Errores políticos que se pagan caro… a llorar al río

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La aprehensión y detención por cuatro meses del Gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, recientemente por el caso “golpe de Estado I” que para algunos es un secuestro y para otros totalmente legal, nuevamente pone en un enfrentamiento infernal entre el gobierno central (occidente) y la región cruceña (oriente) que tendrán consecuencias fatales a nivel político, económico y social para el país.

Hace tiempo atrás en una columna de opinión lo dije, que el país tuvo la buena oportunidad en las elecciones generales pasadas de octubre del 2020, de poner un alto definitivo para que el Movimiento Al Socialismo (MAS) siga gobernando. Esos 21 días de lucha entre octubre y noviembre de 2019 que tuvo como protagonista principal a una gran mayoría del pueblo boliviano para que Evo Morales y Álvaro García Linera renuncien a sus cargos de presidente y vicepresidente respectivamente para que luego huyan al exterior, no supo ser asimilado por los falsos opositores de ese entonces como lo fueron la ex presidenta transitoria Jeanine Añez, el propio Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa, Doria Medina, Jorge Quiroga entre otros.

Fueron tan sordos al pedido de esa gran mayoría para que vayan en un solo bloque y derroquen al masismo mediante las urnas en ese entonces para que después de verdad vivamos en democracia y no sigamos bajo el autoritarismo del Socialismo del Siglo XXI, llegando a desperdiciar esa gran oportunidad que quien sabe nunca más se nos presentará y con consecuencias que la primera autoridad política de Santa Cruz ya lo está empezando a sentir en carne propia.

Esos falsos opositores que de vez en cuando aparecen ante los medios de comunicación social hechos los verdaderos opositores, tendrán que cargar en sus conciencias, si lo tienen, haberle devuelto al MAS en bandeja de oro el poder. Los errores, en este caso políticos, se pagan muy caro…ahora a llorar al río.

Que distinto hubiese sido, sí esos mal llamados opositores hace más de dos años habrían trabajado políticamente oyendo al pueblo que les pedía a gritos “únanse en un solo bloque” y que “no vayan por separado”. Hicieron todo lo contrario, cada uno ya se daba por seguro ganador, hechos los grandes líderes y en otras palabras se limpiaron la boca antes de comer.

Gracias a esos falsos opositores ahora el país está como está. Y lo más irónico es que ellos en esta coyuntura política se andan quejando de que son víctimas de persecución política, cuando en el fondo sabían que sí volvía el MAS al poder, volvería con todo para arrinconarlos y hacer de la patria lo que le venga en gana.

Lo más seguro es que el gobernador cruceño correrá la misma suerte de Jeanine Añez y Marco Antonio Pumari, quienes se encuentran detenidos hace bastante tiempo en distintos centros penitenciarios acusados de ser participes directos del mismo caso “golpe de Estado I”. En otras palabras, Santa Cruz ya tiene que ir viendo la sucesión constitucional autonómica de su subgobernador al cargo de gobernador.

La aprehensión y detención de Camacho de manera indirecta lanza mensajes hacia adentro del propio masismo, en el sentido de que el presidente Arce Catacora, les dice a sus detractores del ala dura Evista de que no hizo ningún pacto con la derecha y que gobernará el país con mano dura. También va dirigido a todo el país y en especial para quienes a título de federalismo quieren activar el separatismo o desmembración territorial de la patria.

Otro mensaje subliminal es que el occidente sigue teniendo más peso político que el oriente a pesar de que esta última región tenga mayor peso económico. Santa Cruz bien lo sabe que a lo largo de la historia de Bolivia tuvo contados presidentes (Velasco, Busch y Banzer) quienes no pudieron arrebatar durante sus gestiones presidenciales ese dominio político que todavía ostenta la parte occidental del país.

Más allá de lo sucedido con el caso del gobernador cruceño Camacho, nuevamente entrará en disputa el tema del regionalismo entre oriente y occidente. El punto central de esto es que Santa Cruz ya no quiere ser solo el centro económico sino el centro político de la nación y no por algo va agitando las banderas del federalismo. Para lograr eso tiene que surgir un verdadero líder cruceño para que conquiste y convenza a toda Bolivia de que se puede gobernar desde el llano. Mientras tanto las importantes decisiones políticas seguirán saliendo desde los andes.

Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta es Comunicador Social