El quiebre del Estado plurinacional

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No solo los indicios y los signos son evidentes, de que, no sé si será pronto o más después, asistiremos los bolivianos al quiebre y debacle del Estado Plurinacional. Es notoria la crisis que está haciendo estragos en todos los estamentos de la sociedad; hablamos de una crisis moral, política y social, generalizada. Se huele por todas partes la caducidad de un Estado aparente, mientras los jerifaldes del momento se pavonean con su viejo discurso del socialismo, según ellos, nuevo y que no ha sufrido un solo rasguño, cuando tiene más rayas que un tigre.

La frase que más se acomoda en este momento y no ha dejado de estar presente en cuanto funcionario o político ha abierto la boca, “este país es increíble”; claro, como no va a ser increíble, si los de turno, tuercen, destuercen, como magos de circo la ley; hacen y deshacen a su antojo, nada más porque están embrutecidos de poder, mientras a vista de halcón tuerto, todo el mundo roba a su antojo donde mejor puede; se roba de las arcas del Estado, en la cancha y en cualquier barrio y a toda hora. Este es un país increíble por los exabruptos que dicen los unos y los otros; pero los más cojudos son los políticos de cuarta.

Estoy convencido que la ceguera absoluta del actual presidente, con la que se encierra en su nuevo palacio de cristal, y no es tanto la ceguera de un no-vidente con el respeto que estos  se merecen, porque un no-vidente mira mejor con sus cuatro sentidos restantes. La ceguera del presidente y que lo ha dejado sin visión es el caudillismo militarista y que en América se impuso a mediados del siglo XIX. De ahí que se las da a los gobernantes, crear banderas de todo tipo, himnos para lo que sea, medallas y otras cosas superfluas.

Nuevos aires están invadiendo las capitales de departamento, sobre todo en el eje central, claro cada vez más aglomeradas y putrefactas, desordenadas, en suma, es creciente junto a los nuevos aires el caos. Y se impone de manera imparable, una economía libre de mercado inhumana, o en todo caso a la boliviana, libre mercado por todas partes y donde todo el mundo busca hacer plata, hasta los mendigos trabajan por do quier. Pero lo que más preocupa junto a este auge del libre mercado es que el actual gobierno y sus gobernantes tienen su propia democracia o lo que sería lo mismo, la democracia no es lo suyo; y el caudillo de turno muestra esa su democracia como bailarina de cabaret, creyendo que es la única musa de la noche. Y peor aún de la historia del mundo.

El Estado plurinacional se quiebra lentamente y eso se nota ya por todas partes.

Iván Jesús Castro Aruzamen es Filósofo, teólogo, poeta y escritor