Eclipse solar

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Hemos vuelto al medioevo. El eclipse solar total que acaba de pasar trae presagios, malos como en los tiempos antiguos. Las topadoras del autócrata Evo Morales están en Isinuta, en las puertas del TIPNIS. Esta noche su sosías gringo, Donald Trump, decidirá la política militar de los Estados Unidos en cuanto a Afganistán. Quiere, se ha comentado en prensa, que aparte del contingente de soldados que ya está allí, el gobierno contrate a una fuerza mercenaria cuyo dueño es el hermano de su secretaria de Educación, la menos calificada de la historia última, multimillonaria y con planes firmes de destruir las escuelas públicas, reemplazarlas por privadas, elitistas, clasistas y el resto. Estados Unidos ya perdió hace mucho en Kabul, igual que Rusia; sin embargo, sigue siendo tremendo negocio para la venta de armas y, ahora, para posibles contratistas que cobrarán arriba de 10.000 dólares mensuales para matar, con comisión al presidente, seguro. Ha vuelto Butch Cassidy, el delincuente, a cobrar dólar por cabeza de indio en la Patagonia.

El año 1647 un eclipse similar se vio en Polonia. Los ciudadanos espantados miraron hacia el este, los llamados Campos Salvajes, tierra oficialmente de la República polaca pero en lo real de nadie. Polonia poseía un vasto territorio y solo diez millones de habitantes. Era lucha imposible de ganar. Los augurios se cumplieron, en 1648 la guerra vino de oriente, brutal como no la habían visto y, en cien años, Polonia dejaba de existir. Destruido el parque nacional Isiboro Sécure, Bolivia todavía tendrá unas décadas antes de declararse desierto, pero es certeza de futuro. Bien sabemos que el TIPNIS significa la punta de lanza de los criminales comerciantes que se hacen pasar como abanderados de la revolución. Vencido este escollo no han de detenerse hasta haber vendido todo, lucrado para diez generaciones y después huido, con amautas, ñustas, putas, eunucos, milicos y lameculos de cola. Dejarán a los escribientes, los adláteres de la nada, mangueros y limosneros, rectores de universidad y curacas con inservibles chicotes. Porque luego de la destrucción del agua viene la sequía, y con la sequía el hambre, con el hambre las batallas y la muerte. ¿Lo quieren así? Sea. Bienvenidos Somalia y Sudán.

En cuanto a la tierra del magnate Trump… le queda aire todavía. Ha de perder, y bastante rápido, hegemonía mundial. A tiempo de ganar dinero personal y para su familia, el presidente de los Estados Unidos va renunciando a favor de otros un lugar preeminente; eso no implica como en el caso nuestro la debacle. En el norte va a tardar, tal vez un siglo. EUA es demasiado rico aún y puede darse espacio hasta entonces. En su caso, la pérdida es de estatus más que de riqueza, a no ser que el energúmeno de la Casa Blanca ajuste el botón nuclear y todo, hasta el poder y el oro, se vayan al abismo.

El eclipse, que en Colorado llegó a cubrir un 90 por ciento del sol, pasó sin pena ni gloria. Estábamos en un barrio obrero y poco interés hubo, aparte de unos manchones de observadores, entre la gente por verlo. Y eso que corrió brisa fría y el mediodía estuvo casi crepúsculo. Una mujer que se acercó a prestarse los lentes especiales que llevábamos dijo estar asustada. El medioevo, otra vez, los presagios. No se vio una cruz ígnea en el cielo, lo que hubiese causado desbandada, pero igual se sintió como que algo fallaba, hasta los ojos. El hombre ya no los levantó al cielo porque la luz quemaría sus pupilas. Se agachó.

Recuerdo un cometa, hace mucho. Después vinieron las torres gemelas de Nueva York. Lo que nos aguarda está incierto o no tanto. Porque estamos seguros que Morales entrará al TIPNIS y la coca lo cubrirá de gloria. Por aquí sabemos que míster Trump hará lo que le venga en gana porque otros maleantes como los nuestros quieren igual lucrar por siempre. Pretextos no les faltan, que ISIS, que las comunicaciones, que la libertad y el progreso. El sol se cubrió de sombra. Tiempo de sacrificio.