Fernanda Pavisic y la Miss Potosí

0
71

El video que muestra el controvertido diálogo entre la entonces Miss Bolivia, Fernanda Pavisic, con su amiga Camila, desató un gran debate público. En ese diálogo, Pavisic en tono burlesco clasificó a las competidoras de un concurso de belleza en tres categorías: las “doñas”, las “gracias por participar” y la “Miss Potosí”. Según su razonamiento, éstas contaban con menos atributos que ella, que se denominaba así misma “diosa divina”. La “Miss Potosí” era, según su lógica, la que representaba su antítesis. Una vez que se hizo viral y que las reacciones fueron negativas a estos comentarios, Pavisic pidió disculpas señalando que se trataba de un experimento sociológico. Las autoridades potosinas, Comcipo (Comité Cívico Potosinista) así como muchos cibernautas pidieron su destitución. Tiempo después, Promociones Gloria, la organizadora de los concursos de belleza en Bolivia, decidió retirarle la corona de Miss Bolivia.

Esta columna quiere analizar tanto el contexto de las palabras de Fernanda Pavisic como las repercusiones de su caso que ilustran las desigualdades en nuestro país. Es pertinente recodar que las muy desafortunadas expresiones de Pavisic no fueron las primeras en que una “reina de belleza” nacional tuviera palabras discriminatorias y racistas. En el 2004, Gabriela Oviedo, entonces Miss Bolivia, afirmó en un concurso en los Estados Unidos que “Soy del otro lado del país, somos blancos, altos y sabemos inglés».  Sus palabras buscaban advertir al observador extranjero sobre la presencia europea y moderna en Bolivia, en oposición, presuntamente, a la herencia indígena vista por ella como antimoderna. De forma que tanto las declaraciones de Oviedo en el 2004 como las de Pavisic en el 2022 muestran lo arraigado del racismo y los estereotipos racializados en la sociedad boliviana. A ello, hay que sumar el proceso de cosificación de la mujer y los ideales de belleza que son promovidos por los concursos. Existe así la premisa que la mujer debe ser valorizada por su “belleza” y que ésta debe ser occidental y/o de origen europeo. Una se pregunta si las personas indignadas por las actitudes de Pavisic se han cuestionado sobre la necesidad social de estos concursos y los mensajes sociales que ellos transmiten. Mensajes tales como promover la “belleza” como elemento esencial de la femineidad y el canon europeo como parámetro estético.

Un segundo punto importante de resaltar es la reacción de las autoridades y la población potosinas. Las autoridades manifestaron inmediatamente su indignación y los internautas potosinos fueron virulentos. Empero ¿hay una reacción similar a las atrocidades que ocurren en nuestro departamento? Los trágicos casos de infanticidios, feminicidios, violencia sexual y de género son ignorados por las autoridades. Pareciera que les indignara más las declaraciones de Pavisic y no los problemas sociales del departamento. A la violencia estructural del departamento hay que sumar los problemas de la explotación irracional del Cerro Rico, la precarización laboral y la contaminación medioambiental. Frente a esas terribles situaciones, las autoridades potosinas se refugiaron en exaltar la “belleza potosina” fomentando así la cosificación de la mujer.

Los concursos de belleza promueven la cosificación de mujeres ya que están diseñadas para exaltar su apariencia física desconociendo su subjetividad. También constituyen una violencia para las personas que no se ajustan a los supuestos patrones de belleza. La belleza en sí es abstracta y a la vez un fenómeno cultural y social. Una reina de belleza de Bolivia no puede representar ni encarnar la diversidad de las mujeres en el país. Promociones Gloria representa a la industria de consumo y cosificación de las mujeres. Como sociedad no debemos entrar en el debate sobre quién es más “bella” sino repensarnos y cuestionar el machismo de estos certámenes. En el caso de Potosí, el verdadero debate debería ser la promoción del desarrollo humano y la eliminación progresiva de la pobreza y la exclusión social.