El fantasma del voto anticaudillo

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Daniel Loayza Torrez *

Desde Octubre de 2003 se hizo sentir con más fuerza el voto antitradicional que mecánicamente benefició efectivamente los resultados electorales del partido masista emergente, al mismo tiempo desde entonces también se activó un voto antimasista sin mayor gravitación en los resultados por la expectativa que había despertado en la sociedad la nueva propuesta encabezada por un indígena que luego derivaría en un voto casi a ciegas e impulsivo por el nuevo caudillo.

En este escenario ya oficialista el MAS consciente de que el caudillismo es altamente inestable por lo tanto volátil electoralmente por su carácter eminentemente personalista, se obligó a ampliar la vanguardia del proceso con el concurso de los Movimientos Sociales como fundamento del nuevo Estado para superar como ya lo habíamos dicho el fantasma del caudillismo, la intención hubiera sido plausible en la medida en la que estos actores colectivos hubieran tenido la capacidad en el mismo proceso de generar nuevos liderazgos que en política son sinónimo de pluralidad, no lo hicieron y con ello la tan pretendida ampliación del escenario protagónico responsable del manejo del Estado no se materializo, es más, el ya relativamente nuevo sistema retrocedió con más vigor a un caudillismo exacerbado con las consecuencias electorales nefastas para el MAS empíricamente comprobadas en las elecciones para magistrados, las elecciones sub nacionales y el ultimo referendo para la re postulación, caudillismo exacerbado que correspondea una fase anterior de nuestra vida política nacional que ya se la creía superada con el fracaso y caída de sistema de partidos tradicionales.

El poder en democracia no es una materia que se pueda guardar en una caja fuerte, el poder en democracia es una sustancia inmaterial que fluye incesantemente entre la sociedad y el Estado, haciendo valer derechos y haciendo cumplir obligaciones. Es esa dinámica virtuosa de ida y vuelta función del poder la que no entiende menos práctica en términos de cesión y peor de administración por su propia naturaleza el caudillo y lo que pendularmente estanca y hace retroceder lo que debería ser una constante, la transición del autoritarismo ala democracia en nuestra política. Por todo ello, es imprescindible para el Movimiento al Socialismo generar otros referentes receptores de poder con capacidad de decisión por tanto con capacidad de procesar y resolver controversias para proyectarlos electoralmente y a partir de estas cualidades democráticas de transferencia y gerencia  retroalimentar al sistema que ellos mismos instauraron y frenar el avance fatal para el masismo del voto anticaudillo que se está potenciando inevitablemente.


Analista Político