte del proyecto narrativo de Homero Carvalho, en tanto escritor que expone una identidad regional y su potencia. Retrata una región que es capaz de abordar temas nacionales, hablar a la par con Borges o García Márquez sobre el agua y los ríos, o retratar la instalación en la región (Cachuela Esperanza, Beni – Bolivia) de un pedazo del mundo de la época, en que el caucho erigió el “imperio” de Nicolás Suárez y cuyo tributo sostuvo al país en su momento; contribución injustamente olvidada. La creación de una república en ese paraje del país, cuya capital, infiere, la novela, podría haber sido Cachuela Esperanza, retrata la importancia de la región en el país a principios del siglo XX. La hazaña del aventurero español: Luis Gálvez Rodríguez de Arias quien fundó el Nuevo Estado Independiente de Acre, cuya principal razón de existencia fue la riqueza del caucho y del oro, instalando toda una logística republicana en su Estado: moneda, estampillas, ejército, constitución, leyes, etc. (p. 170), contextualiza y abre una de las razones que explican la guerra entre Bolivia y Brasil en esa región, la participación de personajes como el olvidado Bruno Racua o combatientes como Celso Barba o las rabonas y la pérdida de ese territorio por las limitaciones diplomáticas del país, tendrán hacia el final de la novela una resolución esperanzadora. 

En la novela, el caucho, producto natural de la región amazónica, es motivo de explicación de temas y problemas de país; el relato es la historia “literaturizada” de un pedazo significativo de Bolivia que explica razones históricas, expone situaciones actuales y explica momentos políticos. La novela de Carvalho focaliza ese lado del país que no está valorado y que aún falta conocer, describe cómo se construyó la civilización de las llanuras con base en el manejo del agua: “No levantaron pirámides de piedra ni dejaron templos de mármol. Su obra fue más humilde y más sabia, un paisaje domesticado, testimonio de su ingenio (…) No se rindieron ante la naturaleza, la comprendieron (…) esos hombres y mujeres hallaron en los extremos la armonía” (p. 151), dejando abierta la posibilidad de conocer, o ampliar lo que actualmente se sabe de esa región conectada geográficamente a un setenta por ciento del territorio nacional. 

La protagonista (Cachuela Esperanza) envejece “intensamente rápido” (p. 235) bajo la mirada del autor. En esa etapa de su existencia, la protagonista, apunta a la dañina presencia de una minería ilegal de los pueblos amazónicos y de su entorno. La protagonista dirá: “ayer fue el caucho, hoy el polvo dorado” (p.239). La protagonista languidece y el autor-personaje fortalece su presencia en las letras bolivianas. Este es otro bucle de la relación del autor con una novela omnisciente.

La novela se inscribe en el marco de la “transliteratura” al hacer del relato un dispositivo articulador entre historia, política y testimonio. Desinstala las fronteras cerradas de la comprensión de la realidad. El autor, el lector y la mediación entre ambos son personajes. Es el retrato de un trozo significativo de la región más grande del país (el amazonas) y por ello, quizás, bastante desconocida. Esta región geográfica, que es también región literaria, es capaz de vincular hechos verídicos, huellas biográficas y ficción como potente explicación de situaciones, personajes y perspectivas locales, nacionales, pero también universales. La República de los Ríos, es una “novela-región” abierta al mundo.  

Ludwig A. Valverde Botello es Literato y Cientista Político

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