Márcia Batista Ramos

 El poeta yemení Abdulaziz Al-Maqaleh, deja a través de su poesía, importante testimonio de la agonía en que vive su pueblo:

Poema 47 del libro de Sanaa

El espíritu de esta ciudad flota

Sobre el agua de los años.

No la despiertes, déjala gemir mientras sus hijos se ahogan.

No enciendas sus pálidos callejones,

Que las calles aún están mojadas

Con la dulce sangre de los mártires

Que murieron por su patria,

Y pasaron las páginas de la vida demasiado pronto

Que duerma para olvidar

Que duerma para recordar

No rasques con palabras

La tumba ella ha erigido

para su dolor.

Encima gimen cadáveres

Debajo se pierden.”[i]

En un mundo donde los intereses económicos gobiernan, no es de extrañarse que maten a más de 380 mil personas en la guerra de Yemen y la comunidad internacional guarde silencio. Además, de mandar, con discreción, muchas armas para que sigan matando al pueblo que ya no tiene a qué aferrarse, solo les queda su Dios, Allah.

La Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Unión Europea y Cooperación dice del conflicto: Tras la elección como presidente de Abdurrabo Mansur Hadi en febrero de 2012, el país entró en una nueva fase política marcada por la inestabilidad. Ésta se acentuaría a partir de septiembre de 2014, cuando la milicia hucí con base en el norte, tomó la capital Sana´a, forzando al gobierno legítimo a dejar la capital. Esa situación dio lugar a la solicitud formal de ayuda militar por parte del Gobierno del presidente Abdurrabo Mansur Hadi a los países del CCG, en marzo de 2015. En apoyo al Gobierno internacionalmente reconocido Arabia Saudí y EAU lideraron la creación de una “Coalición internacional para restaurar la legitimidad en Yemen”. La República Islámica de Irán ha hecho público su apoyo a las milicias hucíes. Desde 2015 el conflicto en Yemen ha tenido graves consecuencias sobre la población civil debido a la significativa crisis humanitaria que ha tenido lugar en el país[ii].

Arabia Saudí conjuntamente con EUA apoyan a un bando e Irán apoya al otro bando, mientras el pueblo yemení muere como hormigas; algunas ciudades están en escombros y el hambre campea. Unicef y otros organismos internacionales publican cifras espeluznantes: más de 23 millones de personas, o cerca del 72% de la población yemení, necesita ayuda humanitaria vital. Esto incluye a 12,9 millones de niños, o lo que es lo mismo, casi el 80% de la población infantil del país. En otras palabras, cuatro de cada cinco menores de edad[iii].

El planeta está plagado de injusticias, son muchas las guerras en pleno siglo XXI. No existe moral. Es poca la vergüenza de los poderosos, sumada a su escaso sentido de humanidad. Por eso infligen dolor y sufrimiento a miles de criaturas que nacen y mueren en medio del horror de la guerra.

La pluma del poeta Abdulaziz Al-Maqaleh registra el padecimiento de sus compatriotas, mientras espera su turno para encontrarse con Allah, su Dios, en el paraíso:

Por todos los medios

Es dormir, no murió.

Saldrá de su sueño

(después de un año)

Os digo, después de veinte años

Y lavará sus pies en la sangre de los reyes,

Bailará hasta la mañana

Y hasta la tarde

Arrancará los dientes y las uñas de su verdugo

Sin alegría maliciosa sin desesperación

el Sueño la dejará

Cuando sus buenos hijos emerjan de su sueño.

Las niñas de todos los ojos

¿Tus ojos se llenaron de miedo?

¿No te preocupan los ataúdes?

¿No se han roto las nubes del sueño y los espejos del

sueño en los bordes de las pesadillas?

Alguien dijo que el canibalismo en la sociedad occidental produce una mezcla de nausea y curiosidad. A mí, en particular, me causa mucha nausea, que provoca vómito por saber de los ricos saudíes e iraníes devorando al famélico pueblo yemení.


[i] Traducido del árabe por Huda Fakhreddine y Jayson Iwen

[ii] https://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/YEMEN

[iii] https://elpais.com/planeta-futuro/en-primera-linea/2022-03-25/