De: Álvaro Vasquez / Para Inmediaciones

Impotencia porque el TCP aceptó el ridículo argumento del “derecho humano” a la reelección planteado por el MAS para habilitar una nueva candidatura de Morales. Quienes debían velar por el cumplimiento de la CPE, se encargaron de pisotearla. Vendieron su conciencia por un cargo, algunos (o muchos) pesos, o lo que fuera. Engañaron al país. Sinvergüenzas, corruptos.

Impotencia.

Impotencia porque pisotearon la voluntad popular expresada en el referéndum del 21F. ¿Para qué llaman a un referéndum si desconocerán su resultado en caso de que les sea adverso? Culpa mía, ya lo sé, por todavía creer que el voto vale, por creer que podrían cumplir su palabra alguna vez. Estúpido yo, grandísimos mentirosos ellos. Cínicos, hipócritas, estafadores.

Impotencia

Impotencia porque el OEP aceptó la candidatura del binomio vetado por el referéndum, porque la mayoría de este Órgano (dizque independiente) votó contra la voluntad popular, ignorando la voz mayoritaria expresada a través del voto, ese voto que debían defender. ¿Hubiera sido distinto si Uriona y Exeni no renunciaban? No lo sé. ¿Renunciaron para no ser sobornados o porque aceptaron serlo?, difícil saberlo. Quizá recibieron amenazas, chantajes…creo que merecen el beneficio de la duda, al menos, la historia aclarará las cosas en algún momento. Sandoval y Costas votaron en contra, bien por ellos, pero no pudieron frenar el voto mayoritario de los otros vocales, de los vendidos (¿cuál habrá sido su precio?, ya se sabrá).

Impotencia.

Impotencia porque la cúpula policial se ve expuesta en vergonzoso servilismo ante el poder, y cambia su razón de ser, deja de proteger a la población y elije controlarla y coartar su derecho al debate y a la libre expresión. Imagino a la institución verde olivo caricaturizada y entrando de espaldas a la oficina del jefazo, agachada por el peso de sus medallas rastreramente obtenidas, diciendo perdón jefecito por darle la espalda, mientras el jefazo espera sonriente para saciar su lujuria de poder. Cobardes, serviles, indignos.

Impotencia.

Impotencia porque escucho en el minibús a dos personas hablar y estar de acuerdo en que, si el Evo roba, no importa, algo hace al menos, todos roban, y nosotros estamos bien, así nomás es la cosa. Supongo que ellos también roban, y creen que están bien. Miopes incapaces de ver que cuando el barco se hunde, se ahogan los que están en la bodega y también los que se hallan en el palo mayor (los que supuestamente están bien). Son incapaces de ver lo que pasa en el barco venezolano, del que escapan los que pueden ─y como pueden─ de su impresentable y necio capitán, Maduro, grotesco heredero del corrupto mayor. Ciegos, estúpidos, tristes individuos sin valores y sin valor.

Impotencia.

Peligroso es el hombre que no tiene nada que perder, decía Goethe.

Nos quitaron la democracia, al comprar al TCP e ignorar la CPE.

Nos quitaron el voto, al pasarse por el forro los resultados del referéndum.

Nos quitaron la seguridad, al corromper a la policía nacional.

Nos quitaron la tranquilidad, al imponer un bufón como defensor del pueblo.

Nos quitaron la voz, al pisotear la libertad de expresión.

Nos quitaron el derecho al disenso, al llenar la asamblea de una irreflexiva comparsa de intolerantes levantamanos.

Nos quitaron la representatividad, al cooptar todo gremio representativo.

Nos quitaron las garantías básicas, al eliminar la independencia del poder judicial.

Nos quitaron la dignidad, al atacar a la APDHB.

Nos quitaron todo, ya no hay nada que perder (acaso la esperanza).

Peligroso es el hombre que no tiene nada que perder.