La cuenta regresiva

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Todos tenemos cuentas regresivas en nuestras vidas, la mayor, la que nos acerca inexorablemente a la muerte. Pero a lo largo de nuestra existencia vivimos pequeñas o grandes cuentas regresivas que nos acercan a momentos temidos o anhelados. No importa cuánto se quieran evitar, el tiempo, el implacable, nos alcanza a todos. Hoy los bolivianos vivimos una cuenta regresiva hacia el 20 de octubre, fecha de las elecciones nacionales. Sin animo de dramatizar, siento que nos jugamos muchas cosas importantes. ¿Pero acaso no nos jugamos cosas importantes, sin saberlo, permanentemente?

Las semanas precedentes han sido prodigas en acontecimientos, y lo seguirán siendo después del 20 de octubre. Septiembre fue el mes del fuego, la tragedia se enseñoreo en el oriente boliviano y otras regiones del país. El sátrapa de Orinoca y su gobierno, más preocupados por la campaña para su ilegal reelección, reaccionaron tarde y mal. El desastre en la Chiquitania fue mayúsculo y fácilmente evitable, de no mediar la tozudez y el cálculo político del gobierno.

Los cabildos de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba fueron tan contundentes que no hay encuesta que pueda tapar esa realidad. La indignación se siente en las calles, se respira en el aire, y el miedo también, el miedo de los delincuentes azules por dejar la mamadera y ser juzgados por todas las tropelías cometidas. Por si eso fuera poco, el “jefazo” fue corrido de Potosí por una turba enardecida, harta del desprecio que sufre su región de parte de Morales y su gobierno. Quizás en ese momento le vino a la memoria del “caudillo” la forma en que murió su amigo Gadafi, sodomizado por una multitud. Es como para sentir miedo.

La enorme desconfianza que genera el TSE es otro elemento a considerar, no en vano 7 de cada 10 bolivianos considera que habrá fraude, y sin embargo acudirán a las urnas. No podemos apelar a la conciencia de estos individuos, pues han demostrado no tenerla. Pero podemos apelar al miedo, al miedo a la ira e indignación popular que no suele dejar títere con cabeza. Ya veremos que pasa el día después. Esperemos que prime la cordura y la responsabilidad ante la historia.

Cuando vaya a votar recuerde, estimado conciudadano: Este gobierno hizo del culto a la personalidad una política de estado, abanicándose los sobacos con la constitución y las leyes. Les robo a los mas pobres; fondo indígena. Masacro con total impunidad; hotel Las Américas, Porvenir, conflicto minero, etc. Hizo de la ineptitud y la obsecuencia una virtud. La mentira y el cinismo son marca registrada de los funcionarios y candidatos masistas. Se cago en usted, en mí, en todos los bolivianos, al no respetar nuestro voto, nuestra voluntad, nuestra soberanía.

Recuerde y sienta el olor putrefacto que destilan Evo Morales y su pandilla, sepulcros blanqueados, corruptos hasta la medula. Que la náusea y el asco que provocan se traduzca en un contundente NO a la pretensión de eternizarse en el poder de tan nefasto personaje