José Luis Mollinedo de la Quintana

Del triunfalismo al pánico

Los resultados de la última contienda electoral sub-nacional dibujarán un cuadro político interesante que todavía motiva una serie de lecturas e interpretaciones

La inesperada victoria del Negro Arias en La Paz, el contundente triunfo de Camacho en Santa Cruz, la paliza que Eva Copa dio en el Alto, la resurrección política de Manfred, el reciclaje del “tío” Jhonny, la aparición del Movimiento Tercer Sistema en Pando y Beni, la derrota del MAS en las alcaldías de Potosí y Tarija, la próxima realización de segunda vuelta en la elección de gobernadores en La Paz, Pando, Tarija y Chuquisaca, motivaron que la primera reacción del eje anti -masista sea demasiado exitista.

Consideraron que le dieron una pateadura electoral al MAS y que el partido de gobierno se encontraba tirado en el piso gritando de dolor e impotencia.

Pronto la realidad reveló su verdadero rostro.

Si bien es cierto que, con respecto a las últimas elecciones nacionales y subnacionales, en las que el MAS participó, su votación bajó considerablemente, no es menos cierto que el MAS es la primera y única fuerza política organizada con presencia nacional a lo largo y ancho del país.

Su victoria en más de 240 municipios y el hecho de que casi en todos los lugares donde hubo elecciones subnacionales si no ganó obtuvo el segundo lugar. Sumado al hecho que, aún cuando, no se comparta con sus ideas, es un partido que tiene un proyecto político, una realidad que trae como consecuencia un equilibrio en la balanza electoral.

Después de la euforia comenzó a imperar la sensatez Emergieron voces contrarias al núcleo duro antimasista. Eva Copa fue la primera en señalar que agradecía a Evo por darle la oportunidad de hacer política destacaba su adhesión a la narrativa nacional –popular y al denominado “proceso de cambio” y reiteraba que jamás pactaría con la derecha.

Patzi, líder del Movimiento Tercer Sistema, se autoproclamó como fundador y hombre histórico del “proceso de cambio”.

Jhonny Fernández, que a lo largo de su campaña se dedicó a rescatar el voto nacional-popular, que en algún momento cuando vivía su padre Max Fernández, la UCS expresó en sectores de los valles y del oriente boliviano, al ganar la elección municipal se colocó más cerca del MAS, alejándose del comiteísmo, de las logias, de los demócratas de Costa y del propio Camacho.

Manfred mantuvo una posición cautelosa e hizo un acuerdo con el gobernador para trabajar por Cochabamba.

Arias se mostró proclive a trabajar con el actual gobierno. Invitó a su rival electoral Cesar Dockwelier a encontrar puntos de coincidencias programáticas para trabajar desde el municipio por la ciudad de La Paz.

El propio Camacho planteó estar dispuesto a trabajar con todos en función del desarrollo de Santa Cruz y del país.

Todo estaba muy claro: la oposición reconocía el poder y la autoridad del gobierno central, a cambio que éste también reconociera y respetará los espacios de poder regional que los adversarios del MAS habían logrado a través del voto popular conseguido en las urnas.

Se podía prever, en ese contexto, que estaban sentadas las bases para generar un acuerdo político de concertación y convivencia.

Acuerdo político del que estarían excluidos figuras como Doria Medina, Tuto Quiroga, Rubén Costas, Luis Revilla, Jeanine Añez y el propio Carlos Mesa no solo por su baja incidencia en la sociedad boliviana, sino porque padecen de Covid político y se encuentran en terapia intensiva entre la muerte o la sobrevivencia política.

Sin embargo, sorprendentemente, el MAS patea el tablero.    

De manera inesperada introduce en el escenario político el tema del “golpe de Estado” y ordena el apresamiento de ex ministros de Estado y de la ex presidenta Jeanine Añez, desatando así una artillería de procesos y acusaciones judiciales contra la oposición por conspiración y sedición, debido a su supuesta participación en el “golpe” que habría derrocado a Evo Morales. En ese momento, sectores de oposición pasan del triunfalismo al pánico.

Pero ¿por qué el MAS reaccionó así? Cabe preguntarse ¿Lo hizo por debilidad? ¿Cometió un error político? ¿Quiso mostrar su musculatura social y política? O ¿es una jugada política planificada?

Estas interrogantes trataremos de responder.

Desde nuestra óptica, el accionar del MAS tiene dos vertientes: la primera de concepción político-ideológica y la segunda de estrategia política que tiene que ver más que ver con lo que se denomina la real política

Cuando el poder se entiende como la hegemonía y la confrontación

Evidentemente hay muchas formas de entender y usar el poder.

Revisemos algunos conceptos interesantes al respecto:

Para el sociólogo Max Weber el poder es “la voluntad de imponer un pensamiento dentro de relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera sea el fundamento y la probabilidad de éxito de ese pensamiento”.

Según Foucault “el poder sirve para afectar la acción de los otros”.

Para Mao Tse Tung “el poder nace de fusil”.

Para Abimael Guzmán “todo es ilusión salvo el poder”.

Según Lenin “La dictadura del proletariado es un poder conquistado y mantenido mediante la violencia ejercida por el proletariado sobre la burguesía. Un poder que no está sujeto a ley alguna”

Hitler decía “quien controla la propaganda controla el poder”

Churchill sostenía “que jamás había que dar poder ni a las mayorías transitorias ni a las minorías activas, sino que por el bien y el interés público, el poder debe ser la interacción y el equilibrio de los intereses democráticos”

Existen también definiciones draconianas del poder como la definición del jefe de la SS nazi Himmler que afirmaba que “el poder es poder definir que se hace con la vida ajena”.

No muy diferente es la concepción de jefe de cartel de Medellín, el narcotraficante Pablo Escobar, que sin ningún reparo decía que él tenía “el poder de decidir quién vivía y quién moría en Colombia”

En nuestro país encontré dos definiciones interesantes de qué es el poder: la de Víctor Paz que afirma que “el poder es un maravilloso instrumento para construir o destruir”.

Y el concepto de Jaime Paz que manifiesta que “el poder es el mecanismo para generar consensos y concertaciones”.

Evidentemente, el MAS entiende de manera distinta lo que es y para lo que sirve el poder, su visión tiene relación directa a lo que el MAS representa (o representaba) y a su manera en que irrumpe en la política boliviana.             

El MAS en su emergencia en el escenario político es la condensación de lo nacional popular que el ciclo neoliberal, con sus luces y sombras, había marginado y excluido. Su fuerza sale de la Bolivia profunda, que no tiene tradición democrática y que como toda expresión popular tiene la confrontación y la pelea como método de lucha.

Esta visión se refuerza porque su núcleo duro viene de la lucha sindical campesina. Y de la aparición de El Alto como factor de decisión política. El MAS se convierte en el catalizador de las fuerzas que vencen al neoliberalismo, no por la fuerza de las urnas sino en las calles y encarna la posibilidad de instaurar un ciclo político distinto al neoliberalismo, que en ese momento, es lo que la gran mayoría de la sociedad boliviana reclama.

El discurso democrático es solo un medio para lograr su objetivo.

Y las mayorías nacionales así lo entienden y le dan todo el respaldo para que tenga la hegemonía política y así, desarrolle su proyecto. A eso se suma un factor importante: su caudillo y parte de la dirigencia del proyecto masista, vienen de la marginalidad social (a diferencia de los conductores políticos de la revolución nacional del 52 que eran parte de una clase media intelectual), que se han abierto a empellones un espacio político y no entienden otro modo de hacer política que no sea confrontando y doblegando al adversario.

Cuando Evo Morales era presidente, conversó con un viejo político (hoy ya en sus cuarteles de invierno), este destacado político, cuyo nombre guardo en reserva, le preguntó a Evo Morales por qué confrontaba tanto, la repuesta de Evo fue categórica: “mira dónde he llegado confrontando”.    

La hegemonía y la confrontación son parte de la esencia y están en medula espinal del masismo.

Sin embargo, no es la primera vez que en Bolivia se desarrollan proyectos hegemónicos y confrontacionales.

Se puede afirmar, sin lugar a equivoco, que los grandes movimientos de transformación social en la humanidad siempre fueron hegemónicos y confrontacionales, basta recordar la Revolución Francesa y las palabras de Lenin, que citamos líneas arriba, muestran claramente que la revolución bolchevique fue hegemónica y confrontacional.

En nuestro país, la revolución nacional de 1952 fue hegemónica y confrontacional. Es imposible pensar la implementación de la Nacionalización de las minas, la Reforma Agraria, la Reforma Educativa, el Voto Universal y todas las medidas de la Revolución Nacional sin un partido hegemónico, como era en ese momento era el MNR y sin una confrontación abierta con todos los exponentes y defensores del Estado Minero-Feudal pre 52.

El MNR después del triunfo de la revolución del 9 de abril fue implacable con sus detractores, no dudó en crear campos de concentración y violar derechos humanos. Paz Estenssoro hizo suyo aquel dicho popular que dice: “que para hacer una torta hay que romper muchos huevos” y no le tembló la mano a la hora de ser duro.

Hoy, con una mirada retrospectiva se puede tener una visión crítica, pero en ese momento, la consolidación del modelo de la revolución nacional no tenía otro camino.

Lo propio ocurre el año 2006 cuando el MAS captura el poder. Solo podía instalar el “proceso de cambio” desde la óptica del hegemonismo político y la confrontación.

La Asamblea Constituyente que motivó el cambio de la Constitución Política, la nacionalización de los hidrocarburos, el control por parte del Estado de empresas como YPFB, Entel y otras, el nacimiento del Estado Plurinacional en vez de la República, el empoderamiento de sectores indígenas, el ingreso de sectores sociales al manejo del aparato del Estado, eran imposibles de lograr si un MAS hegemónico y confrontacional.

Por otro lado, esta lectura y ese modo de actuar le ha permitido al MAS gobernar 14 años. Es cierto que lo hegemónico y confrontacional trae aparejado el abuso, el atropello, la violación a derechos humanos y otras consecuencias que van contra la esencia de la democracia occidental.

Pero al MAS no le interesa eso, porque no se identifica con la democracia occidental. El MAS se identifica mejor con la postulación de Abimael Guzmán de que “al margen del poder todo es ilusión” O con el planteamiento de Carlos Mariátegui que afirma: “La primera tarea del revolucionario es tomar el poder, la segunda, no dejarlo jamás”:

Por eso el MAS no cambiará su modo de actuar y hacer política. Solo el cambio de correlación de fuerzas y de realidad social y económica harán que el MAS tenga otra actitud.

En tanto el MAS se sienta fuerte política y socialmente va a continuar practicando el hegemonismo y la confrontación.

Puede ceder espacios al adversario cuando éstos se someten o son funcionales. También respeta al rival cuando tiene fuerza propia, pero trabaja para debilitarlo y arrinconarlo.

Por eso causa hilaridad cuando la oposición le reclama al MAS conductas democráticas occidentales.

El MAS entrará en un escenario democrático cuando su subsistencia política dependa de ser parte de una democracia de pactos. Tal como lo entendió el MNR el año 1985 cuando supo que ya no era hegemónico y su única forma de gobernar era en con pactos y alianzas. Igual ocurrió con Banzer que entendió que en democracia no podía gobernar sin acuerdos políticos, como lo hizo cuando fue dictador y su poder se basaba en las bayonetas.

Sin embargo, considero que dentro el MAS hay tendencias dispuestas a llegar a una confrontación definitiva antes de perder la hegemonía.

Las contradicciones dentro el bloque nacional popular.

Mencionamos líneas arriba que una segunda variable que motiva al MAS a patear el tablero es incidir en la coyuntura política y en la real polític, veamos cómo quiere hacerlo:

Indudablemente, desde caída de Evo Morales y del retorno al poder de del MAS de la mano de Luis Arce y David Choquehuanca sea han y se están desarrollando una serie de contradicciones dentro del bloque nacional-popular.

Lo que durante el gobierno del MAS tenía una identidad y una relación indisoluble se comenzó a resquebrajar. Lo que parecía ser caras de misma moneda -nos referimos al hecho que el MAS era el dueño absoluto del “proceso de cambio” y del bloque nacional popular, mientras que Evo Morales era su caudillo y jefe indiscutible- hoy ha entrado en crisis o por lo menos es sujeto de debate.

La primera constatación que el triunfo de Arce y Choquehuanca establece es que el bloque nacional popular distingue claramente lo que es el denominado “proceso de cambio” y el rol dentro el mismo de Evo Morales.

Está claro que para la mayoría de las bases de lo nacional- popular el proceso de cambio se encuentra encima de Evo Morales.

Ya en los últimos años del gobierno de Evo se desataron fuertes críticas al entorno del entonces presidente y a la forma vertical del manejo del instrumento político que hacía Morales.

Durante la campaña electoral presidencial es donde se consolida el hecho de que MAS puede hacer política y ganar sin Evo La campaña también sirve para la irrupción de lideratos como Eva Copa, Choquehuanca, Andrónico y el propio Lucho Arce.

La victoria de Arce permite que se genere, desde las bases, un proceso de democratización dentro el MAS, que se expresa de dos maneras: la primera impedir que el entorno político de Evo vuelva al gobierno y la segunda el rechazo al dedazo del “jefazo” en las candidaturas a las gobernaciones, hecho que termina en la separación de Eva Copa del MAS y de otros desgajes que como, en el caso del oriente, acaba canalizando el MTS de Patzi. En muchas provincias paceñas van hacia Jallalla y/o hacia agrupaciones campesinas menores.

En todo caso, las fricciones, divisiones o desgajes del bloque nacional –popular no van a reforzar a tiendas políticas que estén en una visión “neoliberal” o forman parte de lo que las bases populares denominen la derecha. Se quedan dentro la narrativa popular- nacional y dentro el movimiento del “proceso de cambio.”

A esto se suma, el rechazo que tiene en la actualidad la figura de Evo Morales en sectores de clase media, no solo en el sector profesional o en sus capas altas, sino en gente de clase media que sigue viendo con simpatía y es querendona del “proceso de cambio”. Y que reconoce que el mismo obtuvo resultados positivos para el país.

La elección subnacional confirmó el rechazo a Evo sobre todo en la mayoría de las ciudades capitales. La cosa se agrava cuando fuerzas políticas como Jallalla y MTS son los verdugos electorales del MAS, derrotándolo en lugares importantes y estratégicos.

Este cuadro interno del bloque de la Nacional- Popular, en concordancia con el resultado electoral de las últimas elecciones de gobernaciones y alcaldías han motivado que el masismo se lance a ejecutar y tomar la iniciativa bajo la siguiente estrategia:

Introdujo en el ajedrez político el tema de convalidar la tesis del “golpe de Estado” para desarrollar los siguientes puntos:

a) El enemigo común

Con la posición del “golpe de Estado” se coloca a todos los matices opositores como los enemigos del “proceso de cambio”, a los se debe liquidar políticamente, tarea en la que deben participar todos los que se reclaman ser militantes del “proceso de cambio”.

Discurso que tiene eco y es aceptado por los todos los que se identifican con el campo popular. Eva Copa dice: “que aparezcan los machitos de Murillo y López”, Santos Quispe afirma “no pactaré con los golpistas” y Patzi lo propio.

Hasta Manfred y Jhonny Fernández mantienen cautela respecto al tema.

La explicación es muy simple, a todos los adscritos a la narrativa nacional-popular les conviene que se aniquile o cuando menos se arrincone a la oposición que dice representar “la modernidad y el neoliberalismo” para que la definición política y sobre todo el futuro de la misma se desarrolle dentro sus filas.

En abril de 1959, muere Oscar Unzaga de la Vega en su fallido intento de derrocar al MNR. Con su desaparición acaba la oposición que desde fuera quería derrotar a la Revolución Nacional.

A partir de ese momento, la pelea se dio dentro el MNR, las pugnas de poder se dieron entre Paz, Guevara, Siles, Lechín y fue una pelea sin cuartel, sin medida ni clemencia.

La contienda electoral de 1960 se estableció entre Víctor Paz y Walter Guevara y en 1964 Siles, Guevara, Lechín, todos contra Paz Estensorro. Recordemos la frase de Guevara: “Si tenía que pactar con el diablo para derrocar a Paz lo habría hecho”.

Muchos aseguran que cuando el núcleo histórico del MNR se dividió y se enfrentaron entre ellos, el MNR perdió la ocasión de volverse el PRI boliviano (para las nuevas generaciones el PRI es el partido que hizo la Revolución Mexicana y gobernó México más de 80 años de modo continuo) pero ese es tema de otro análisis.

Una vez conseguido el objetivo de lograr la unidad contra el enemigo común se produce el segundo paso:

b) El escarmiento, la amenaza y el aislamiento

Inmediatamente el MAS comienza con el escarmiento, metiendo a la cárcel a la ex presidenta, a sus ministros, a militares y policías. Se trata de una medida de fuerza donde el partido de gobierno demuestra no tener piedad con sus adversarios. Con la detención de la ex presidenta y sus colaboradores se busca demostrar la ilegitimidad e ilegalidad del régimen de Jeanine Añez, pero ante todo establecer que es un acto de “justicia” y reivindicación con la ciudad de El Alto por los hechos de Senkata, que quiere transmitir el mensaje que ya nadie podrá atacar impunemente a los habitantes de la principal ciudad Aymara del país, porque ellos son los únicos dueños de su territorio.

Pero al mismo tiempo es la demostración concreta que el MAS no está dispuesto a resignar su influencia en la ciudad de El Alto.

El apresamiento de militares y policías es el decirles a ambos que el poder civil y constitucional está encima y quien se atreva a violar tal situación, solo tendrá como destino la cárcel. Con ello se quiere desechar cualquier intento de subversión y de amotinamiento en el futuro.

La amenaza es contra los demás jefes políticos que tienen que saber que sobre ellos está la espada de Damocles, que en cualquier momento pueden ser judicializados e ir presos.

El aislamiento es dirigido: aislar y dividir a las autoridades electas para que por su cuenta busquen salvar sus espacios de poder ya sea sometiéndose o negociando con el poder central.

Pero el aislamiento está focalizado contra Camacho para aislarlo del resto del país y debilitarlo poco a poco. Lo sugestivo es que, globalmente, estas acciones han funcionado.

Nadie se ha roto las vestiduras por el apresamiento de la ex presidenta y sus colaboradores, la indignación que causó el hecho fue muy focalizada en ciertos sectores sociales y una lluvia de tres días. Esto debido al poco peso y representatividad que tiene la expresidenta Añez en la sociedad boliviana.

Recordemos que ni siquiera en su terruño pudo ganar la gobernación, haciendo realmente una pésima elección y es que pese a su condición de mujer y de madre, en la sociedad gravita más su desastroso paso por la presidencia del país.

Lo propio podría ocurrir si la persecución llega a figuras como Tuto, Mesa, Samuel, empresarios privados, políticos de segunda línea, líderes cívicos, activistas de plataformas, etc. El gobierno sabe que no se producirá un cataclismo político si ello ocurre, por eso mantiene la amenaza latente.

Respecto a los militares presos, pasa lo mismo, ya ni siquiera en su institución generan solidaridad de cuerpo, porque hoy en la cabeza de los militares bolivianos está la preocupación de ascender al grado superior y terminar la carrera militar con una buena jubilación que defender a un camarada caído. En la policía sucede lo mismo, con la variable que tienen un grado de más agresividad y combativa.

Es evidente que la presión internacional juega su rol, pero gobiernos de corte hegemónico y confrontacional, siempre ignoran esta presión, incluso actúan contra ella.

Lo único que por el momento parece preocupar al gobierno es la “fuerza” que tendría Camacho en Santa Cruz, por eso lo aísla, aislamiento en el que colabora de modo directo la absurda línea de guerrerista que encarna el comiteísmo cruceño, que hace que ningún candidato electo se quiera manchar con esa posición.

Por ello, no es descabellado pensar que la línea del escarmiento siga desarrollándose de manera selectiva. Esto dependerá de cómo se vayan resolviendo las contradicciones internas dentro del bloque nacional –popular y cómo se desenvuelvan y comportan los actores de la oposición.

Sobre estos dos movimientos de ajedrez que el MAS realizó: el primero la táctica del enemigo a común y segundo la política del escarmiento, la amenaza y el aislamiento, el MAS trabaja la posibilidad de tres desemboques que son los siguientes:

1.- El retorno al poder del “comandante” Evo Morales

Juan Ramón Quintana, uno de los escuderos incondicionales de Evo Morales, no se cansa de repetir que Evo es insustituible y que es el “comandante” del proceso de cambio y que su retorno a la conducción del país es imprescindible y necesaria (evidentemente a lo largo de su vida militar Quintana tuvo muchos “comandantes” entre ellos Arce Gómez, cuando fue cadete del COLMIL y García Mesa cuando fue oficial del ejército).

En una burda repetición de los mensajes que emitía Joseph Goebbels, jefe de propaganda del Tercer Reich, que afirmaba que Hitler estaba encima de Alemania, el ex ministro de la presidencia de Evo Morales transmite el mensaje de que sin Evo no solo el proceso de cambio no tiene futuro, sino el país no tiene destino.

Pero esto no es una locura ni un desvarío de JR (como generalmente llaman a Quintana en el mundo político).

Se trata de una línea política de los sectores duros del Evismo, que quieren el retorno inmediato de Evo al poder porque, según ellos, fue derrocado por un “golpe de Estado” después, desde su visión, de haber “ganado” la elección del 2019. Y por lo tanto se le debería devolver el poder.

Este ha sido y es la razón primaria de imponer en el escenario político la temática del “golpe de Estado”.

La vía es muy directa, consiste en encontrar el camino jurídico que declare desde la máxima instancia jurídica del país (el TCP) que el gobierno de Añez fue ilegal y golpista y que el cause democrático del país recobraría su curso legal si Evo Morales vuelve a la presidencia.

Evidentemente, tal estrategia del sector duro solo podrá ser victoriosa en un escenario ya no de confrontación, sino de enfrentamiento entre bolivianos. Pero los duros del Evismo creen que ese el mejor camino porque así se adelantaría la eliminación de los adversarios del “proceso de cambio” y de Evo, asegurando el poder para el próximo decenio.

Objetivamente no hay condiciones para que esta línea política, llamada por propios y extraños la vía venezolana, pueda tener éxito. Pero a veces el fanatismo y la violencia consiguen objetivos que la racionalidad se niega admitir.

Sin embargo, hay factores subjetivos que quieren que se desarrolle la vía denominada Venezuela.

Para nadie es un secreto que la obsesión que tiene por el poder Evo Morales es casi patológica. Para él es un difícil imaginar una vida fuera de la presidencia. Mucho más con el poder que tenía. Evo, como dice la picardía popular, se sentía dueño de vidas y haciendas. Es posible que nadie a lo largo de nuestra historia contemporánea haya concentrado en su persona tanto poder como el expresidente Morales. Por eso le resulta casi imposible reinventar un modo de vivir que no sea desde la presidencia.

Otro factor es su círculo íntimo que saben que no volverán a gozar las mieles del poder que durante 14 años disfrutaron si Evo no vuelve a la casa grande del pueblo, porque las propias bases sociales del “proceso de cambio “los ha vetado.

A lo que se suman esas pequeñas minorías activas, para decirlo en palabras de Willton Churchil, como los cocaleros del Chapare que tienen interés políticos y económicos casados con el Evismo.

Todo eso hace que dentro el MAS haya una tendencia que quiere el inmediato retorno de su “Comandante” Evo a la casa grande del pueblo.

2.- Recomposición del cuadro político vía adelanto de elecciones. –

Otra de las estrategias que está puesta en el ajedrez político es hacer que haya un desemboque político que termine en el adelantamiento de elecciones. Hecho que, según los promotores de este planteamiento, abriría el camino del retorno de Evo Morales al poder.

La ruta a seguir para lograr tal objetivo parece muy simple y posible de lograr. Se requiere promover una cadena de renuncias en el poder ejecutivo, que comience con la renuncia del presidente, continúe con la de David Choquehuanca y termine en con la asunción de Andrónico a la presidencia, quien por constitución tendría que convocar a nuevos comicios electorales, donde Evo ya pueda candidatear.

Sobre este tema se han comenzado a desatar un sin fin comentarios y rumores.

Se especula con la renuncia de Luis Arce por motivos de salud y que la presión del Evismo obligaría a que Choquehuanca también renuncie, facilitando la llegada del actual presidente del Senado a la jefatura del Estado Plurinacional. Pero la cuestión no tan sencilla.

Si recurrimos otra vez a la picardía popular diremos que nadie en el poder se enferma, por el contrario, se cura de todos sus males.

Por otro lado, resulta iluso pensar que Choquehuanca renuncie a la sucesión constitucional, cuando legal y legítimamente, se encuentra habilitado para acabar el periodo presidencial.

Empero, hay aspectos más profundos que ponen trabas a esta estrategia, veamos lo más importante:

En primera instancia, no se puede asegurar que Evo sea el candidato de unidad del bloque nacional-popular. Lo más probable es que la emergencia aymara y generacional del bloque nacional-popular se exprese en una formula distinta cuya cabeza no sea Evo Morales, lo que adelantaría la competencia interna por el liderato.

Un segundo aspecto es que en las actuales condiciones una victoria electoral de Evo está en duda. Indudablemente éste es el peor momento electoral de Evo Morales, porque tiene una fuerte ruptura con sectores de la clase media. No se puede afirmar que ese quiebre de Evo con la clase media sea irreversible, pero hoy por hoy es muy fuerte.

En nuestra historia se han dado casos que cuando un líder pierde el apoyo de ciertos sectores sociales, a veces no los recupera más.

Un ejemplo es el de Víctor Paz, su apoyo al golpe Banzer en agosto del 71 y más tarde la participación del MNR en la aventura de Natuch Busch, le enajenaron el apoyo de sectores populares de modo definitivo.

A partir de 1979 Víctor Paz no ganó ninguna elección en la que participó, perdió tres elecciones contra Siles Suazo y una con Banzer.

Llegó al poder por acuerdo con agrupaciones políticas como el MIR, derrotando a Banzer en el parlamento en 1985.

Ironías del destino, su heredero dentro el MNR, Gonzalo Sánchez de Lozada, que surgió en la política bajo su auspicio, gano tres elecciones, recuperando parcialmente votos de la base histórica del movimientismo.

3.- Arce, factor de equilibrio coyuntural

Una tercera posibilidad de llegada de la última arremetida política  del MAS es buscar fortalecer la actual presidencia de Luis Arce, sacándola de parsimonia y lentitud.

En esta coyuntura el MAS tendría que cerrar filas en torno al gobierno para encarar con cierta coherencia el tema económico, la pandemia y la cuestión política.

Con un bloque nacional- popular unido Luis Arce puede viabilizar en la sociedad un plan de medidas económicas para lograr la reactivación de la economía y controlar el desarrollo de la pandemia.

Pero la más importante es que, en la interna del bloque nacional-popular, el presidente Arce, en este momento, es un factor equilibrio y unidad de las diferentes visiones e intereses que tienen todas las corrientes que se encuentran disputando el liderato y la conducción de la misma.

Desde Evo Morales, hasta Andrónico Rodríguez, pasando por David Choquehuanca, Eva Copa y aspirantes menores, prefieren que Luis Arce se mantenga de presidente hasta que la balanza de la correlación de fuerzas se inclina a su lado. En tanto, todos los competidores, reorganizan sus fuerzas, alistan sus ejércitos y afinan sus estrategias.

Por ello, sin tener claros patrocinadores puede ser la tendencia que se acabe de imponer.

Pero lo que debe quedar claro es que en ningún escenario los actores de lo nacional –popular buscan acuerdo o concertación con las fuerzas que son del polo político denominado neoliberal y anti masista. Sino todos coinciden en someterlos o arrinconarlos.

El triste vía crucis de la oposición

Compartiendo algunas reflexiones con gente del mundo político, nos preguntábamos: ¿En qué momento las cúpulas de los partidos que fueron actores del ciclo neoliberal entre 1895-2006 perdieron el rumbo para ser abatidos y derrotados por las masas populares que rescataban el discurso de la nacional-popular? ¿Qué les paso? ¿Qué errores cometieron? ¿Qué fue lo que no entendieron?

Veamos algunos factores que explican y ayudan a comprender tal situación:

a) Perder el poder y perder la oposición

Uno de los síntomas más fuertes de la crisis del ciclo neoliberal se develó el 26 de junio del 2002, cuatro días antes de la elección presidencial, el entonces embajador de EEUU en Bolivia, Rocha, lanzó una amenaza en el Chapare, con Tuto Quiroga al lado (Tuto entonces presidente de Bolivia) advirtiendo que el mercado del gas a California estaba abierto a una Bolivia que salga del circuito coca-cocaína. En una clara intromisión, el entonces embajador norteamericano en Bolivia pedía que los bolivianos abrieran los ojos, pensaran en sus hijos y nietos y no votaran por Evo Morales, pero como sucede en estos casos el efecto fue un bumerang.

El resultado electoral colocó a Evo Morales en segundo lugar con 581.884 votos que le daban 20.94% con 8 senadores y 27 diputados.

Evo había perdido la elección por 42.242 votos contra Gonzalo Sánchez de Lozada que saco 624.126 votos y había obtenido un 22.46%.

Indudablemente la elección catapultó a Evo Morales y lo convirtió en una opción de poder distinta a la neoliberal.

Pero lo más trágico vino después, cuando todas las tendencias políticas importantes del ciclo neoliberal entraron en bloque al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Recordemos que un periódico de izquierda publicó, en ese entonces, una foto trucada con un rostro cuya mitad era la cara de Carlos Sánchez Berzaín y la otra mitad el rostro de Oscar Eid. El titular decía: la cara del nuevo gobierno.

Se producía en política el síndrome de Estocolmo (que es la relación afectiva entre captor y rehén). Durante el primer gobierno de Goni, Carlos Sánchez había orquestado y digitado el tema de los narco-vínculos que llevó a la cárcel a Oscar Eid. En el año 2002, se olvidaron los rencores y se unieron para cogobernar. ¡Las cosas que logra el poder!

En ese momento, los partidos tradicionales pierden el espacio de la oposición, que pasa de manera hegemónica al campo popular.

Los sectores populares intuyen que la única razón porque todo el bloque componente de lo que se denominaba el “neoliberalismo” entró al gobierno es para viabilizar la venta del gas a California, vía Chile.

Entonces, en el imaginario colectivo de las masas se posesiona que eso atenta a la soberanía nacional y que hay de defender el Gas, además se presupone que detrás de tal venta hay comisiones y negociados. Una fuerte acción popular en las calles cuyas cabezas visibles fueron Solares de la COB y el finado Felipe Quispe, mas la emergente fuerza de El Alto (ojo en esta insurgencia, Evo no tiene rol protagónico) acaba derrotando en las calles al gobierno de Goni, que tiene que huir del país.

Ese momento empezó la inevitable pérdida del poder del ciclo neoliberal.

En un santiamén los actores del ciclo político pierden el espacio de la oposición y del poder. Hecho que se consume con la victoria del MAS el 2006

Durante el tiempo que duró el ciclo neoliberal, el sistema político controló ambos espacios y aún cuando eran parte de una misma visión “neoliberal y de modernización”, tenían percepciones y matices diferentes. Y aun cuando eran rivales políticos, en algunos casos profundamente antagónicos, crearon un mecanismo de alternancia política donde los roles se intercambian.

A Siles Suazo lo siguió Víctor Paz. A Víctor Paz, Jaime Paz. A Jaime Paz, Goni. A Goni, Banzer. Muerto Banzer asumió Tuto y vino otra vez Goni.

Y el que dejaba la presidencia se bajaba a cumplir su rol de opositor.

Entonces, se tenía la sensación de una democracia moderna y estable, con alternancia. Pero, el error de ingresar todos al último gobierno de Goni demostró que el “sistema de partidos” era tan frágil como una cáscara de huevo.

Indudablemente, no se puede negar el aporte de los lideres del ciclo “neoliberal”. Sin el coraje y la valentía de Siles Suazo, no se habría reconquistado la democracia. Sin el 21060 de Víctor Paz no se habría estabilizado la economía nacional. Sin la conversión democrática de Banzer no se habría desterrado el golpismo como opción. Sin la participación popular de Goni no se habría fortalecido el poder de los municipios. Sin los acuerdos políticos que promovió y se firmó en la presidencia de Jaime Paz no se habría afianzado la democracia boliviana. También en la gestión de Paz Zamora se encontró el pozo San Alberto, Reserva gasífera sobre la cual se ha sustentando económicamente el “proceso de cambio”.

Pero todos estos aciertos no los exime de no haber entendido lo principal: la irrupción de la Bolivia profunda, que no sólo quería inclusión social, sino ser el sujeto histórico que cumpliera su rol protagónico. Es decir, lo nacional-popular quería ser el actor de su propio destino.

b) Cadena de errores

Pero a la caída de Goni siguió una cadena de errores.

Carlos Mesa que se desmarcó del gobierno de Goni – para muchos lo traicionó – asumió la presidencia. Desde mi punto de vista la actitud de Carlos Mesa, amparada en la legalidad, fue una acción del más puro oportunismo y pragmatismo, tuvo la presidencia al alcance de la mano y simplemente la tomó.

Carlos escribió un libro titulado “Presidencia Sitiada”, libro donde evalúa su presidencia y narra todas las presiones que tuvo que encarar su paso por el gobierno desde diferentes frentes que hicieron de su presidencia sea una presidencia “sitiada”. Pero si alguien conspiró contra la gestión de Carlos Mesa, fue el propio Carlos Mesa. Indeciso y vacilante, nunca le dio un rumbo a su gobierno. Se negó a gobernar con la coalición parlamentaria que había armado Goni. No aprobó la ley de hidrocarburos, ni se atrevió a nacionalizar los mismos, cuando tal exigencia ya era una demanda nacional.

En fin, se podría enumerar muchos más errores de la gestión de Mesa, incluso las que le atribuyen sus más grandes retráctores cuando afirman que detrás de movilizaciones que impidieron la sucesión constitucional de Hormando Vaca, estuvo la mano negra de su ministro de la presidencia.

Lo evidente es que el gobierno de Carlos Mesa cerró el ciclo neoliberal en Bolivia. Mesa se encargó de sepultarlo y de empedrar el camino del ascenso de Evo Morales.

Pero los desaciertos continuaron. Tuto Quiroga, por decisión propia, liquidó ADN. El MNR se despedazó con la caída de Goni. En el la MIR, la cúpula máxima se negó a viabilizar la candidatura presidencial Hormando Vaca, en un momento en que Hormando Vaca era la mayor referencia política de Santa Cruz y que el dirigente cruceño se perfilaba como un factor de recambio y oxigenación del mirismo.

Los “Segundones” en escena

Cuando Rodríguez Veltzé asumió la presidencia entraron al primer plano de la competencia todos los segundones de los líderes políticos.

Ya no estaban en escena figuras de la talla de Hernán Siles, Víctor Paz, Hugo Banzer, Jaime Paz, Gonzalo Sánchez de Lozada, incluso figuras como Carlos Palenque y Max Fernández habían fallecido, dejando el camino libre a los segundones.

Entonces desde Mesa hasta Costas, pasando por Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina ocuparon la palestra e ingresaron a disputar el poder al MAS.

Y como no es tiempo de encontrar culpables, solo queda decir que les faltó la talla para ocupar los puestos de sus jefes y jamás pudieron generar y desarrollar una propuesta alternativa y moderna que sedujera a la gran mayoría de población boliviana.

Hace días atrás, tuve ocasión de hablar con una de las personas que por muchos años estuvo en el entorno intimo de Tuto Quiroga y me dijo: “Tuto no es tonto, sabe que su opción de ser presidente cada día que pasa se reduce más. Pero espera cumplir otros roles políticos”

Debo confesar que me pareció la reflexión más inteligente de los últimos tiempos realizada por el ingeniero Quiroga.

Los “segundones” tienen que entender que ya su ciclo político terminó. Que ya hicieron cosas, buenas o malas, ya cumplieron.

Es hora que den paso al recambio generacional.

Se sabe que el político es como el futbolista, si no deja el fútbol espera que el fútbol lo deje a él.

Pero en este caso la persistencia de los “segundones” en la vitrina de política solo es la tranca que atrasa la conformación de una opción que, desde la visión “neoliberal moderna”, tenga posibilidad de generar una política renovada que dispute el poder. Y no es que un cambio generacional de actores políticos resuelva el tema de un día a otro, pero es el primer paso que inevitablemente se debe seguir. El país demanda la instauración de un nuevo ciclo político con nuevos protagonistas.

Jeaninne: cuando las ambiciones matan

La actual situación que vive la ex presidenta Añez no es solo fruto del embate político del MAS. Es verdad que el MAS está aplicando mano dura y despiadada en el tema Jeanine, pero al margen de ello, hay responsables detrás las sombras del encarcelamiento de Añez. Son todos aquellos que aprovechando de su ingenuidad y poca formación política la utilizaron.

Están los Murillo, los López, los Núñez, que le hicieron creer que era Margaret Tatcher y que se podía ordenar disparar contra gente pobre.

Están los Doria Medina, los Revilla, los Ortiz, los Oliva, que le hicieron creer que era la nueva líder nacional y la lanzaron a una candidatura presidencial sin ninguna perspectiva.

Están los Branco y los otros ministros que usaron el gobierno de Jeanine para resolver sus problemas personales y para hacer corrupción.

Por todo eso, la presidencia Añez se perdió en su laberinto, cuando si hubiese cumplido con el objetivo para el cual fue elegida, habría tenido una gestión decorosa y salido de palacio por la puerta grande.

Lo triste es que hoy sus propios instigadores escaparon o cuidan sus propios intereses, mientras que Jeanine carga con su cruz a cuestas.

Por eso decimos que a la ex mandataria la mató políticamente su propia ambición.

Oposición con complejo y sin discurso ideológico-político

Pero el más grande error de la actual oposición es no haber asimilado, que el proceso cambio, fue una transformación que cambió la realidad del país y los dejó sin discurso político. Ante esta realidad les vino un complejo:

Tienen miedo decir que son neoliberales, que proponen la economía de libre mercado y que están contra el “populismo”.

No saben qué hacer ante la emergencia indígena, quechua y aymara.

No han diseñado en 14 años de Masismo una propuesta alternativa.

Lo demostraron cuando se instauró el gobierno de transición, sin saber qué hacer, solo pavimentaron el retorno del MAS.

Entonces, se llenan la boca con generalidades, como “Defensa de la Democracia”, “Concertación Nacional”, “Lucha contra el autoritarismo”, “Voto útil”, etc. y otras frases que a la hora de la verdad no saben cómo implantarlas.

Creen que la presión internacional y la crisis económica derrotarán a lo que llaman populismo y volverán al poder a paso de parada.

Pero no tienen estrategia para tomar el poder, ni siquiera para derrotar a lo que denominan autoritarismo.

Incapaces de crear una opción política solida que canalice el voto del eje anti masista, a la hora de verdad se fragmentan y optan por la vía del sálvese quien pueda, negociando cada quien por su cuenta.

Por este motivo, quienes más requieren de una renovación política y de generación de ideas es el eje anti masista.

La economía, la madre del cordero

Todos vuelcan los ojos sobre la economía y dicen que al estamos entrando en el periodo de las vacas flacas, que el actual gobierno ya no dispone ni dispondrá de recursos financieros para derrochar y que el país entrará en una crisis económica que será su tumba porque se sumará la crisis de salud y otros temas.

Evidentemente, los datos económicos del Banco Central muestran que nuestra situación económica es critica.

No quiero entrar en las explicaciones técnicas de la crisis, porque mi intención es llegar a la gente común, al ciudadano de a pie que no sabe y no tiene por qué saber qué es el déficit fiscal, qué es Producto Interno Bruto, qué son las reservas del Banco Central, etc.

Prefiero explicarlo en términos más sencillos.

Lo que ésta pasando en el país es lo que pasa en una familia cuando se gasta más lo que gana y para cubrir tus necesidades comienzas a consumir tus ahorros y te ves en la necesidad de buscar un segundo o hasta un tercer trabajo para volver a equilibrar tus gastos y no comer tus ahorros.

El país está en este momento en la necesidad de conseguir dinero “cash” para reactivar su economía y no comerse sus reservas En tanto consigue dinero se deberá, como en cualquier hogar, amarrarse el cinturón y tomar algunas medidas de acuerdo a una escala de prioridades, buscando cubrir el bienestar de cada uno de sus miembros.

Por eso es que la ciencia económica no es parte de las ciencias exactas, sino de las ciencias sociales, porque su incidencia afecta directamente a la vida de las personas, Por lo que al margan de los datos estadísticos y fríos, tienen que tomarse en cuenta las variables sociales.

No se puede realizar una adecuada política económica si no se consideran las variables de orden social.

Daré un ejemplo ilustrativo.

Un ex ministro del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, en su primer mandato, me comentó que Goni tenía la idea de que para acabar con la corrupción e incrementar la recaudación de los ingresos tributarios, se deberá anular el impuesto aduanero y hacer que todos tributen al Estado vía los impuestos que exige el Servicio de Impuestos Nacionales (conocida popularmente como la Renta).

El planteamiento era de fondo, consistía en darle un duro golpe al contrabando y generar las bases de una formalización y ampliación de la base tributaria.

Para tal motivo Goni pidió hacer un estudio que contó con el asesoramiento de expertos internacionales, dicho trabajo arroja, que, en ese entonces, más de 700.000 personas estaban ligadas, en distintos niveles, a la actividad del contrabando, que, por el efecto multiplicador de la familia, más de 2 millones de bolivianos vivían de la actividad informal.

Obviamente después de semejantes datos el proyecto fue archivado.

Cuento dicha anécdota porque para tener utilidad el contrabando requiere tener un dólar barato, con el cual se pueda comprar mercadería en el exterior.

Por otro lado, el contrabando es una subvención que llega directamente a las personas.

En una charla que di a un grupo de jóvenes profesionales, en el momento del debate uno de los asistentes me explicó que el junto a su esposa tenían un ingreso mensual de 12.000 bolivianos, que con estos ingresos ellos pagaban su alimentación, la educación de sus hijos, las cuotas mensuales del pago de su departamento y los servicios de medio tiempo de una trabajadora del hogar, por este motivo a él y a su esposa ya les faltaba el dinero para comprar ropa nueva para sus hijos, por lo cual recurría a comprar ropa usada en la feria 16 de julio. “Es más barata y americana” argumentaba el joven profesional.

Similar cuestión ocurre con la piratería, es también una forma de subvención. Cuando un joven se compra un libro pirata o un programa técnico digitalizado, incluso una película pirateada, está recibiendo una subvención ya que le es imposible comprar libros, programas o películas originales por su alto costo.

Uno de los dramas que nos dejó la ideología del nacionalismo revolucionario y la revolución nacional es que al no poder industrializar el país, convirtió a las generaciones post 1952 en hijos del contrabando y de lo informal.

Por eso resulta difícil pensar que en las actuales condiciones se puedan tomar medidas económicas radicales de corte neoliberal en la Economía del país.

Medidas como una devaluación monetaria están contra la corriente social porque afecta el interés de millones de bolivianos.

Me preguntarán: ¿cómo lo hicieron antes?

La respuesta es muy simple, lo hicieron en un escenario político de reflujo del movimiento popular y por la fuerza, como lo hizo Banzer en el año 1972 que era una dictadura militar que había derrotado el 21 de agosto de 1971 al gobierno de Torres y al movimiento popular. Lo hizo Víctor Paz con el 21060, a partir de una fuerte coalición política con la ADN, movilizando al ejercito, pero sobre la derrota política y social de lo nacional-popular expresado en la UDP.

Pero hoy es diferente, hay un empoderamiento de los sectores marginados del país que ni siquiera a Evo Morales le permitieron devaluar la moneda.

Lo mismo sucede con la idea de liberarizar la economía, porque simplemente la actual Constitución ha blindado el manejo de los recursos naturales y que las empresas estratégicas sean solo de carácter estatal. Esto conspira contra la atracción libre de capitales a nuestra economía.

Esto lleva a que el actual gobierno, por su legalidad y legitimidad política, es el que tiene más posibilidades que cualquier opositor de encarar la crisis. Esto debido a que es la única fuerza política que puede lograr un consenso social y político. Sin embargo, para el MAS el consenso es el sometimiento a su hegemonía política.

Y no es que Lucho Arce no sepa lo que quiere hacer en economía, por el contrario, tiene una ruta crítica clara, que es de conseguir dinero a través de la emisión de bonos soberanos por 3000 millones de dólares (los bonos soberanos son papeles de garantía que el gobierno pone en el mercado internacional para conseguir dinero, pero usando la fe del Estado, quiere decir que son garantías que da el Estado Plurinacional de Bolivia y no un gobierno). Estos bonos tienen un tiempo de vigencia y quien los compra gana un interés del 4 al 5% anual para con ese dinero enfrentar la crisis económica y pasar los primeros años de gestión, que son los más críticos.

Muchos aseguran que las últimas actuaciones políticas autoritarias del gobierno le cerrarán las puertas del financiamiento internacional, puede ser, pero hay que recordar que ni el dinero, ni los prestamistas tienen color político, solo buscan rentabilidad financiera.

Lo triste de la oposición es que no solo no tiene propuesta económica, sino que carece de credibilidad en los grandes sectores sociales que opinan que no pueden conducir con éxito una crisis económica.

Por ello, jugar a la crisis económica es dar un salto al vacío. Desear que la crisis económica derroque al MAS es una estupidez, porque no sólo arrastrará al MAS, sino a toda la oposición y creará un caos nacional de imprevisibles consecuencias.

Por ello, nadie quiere que se agrave la crisis económica. Para comenzar no quiere la población en general, no quieren los trabajadores, no quieren los empresarios, no quieren los alcaldes y gobernadores electos porque saben que en situación de crisis sus gobiernos subnacionales pueden ser interpelados y entrar en la debacle en corto tiempo. No quieren los intereses geopolíticos de nuestros vecinos, porque una crisis económica en nuestro país puede ser un factor de desestabilización democrática.

Por ello, es que todos pondrán su esfuerzo para que eso no ocurra.

De ahí que la economía es la madre del cordero que como siempre, será el escenario sobre el cual se desarrollarán las distintas estrategias políticas.

A manera de conclusión.

Para acabar esta mi tercera reflexión, quisiera plantear una poca conclusión que sirvan para ayudar en el debate político que tanto apasiona a los bolivianos:

1.-Lo primero que observo es que la sociedad en general está demandando la conformación de un nuevo ciclo político, con nuevos actores. Este es un fenómeno común tanto dentro del campo nacional-popular (la izquierda) como al interior de quienes se afilian en el campo neoliberal moderno (derecha).

La diferencia está que en el campo nacional-popular este fenómeno se está generando desde las bases, con gran ímpetu democrático. Mientras que en la vereda del campo neoliberal y anti -masista es más el reclamo espontáneo des sus militantes y simpatizantes  Y esto tiene una explicación, el campo nacional tuvo y todavía tiene un partido político de expansión nacional, como es el MAS. Mientras que las fuerzas anti-mas nunca lograron estructurar un partido de alcance nacional. Sus expresiones políticas como sus lideratos siempre han sido regionales o expresiones de ciertos segmentos específicos.

No pudieron generar un verdadero movimiento nacional que tengan una solida expresión partidaria, esta ausencia es su gran debilidad. Por eso no es locura, ni irracionalidad que algunos miembros de esta tendencia hagan vigilia en la puerta de cuarteles y pidan que los militares tomen el poder. Es simplemente la constatación de que no confían en .Y no los ven con la suficiente fuerzas para derrotar al masismo democráticamente en una elección presidencial, y ante esa evidencia prefieren el retorno al poder de los militares.

Se me retrucara diciendo que ahí esta el 21 f y la rebelión de las pipitas, pero ambos fenómenos no fueron fruto de una conducción política sino de acciones espontáneas de la clase media, en particular de sectores de la juventud, que se levantaron contra los intentos continuistas de Evo Morales.

Pero lo más grave de esta conducción, que son remanentes del viejo sistema político, aprovecharon la rebelión de las pititas y se pusieron en la ola política, instaurando y siendo parte de manera directa o indirecta del gobierno de Jeanine, hicieron tan mal cosas que de un plumazo los barrió el bloque nacional-popular. Por ello, quien más renovación política necesita es el campo “neoliberal-moderno”.

2.-La renovación requiere política, requiere la jubilación de todos los actores del viejo sistema político y esto llega también a Evo Morales.

Esta situación creará un conflicto en el campo-nacional-popular porque Evo no cederá espacio, dará pelea y buscará la forma de volver a ser la cabeza del eje nacional-popular. Pero a diferencia de coyunturas pasadas, Evo ya tiene interpelación y rivales que le quieren disputar la conducción y el liderato del proceso de cambio.

En cambio, en el frente neoliberal moderno, las jubilaciones de Mesa, Quiroga, Doria Medina, Costas, Revilla ya se ha producido, ni el más recalcitrante de sus seguidores creen que sean actores estelares de una próxima elección. Indudablemente ellos se niegan a admitir tal realidad. Los que han logrado reciclarse como el Bombón Reyes o Jhonny Fernández, su ámbito político solo es regional.

3.-Considero que, en las actuales condiciones el nuevo liderato de lo “neoliberal –moderno” debe tener las siguientes características:

A.-) Tiene que ser un liderato transversal que tenga aceptación en clases sociales y regiones

B.-) Tiene que saber a lo que se enfrenta, por ejemplo, cuando se habla de autoritarismo tiene que saber de dónde proviene y cuáles las causas de ese autoritarismo.

Desde mi punto de vista hay dos tipos de autoritarismo, el que emerge de la acción militar o golpista, a los que es fácil enfrentarlos porque tienen la ola social en contra. Y hay autoritarismos que emergen con base social y apoyo popular porque encarnan las aspiraciones de las mayorías nacionales y, generalmente, las identifican con un caudillo.

Pongamos un ejemplo extremo: El 22 de junio de 1940 los franceses firman ante los nazis su rendición en el mismo vagón donde Alemania se había rendido al acabar la primera guerra mundial.

Días después, Hitler entró triunfante en Berlín, aclamado por su pueblo. La ciudad que ese momento tenía dos millones de habitantes salió a la calle a recibir a su Fuhrer.

La empresa Gallup, de análisis y asesoramiento político y de encuestas, fundada en 1935, afirma que en ese momento Hitler tenía el apoyo del más de 95% de la población alemana. Es decir, de cada 10 alemanes 9.52 lo apoyaban. Tal vez ningún político logró esa adhesión.

Pero lo hacían porque Hitler en ese momento encarnó la máxima aspiración alemana, que era vengarse de la firma del tratado de Versalles.

Lo que quiero significar es que para vencer el “autoritarismo “del MAS hay que vencer las causas que lo generaron.  En otras palabras, hay que derrotar el racismo, la exclusión social, el regionalismo, etc. En resumen, todo lo que la democracia de pactos no encaró y dio origen al masismo.

Y, considero que ésta es la primera tarea que debe afrontar un liderato nuevo, tarea que los “segundones” fueron incapaces de resolver.

C.-) Tiene que tener una propuesta clara que pueda demostrar a los sectores populares afines a lo nacional-popular, que el camino del libre mercado, de la inversión privada, la concertación, la democracia de pactos etc., les dará mejores días que el camino del Estatismo.

Es evidente que, conseguir tales objetivos es difícil, pero es el gran desafío para quien quiera dirigir la renovación del discurso “neoliberal – moderno”

4.- En el campo nacional –popular se está produciendo la emergencia de una línea Aymara, que quiere ponerse a la cabeza del proceso de cambio, porque cree que ha llegado su momento. Y que seguramente dará una fuerte pelea interna. Dirigentes como Eva Copa, David Choquehuanca, el propio Patzi y Santos Quispe son expresión de ello.

Muchos pueden pensar que ahí empieza un periodo de división, pero en mi criterio eso es hilar muy fino y no entender que los aymaras y quechuas se han dado cuenta que en su unidad está su fuerza y que incluso con variantes ideológicas dentro de ellos pueden gobernar el país por muchos años

Ya es muy difícil pensar, por no decir imposible, que los Aymaras y Quechuas voten para presidente por un “blanquito” clasemediero con aires de aristócrata.

La consigna de David Choquehuanca que planteaba: hay que votar por nosotros o aquel discurso que sostiene el vicepresidente cuando afirma “somos mayoría, respétennos” ha hecho carne.

En algún momento después de la gesta del 9 de abril de 1952 y después de la Reforma Agraria, en la cúpula del MNR primaba el criterio de que no había Bolivia sin “indios”. Hoy más que nunca está vigente ese concepto: no puedes construir Bolivia al margen de los Aymaras y Quechuas.

Pero hay algo más, los aymaras y quechuas no sólo quieren conducir el proceso de cambio y el poder, quieren tener el control territorial del país.

Y han iniciado su larga marcha, para decirlo en palabras de Mao, sobre las tierras bajas Ya tienen una gran presencia en Pando y Beni y una creciente presencia en Santa Cruz.

Se estima que el 2035 el 45% de la población boliviana vivirá en Santa Cruz y de ese 45% la mitad será colla o de ascendencia colla. Y es un proceso que parece irreversible, fruto del desarrollo antropológico y sociológico del país.

Por otro lado, desde la visión Aymara y Quechua solo cuando ellos tengan el control total de nuestro territorio se podrá construir una identidad nacional Es un tema que dejo en tapete para el debate.

5.- Sin embargo, todo el desarrollo del tema va e irá de modo paralelo al tema económico. La economía marcará el ritmo de la política. Regulará las marchas y contramarchas de las intenciones políticas de uno lado y del otro.

Empero, como lo dije líneas arriba, considero que todavía el gobierno de Luis Arce tiene espacio y cintura para enfrentar la crisis. Es verdad que para ello tendrá que hacer concesiones, no ante la oposición, sino ante los organismos internacionales de financiamiento y ante inversionistas extranjeros. La situación es compleja, pero por eso no es imposible de resolverse. Arce ha comenzado a dar señales interesantes, la decisión de erradicar la coca excedentaria y decirle a los EEUU que el tema de la reanudación de relaciones diplomáticas está en su cancha, son mensajes contundentes.

Por otro lado, los recién electos gobernadores y alcaldes están desesperadamente buscando tener relación con el gobierno para viabilizar su gestión y contar para ello con recursos económicos.

Ente sentido, resulta infantil y de poca creatividad decir que el presidente Arce es un vulgar títere de Evo, quienes han estado en los altos niveles del aparato del Estado, saben que el presidente tiene el poder del bolígrafo.

Con su firma distribuye los recursos del Estado a las distintas áreas y a las regiones (Departamentos y Municipios), con su firma se ejecuta una u otra obra. Con su firma se gobierna para muchos o para pocos.

Que Evo tiene influencia en el actual gobierno es natural, es el líder y el caudillo del partido de gobierno. Pero de ahí a afirmar que tiene el mismo poder que cuando era presidente es absurdo.

Para poner un ejemplo: cuando gobernaba Jaime Paz era presidente en alianza con Banzer y ADN tenía ministros, resulta tonto pensar que esos ministros ante las instrucciones de Jaime iban a consultarle al general Banzer si cumplían o no las ordenes de Jaime Paz, simplemente las cumplían y el que no lo hacía se iba del gabinete.

Hoy el dueño del poder ejecutivo se quiera o no es el presidente Arce.

Por es Arias, Fernández, Copa, Manfred, Camacho y todas las demás autoridades electas en la subnacionales están obligadas a sentarse a negociar con el gobierno para tener recursos financieros en su gestión. Una gestión sin plata acaba en corto tiempo siendo cuestionada. Por eso, a nadie con poder local o regional le conviene que la crisis económica se agrave.

Mucho más a lideratos como el de Eva Copa o Fernando Camacho que son lideratos emergentes que desean tener proyección nacional.

Las cartas están echadas, veremos qué sorpresas nos depara el juego del poder.