Contribuir a nuestra sociedad por encima de todo

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No soy cucufato –me escribe José Manuel Ramírez–, pero me parece grave la publicación en la página web, en la sección Cheka, de un video bajo el titular “¡También es acoso! Modelo dominicana toca partes íntimas de presentador en vivo”. Se publicó el 28 de agosto por ese contenido de YouTube que se hizo viral.

En el video, una modelo dominicana toca el pene de un presentador y hace comentarios al respecto. Ninguno es famoso para nosotros. Perú21 señala que muchos usuarios de Internet tomaron el video con humor, mientras otros lo han condenado. Y pregunta al final: “¿Y si hubiera sido al revés?”. Creo que el escándalo y rechazo hubiera sido tal, que quizá no se hubiera difundido el video en ese hipotético caso.

Si bien no se puede juzgar a un medio por una nota o video, da que pensar cuando se recurre a estos virales que generan curiosidad y dan tráfico a la página que los difunde. Y esto se mantendrá como recurso mientras no se solucione el asunto del modelo de negocio o manden los clics para triunfar.

Este punto fue parte de las reflexiones que se dieron en un taller sobre ética y periodismo organizado por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y la Fundación Gustavo Mohme Llona, quienes trajeron a un gran referente en la materia: el maestro Javier Darío Restrepo, director del consultorio de ética de la Fundación por el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Lo especial de este encuentro de ética fue que se trató la influencia de las fuentes de financiamiento de los medios y de periodistas, y también la necesidad de repensar el modelo de subsistencia del negocio para no perder más credibilidad y calidad informativa.

Restrepo, un viejo periodista colombiano, con seis décadas de experiencia en el quehacer periodístico, subrayó que lo que salvará la credibilidad y reputación de los medios informativos es abordar asuntos que sean de interés de la comunidad, ofrecer contenidos relevantes que al mismo tiempo sean novedosos y duraderos, porque son un regalo para la inteligencia. Que la oferta periodística sea tal, que consumir un medio sea tan o más indispensable que el pan de cada día. Ofrecer nuevos contenidos críticos de la realidad cotidiana, como lo señaló una vez Umberto Eco.

Se está perdiendo el concepto de periodismo como servicio a la comunidad y al bienestar y mejora de la calidad de vida de nuestras audiencias.

El medio que aporta y construye es el que hace que sus lectores o seguidores se sientan mejores personas. Puede sonar irreal, difícil, ingenuo, utópico, pero el oficio periodístico se construye y se revisa cada día y siempre puede ser mejor.

Debe ser triste que las reuniones de editores en las salas de redacción se conviertan, como lo señala el argentino Julián Galdo, en mera revisión de la información más vista y su monetización.