La Constitución etnocéntrica e irreal de 2009 (Apuntes para un debate)

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El etnocentrismo es definido como la “actitud del grupo, raza o sociedad que presupone su superioridad sobre los demás y hace de la cultura propia el criterio exclusivo para interpretar y valorar la cultura y los comportamientos de esos otros grupos, razas o sociedades”. Antes de su proclamación expresa el año 2009, me referí al carácter eminentemente etnocéntrico de la Constitución Política del Estado (CPE), aprobada en fraude a la ley – asunto de no menor interés e importancia sobre el cuál ya hice hincapié anteriormente -. La irrealidad de esta CPE ha llevado al legislador a interpretaciones antojadizas, dada la multiculturalidad de la nación boliviana.

Líneas siguientes presento partes de este descabellado ordenamiento jurídico en letra cursiva, y sus correspondientes comentarios:

Preámbulo

… Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia. El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.
Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien…
“.

Este sentimiento contrario a la hispanidad, está ataviado de mentiras altisonantes. Que el racismo haya nacido en la colonia, es cuando menos un disparate, o una presunción carente de realidad. ¿Es que acaso los constituyentes leyeron con sus hojas de coca la mente de los pueblos precolombinos?. ¿Es que acaso no hubo guerras entre los pueblos que componían el Altiplano, los Valles y la Selva Amazónica?.

Por otra parte, etiquetar a todo el pueblo boliviano como inspirado en “las luchas del pasado” es otro enorme desliz que no tiene cabida; sino en el profundo carácter sectario, anómalo y mentiroso de sus redactores.

El Estado moderno debe estar basado no en elucubraciones mentales, sino en el respeto pleno del Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos.

Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario…”.

Ningún diccionario jurídico en el mundo, ni la doctrina científica avalada internacionalmente ha podido hasta la fecha definir al Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario. Se habla del Estado Social y Democrático de Derecho, del Estado Constitucional de Derecho, pero de ninguna forma de esta figura traviesa y lamentable como es el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario.

Finaliza el Preámbulo de la Constitución, con este brote de ambigüedades y “descalibradas” afirmaciones: “cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia“.

El artículo 5 de la CPE, indica: “… Son idiomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que son el aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco”.

Aquí otra vez es elevada a su máxima potencia el etnocentrismo. Es necesario mencionar, que si de los idiomas oficiales se hablara, el japonés o el portugués, son mucho más hablados que el zamuco, el puquina, y otras excentricidades normativas. Nadie – o casi nadie – hace hincapié en el hecho que ninguna ley aprobada por el MAS fue traducida a esos treinta y seis idiomas oficiales.

El artículo 8 dice: “… El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)”.

¡Ignoro por qué razón o circunstancia no se introdujeron con la misma tenacidad y verborrea principios del taoísmo, o del budismo!. La Constitución es un saludo a la bandera, porque el gobierno del MAS – en particular éste – fue flojo, mentiroso, ladrón, etcétera. Una Constitución de ninguna forma puede asumir y promover principios ético-morales, más aún cuando es de imperativo cumplimiento y no un texto de filosofía o de religión.

“Artículo 9.- Son fines y funciones esenciales del Estado, además de los que establece la Constitución y la ley: 1. Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización”.

La tan mentada descolonización llevó al Gobierno del Movimiento al Socialismo a crear un Viceministerio de su mismo nombre, y vaya que se distribuyeron los textos ultra-indigenistas de Fausto Reynaga desde su repartición; amén de otras destrezas propias de un zurdo sin corbata y enormes bravuconadas.

“Artículo 13.- Los tratados y convenios internacionales ratificados por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación en los Estados de Excepción prevalecen en el orden interno. Los derechos y deberes consagrados en esta Constitución se interpretarán de conformidad con los Tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Bolivia”.

Este artículo bien redactado y conforme a las pautas de una Constitución moderna, ha sido perforada con la puesta en vigor de la Ley 004, que contraviene el Pacto de San José de Costa Rica, tal como me he referido en su momento. ¡Otro saludo a la bandera!.

Artículo 35.- El sistema de salud es único e incluye a la medicina tradicional de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

Sobre esta disposición, me pregunto: ¿y dónde quedó la medicina tradicional china?. Otro ejemplo de etnocentrismo.

Más cuestiones no mencionadas con anterioridad, pueden ser revisadas en otros artículos míos. Huelga ahora conocer, ¿quiénes fueron los autores de semejante desmadre?. Ciertamente, la Constitución de 2009 más que un texto normativo es una juerga desenfrenada de gente que ignora la ciencia del derecho, pero que además en su etnocentrismo, es altamente racista y retrógrada.