Homero Carvalho Oliva

No es fácil reseñar un poemario porque los buenos poemas contienen sus propias exégesis y cada lector toma la suya, por esos los poemas se interpretan de acuerdo a los tiempos y a los espacios de lectura. Ante un buen poema sobran los análisis retóricos, las interpretaciones semánticas y las literarias; después de leer/sentir un poema nos quedamos recogidos en nosotros mismos, sintiendo que somos testigos de algo excepcional, una sensación tan antigua que volvemos a ser los primeros humanos asombrados por a las prodigios de la naturaleza, preguntándonos cómo fue posible tanta belleza. Por eso es que creo que la poesía sucede en la dimensión del milagro, ese espacio que está en algún lugar de nuestra existencia y que acontece cuando los dioses nos dejan desamparan para que enfrentemos nuestro destino.

“Añora el polvo ser materia prima de adobes/ afligido busca estar presente en los espacios/ sucumbe entre la urdimbre finalmente”, escribe Ana Torres Licón en su Un puñado de pájaros se desflora y otros poemas, publicado por Estro Ediciones de Centroamérica, e inmediatamente pensamos que esa partícula tan insignificante es la base de una construcción mayor, el verso nos muestra lo que somos: polvo de estrellas; sin duda alguna un verso sencillo y profundo, como solamente una poeta del desierto, arena y sol, lo podría escribir. Ínfimos detalles para alumbrarnos, así es el buen poeta: sencillo y profundo, su única pretensión es nominar lo innominado.

Inspirados en su poesía los editores afirman: “Nombrar poesía es nombrar un poco de silencio, polvo pillando la sombra de los muebles que pertenecen a asilos y que se dejan afuera en días a pleno sol. Poesía y vida: cómo se han vilipendiado y amado. La diacronía y la sincronía dan fe a través del más variado e ilimitado espectro poético”.

Recuerdo que cuando salió el libro le dije a Ana, con quien me une una virtual amistad, “El título de tu libro es hermoso” y ella, muy sincera, me respondió que su origen fue un plaquette, recordó que uno de los editores tenía un archivo con poemas suyos que había compartido a modo de tallereo y tomó esos poemas y formó un registro poético. Luego la poeta me confesó: “Estro nos dio la oportunidad de publicar a autores que somos poco conocidos, yo soy la única mexicana y eso me honra” y Estro nos honra a los lectores con tan magnífico poemario y justifica su decisión: “Ana Torres Licón al presentarnos la brisa que puebla su ser y su sensación. La filosofía de describir las cosas y lo que le provocan a su semántica de aspirar a unirse con el cosmos. Luz y ejercicio en la carta que mana vida fervorosa”.

Solo para provocarlos va este poema titulado “Ruleta: De rojo a negro, / de sangre a noche, / entre las ranuras/ circulando la vida. / Contengo la respiración/ y doblo la apuesta. / Gira, da vuelta/ en un sobresalto, / el corazón se detiene, / juego que termina. / La casa no pierde”: Este breve e intenso poema confirma mi definición de que la poesía revela la existencia en palabras que son indiscretas epifanías.

Ana Torres Licón, nació Chihuahua, México, en el año del Señor de 1982; es escritora, docente y conferencista. Su primer libro es «Agonía de la mirada» (Poesía, 2019). Ganadora del Certamen Voces al Sol 2020 de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, con el libro de poesía «El oficio de los muertos».