Exportación No Tradicional marca hito histórico

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El INE dio a conocer las cifras del comercio exterior boliviano del 2021, con resultados que en la mayoría de los casos pueden ser catalogados como satisfactorios, siendo que el pasado año estuvo cundido de retos, producto del paulatino retorno a la normalidad en el mundo y de enormes dificultades en términos logísticos y de transporte, sin olvidar el impacto del cambio climático y las plagas, que medran la producción agrícola nacional.

Pese a todos los inconvenientes y adversidades, gracias a la tenacidad de nuestros productores y exportadores, Bolivia pudo lograr un gran superávit comercial por 1.471 millones de dólares, dando cuenta que las exportaciones del país no solo alcanzaron para pagar las importaciones de las que somos fuertemente dependientes, sino que generaron también un significativo excedente de dólares.

Grandioso saldo, verdaderamente, porque desde el punto de vista del bolsillo del ciudadano coadyuva a la estabilidad económica del país, lo que depende en alto grado del tipo de cambio, y este, del buen desempeño del comercio exterior.
Por tanto, nadie debería soslayar la importancia de tan buen resultado derivado del incremento de las exportaciones, superando a las importaciones que también crecieron, algo normal en un país que se recupera económicamente y que precisa bienes de capital, insumos, equipos de transporte y combustibles, para producir bienes y servicios, tanto en función del mercado interno como externo.

Los factores determinantes para la consumación de este saldo comercial superavitario tienen que ver con que un 50% del valor de las ventas externas se debió a la minería, al influjo de los altos precios, a la par que las Exportaciones No Tradicionales – ENT (productos agropecuarios, agroindustriales, forestales, madereros y manufactureros) subieron su aporte hasta un 25% del total. Siendo que ambos rubros tienen poco que ver con el sector público, el gran mérito de su expansión, en valor y en volumen, es atribuible a la actividad privada. Pero, hay algo más y no se trata de un tema menor…

Las Exportaciones No Tradicionales superaron a las ventas externas de hidrocarburos luego de 17 años, pero no solo eso, sino que, con 2.711 millones de dólares, marcaron un récord histórico de exportación en la gestión 2021, no por un “rebote estadístico” o “efecto-precio” precisamente, ya que son las más altas, tanto de la época republicana como de la era plurinacional, puesto que ni siquiera durante el macrociclo de precios altos lograron un volumen tan alto como en el año 2021, de casi 4 millones de toneladas.

Algo más -una “lección aprendida”- las ENT nunca dejaron de crecer, ni siquiera durante la pandemia del 2020. ¿Saben por qué? Porque están basadas en las agroexportaciones y el mundo no puede dejar de comer. Por tanto, el destino histórico de Bolivia es alimentar al planeta, produciendo no solo granos en el Oriente sino superalimentos en el Occidente (quinua, tarwi, cañawa, amaranto, etc.).

Somos un país bendecido por Dios con una envidiable geografía, con todos los pisos ecológicos, climas y microclimas; casi la mitad del territorio está cubierto por bosques; tenemos la segunda mayor biodiversidad del mundo; agua dulce, tierras fértiles, etc., tenemos absolutamente todas las posibilidades de avanzar en la lucha contra la pobreza apostando por la producción agropecuaria/agroindustrial y la forestal/maderera. ¡Hagámoslo y rápido! Así podremos festejar en el 2025 algo más que solamente el Bicentenario…
El 2022 plantea retos y oportunidades, y casi todo tiene que ver con el comercio exterior.

Con políticas de promoción selectiva de exportaciones y de sustitución competitiva de importaciones -sin necesidad que el país siga endeudándose- podría captarse inversión privada nacional y extranjera para generar centenares de miles de empleos dignos y sostenibles, ingresos para las familias e impuestos y divisas para el país. ¿Será posible? Sí, el exitoso modelo de desarrollo cruceño es la prueba de que es factible hacerlo.