La ciudad de La Paz, sede de gobierno de Bolivia, se encuentra en un proceso de transformación urbana acelerada, impulsada por la migración interna y el crecimiento demográfico. La conurbación de La Paz con municipios aledaños como El Alto, Viacha, Palca, Achocalla y Mecapaca ha generado una metrópolis invisible, donde las necesidades básicas de la población se multiplican y se complejizan. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población de la conurbación de La Paz supera los 2 millones de habitantes, lo que representa un desafío significativo para los gobiernos municipales.
La metropolización de las necesidades en La Paz y municipios aledaños se caracteriza por la creciente demanda de servicios básicos como agua potable, alcantarillado, transporte público y vivienda digna. Sin embargo, la capacidad de respuesta de los gobiernos municipales es limitada, debido a la falta de recursos financieros, la debilidad institucional y la ausencia de planificación urbana efectiva. Como señala el economista boliviano, José Antonio Quiroga, «la falta de planificación urbana es uno de los principales obstáculos para el desarrollo sostenible de las ciudades bolivianas» (Quiroga, 2018).
La conurbación de La Paz también ha generado problemas de segregación socioespacial, donde las zonas más pobres y vulnerables se encuentran en la periferia, mientras que las zonas más costosas y desarrolladas se concentran en el centro. Esto ha llevado a una distribución desigual de los recursos y oportunidades, exacerbando la pobreza y la desigualdad. Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), «la desigualdad es uno de los principales desafíos para el desarrollo humano en Bolivia» (PNUD, 2020).
En este contexto, los alcaldes elegidos en La Paz y municipios aledaños enfrentan un desafío monumental: cómo abordar las necesidades básicas de la población en una metrópolis en crecimiento, sin recursos suficientes y con una institucionalidad débil. La respuesta a este desafío requiere de una visión de gobernanza metropolitana, que trascienda los límites municipales y promueva la coordinación y la cooperación entre los diferentes niveles de gobierno.
Una posible solución es la creación de un ente metropolitano de planificación y gestión, que involucre a los gobiernos municipales, el gobierno departamental y el gobierno central. Este ente podría ser responsable de la planificación urbana, la gestión de los recursos hídricos, la provisión de servicios básicos y la promoción del desarrollo económico local. Como señala el urbanista español, Jordi Borja, «la gobernanza metropolitana es clave para el desarrollo sostenible de las ciudades» (Borja, 2017).
La metropolización de las necesidades en el municipio de La Paz y municipios aledaños es un desafío que requiere de una respuesta innovadora y colaborativa. Los alcaldes electos deben trabajar juntos para crear una visión de gobernanza metropolitana, que priorice la planificación urbana, la participación ciudadana y la gestión efectiva de los recursos. Solo así se podrá garantizar el desarrollo sostenible y equitativo de la conurbación de La Paz.
Oscar A. Heredia Vargas es Docente universitario