El Sultan

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He vivido algunos años, unos dirán que fueron muchos y otros dirán que fueron pocos. Lo cierto es que he visto pasar muchos gobiernos, desde las infames dictaduras de Banzer y García Meza, hasta el actual simulacro. Yo era un jovenzuelo en aquel octubre del 82, cuando la esperanza del pueblo se volcó a las calles. La Paz era un hervidero de entusiasmo y buenos deseos. Ya sabemos lo que paso después

Ha corrido mucha agua bajo el puente desde aquel entonces. La democracia, que tanta sangre costo, se fue construyendo paso a paso, con muchos sobresaltos e imperfecciones, pero siempre tratando de respetar el estado de derecho. Quien iba a pensar que esta democracia pariría el engendro que hoy trata de destruirla. En nombre de un pueblo, al que no respeta, al que desconoce en su soberana voluntad, este engendro quiere perpetuarse en el poder.

Nunca hubiera podido imaginar que sería testigo de la metamorfosis que está sufriendo el país. En relativamente poco tiempo hemos pasado de ser una República a ser un Estado Plurinacional, ahora estamos en camino de convertirnos en un Sultanato, si es que ya no lo somos.   Para el que no lo entienda, un Sultanato es un territorio bajo la jurisdicción de un Sultán. Un Sultán, es lo que Evo Morales, en sus desvaríos, cree que es.

Dueño absoluto de vidas y haciendas, dispone libremente de los bienes del Estado, como de su propiedad se tratará. Derrocha dinero a manos llenas. Vive en medio de lujos, en vez de elefantes y yates, tiene autos blindados, aviones y helicópteros a su disposición. Eso sí, se mandó construir un nuevo palacio digno de un Sultán. Se pasea por el mundo, con su corte, alardeando de una riqueza que como país estamos muy lejos de poseer. Hace gala de su impostura por donde quiera que vaya, y aun piensa que el mundo le cree.

Pero como buen Sultán, el inefable Morales, anda totalmente divorciado de la realidad. El y su corte de mamarrachos, creen que pueden actuar con total impunidad. No se dan cuenta que los ciudadanos están hartos de tanta estulticia, y que harían bien en ir construyéndose unas coquetas suites en Chonchocoro, Palmasola o El Abra. Y es que no ha de pasar mucho tiempo para que paguen por sus fechorías