Bolivia: al mar con soberanía

0
1335

De: Gualberto Lizarraga Ferrel / Inmediaciones

Este trabajo esta fundado en la revisión de una veintena de libros sobre la temática en cuestión, se constata que no hay autor alguno que desconozca el derecho propietario del Litoral boliviano desde épocas inmemoriales, no todos coinciden en el significado de reivindicar el mar, acceder al mar, tener mar con soberanía, realizar canje territorial, exigir el cumplimiento del Tratado de 1904, modificar los términos del Tratado, otros.

Hay material bibliográfico suficiente que demuestra el derecho propietario del litoral boliviano, en lo que no hay acuerdo es, en la extensión superficial real del país, cada autor da diferente dato, por lo que es menester a que el Estado Plurinacional de Bolivia establezca este dato en su extensión original y mantener latente los territorios invadidos, así los bolivianos al futuro tienen que mantener ese dato según sus convicciones y amor a su país, para defenderlo y recuperarlo llegado el caso.

Confiamos que la Corte Internacional de Justicia no tenga la misma actitud que las anteriores instancias de justicia internacional, dar la razón a Bolivia y silenciarse sin mayores efectos favorables al país, es el momento histórico de que las potencias del mundo, los Estados Latinoamericanos, así como los países vecinos se pronuncien sobre el Derecho de los bolivianos a utilizarlo bajo su jurisdicción, soberanía y mar como patrimonio mundial de la humanidad, posibilitando de que Chile razone y actúe en consecuencia al devolver el Litoral Boliviano, demostrando que el todo es superior que la parte.

Si de verdad el Derecho Internacional y sus administradores de la justicia internacional están actuando bajo las normas escritas y concertadas por cada uno de los signatarios de Tratados y Convenios, para casos como la demanda marítima de Bolivia ante la CIJ, no tendría que ser mas dilatado en el tiempo sino tomando sus competencias y exigiendo su pleno y total cumplimiento, sin sensiblerías, sin presiones de intereses económicos y mucho menos seguir beneficiando a las clases sociales que siempre ostentaron en el ejercicio del poder, dividiendo países, manteniendo la desigualdad social, medrando una imagen de paz, justicia y solidaridad, haciendo, en la practica, todo lo contrario de lo deseado por una humanidad que requiere se le de credibilidad en la justicia social y el cumplimiento del Derecho Internacional, para solucionar problemas, como el que tiene Bolivia con su Litoral arrebatado y otros espacios territoriales codiciados por poderosos intereses económicos externos, en desmedro de una comunidad de hombres y mujeres de diferente sexo y edad, que por cerca de siglo y medio, han estado privados de lo que les pertenece por historia, les corresponde por Derecho y que en justicia debe ser devuelto.

RAZONES QUE FUNDAN LA DEMANDA MARITIMA DE BOLIVIA

Queda plenamente confirmada, por la historia y el derecho, que el Litoral boliviano fue codiciado por los intereses privados chilenos merced a la enorme riqueza natural que guarda en el suelo, subsuelo y vuelo, que desde el siglo XIX, tanto los minerales del cobre y otros, así como el guano y el salitre, tenían una alta demanda por Europa y que los comercializadores de estos recursos no escatimaron esfuerzo alguno para comprometer a los Estados importadores de estos productos, como Alemania, Francia e Inglaterra, en su condición de concesionarios para dicha explotación, quienes requerían para el tratamiento de sus suelos de huano, que habían perdido su calidad productiva y mediante su apoyo  los concesionarios, les fue conveniente importar a través de empresarios exportadores que aspiraban enriquecerse con producto ajenos a su territorio, sin pagar tributo alguno, ya que afectaba a la economía de los importadores, cuando el propietario impuso el pago de 10 centavos por volumen exportado. Esta medida hizo acelerar el proceso de invasión y apropiación indebida de los recursos naturales existentes en esta zona del Litoral boliviano, mediante el uso combinado de pactos, tratados, hasta la declaratoria de guerra finalmente.

También esta determinado que este territorio correspondía a Bolivia desde antes de la conquista europea en 1492[1], siendo ratificada este derecho inclusive en la época de la colonización española, reconocida  mediante el uti posedetis juris de 1810, por el cual ratifican dichos derechos en favor de nuestro país. Lo que es evidente, los bolivianos ignoraban esta riqueza de recursos naturales, no la poblaron apropiadamente y aprovechaban su espacio para vivir sin codiciar su enriquecimiento del modo mas natural posible.

Nos dice, Ana Rivera Sotomayor[2], Los kollas y los aymaras habitantes de Atacama eran procedentes del Altiplano boliviano desde lo siglos VIII y IX y estaban agrupados en 200 ayllus. Los atacameños aymaras dominaban la costa del mar pacifico desde el ano 900 y finales del siglo IX y siguieron en la época de la conquista, de los Incas y de la República de Bolivia. Sus dominios estaban sobre el rio Loa, pasaban a Chiu.Chiu y a Calama. Así viene desde tiempos remotos y de lo paleolítico la posesión y propiedad de Bolivia sobre el Océano Pacifico. Bolivia, integrante de la región andina occidental, tenia sus grados geográficos al sud del Paposo en el paralelo 26; por el norte desde el rio Salado hasta el rio Loa tenia los grados 25 38 minutos al grado 21 y 30 minutos, formando así cuatro grados geográficos sobre el Océano Pacifico. Tan era dueña que, en la época de la República, cuando los inmigrantes chilenos se proponían explotar las riquezas del desierto en el Distrito de Atacama o de otros lugares, pedían autorización a las autoridades bolivianas allí constituidas y estas hacían la señalización del área de trabajo mediante estacas.

Por esta razón se puede subrayar el criterio del Dr. Álvarez Cortes[3], según quien la intangibilidad del territorio que se quiere significar, debe constituirse en un Principio Jurídico Internacional en cuya base descanse, precisamente, la seguridad y estabilidad del Estado Nacional, elemento territorial que siendo un “todo”, no pueda ser mutilada por la geofagia de los países agresores, porque el Estado, además de ser intangible, deviene en única, imprescriptible, inviolable e indivisible. Por tanto: SAGRADA. Porque la vida misma del Estado como Nación intenta demostrar bajo el manto sagrado del derecho, una respuesta efectiva de que: “LA VICTORIA NO ES LA LEY SUPREMA DE LAS NACIONES QUE EL DERECHO JAMÁS PODRÁ JUSTIFICAR”.

La soberanía que ejerció Bolivia, en virtud del “uti Posedetis” de 1810, no fue discutida por ninguna nación vecina[4], hasta que este honor se reservo Chile en 1842. La Ley 9 de la Recopilación de leyes de Indias, establece la audiencia de Charcas señalando los límites, “por el septentrión con la Real audiencia de Lima y provincias no descubiertas; por el medio día con la Real audiencia de Chile.”La ley 12 otorga a esta audiencia lo siguiente; “Tenga por distrito todo el dicho reino de Chile con las ciudades valle y lugares y tierras que incluyan en el gobierno de aquellas provincias…” de manera que la Intendencia se hallaba encerrada desde los 25 grados, 31 minutos, 26 segundos al norte, hasta los 26 grados, 57 minutos al sur.

La explotación del litoral boliviano, según Bothelo[5], se encuentra jalonada de manera pacifica desde la fundación de la República, cuyos actos jurisdiccionales están: En 1841, en los sitios denominados Orejas de mar y Angamos, al sur de Mejillones, se dieron concesiones en arrendamiento, para explotar huano y salitre, a Domingo Latrille y a la firma Gumucio, Sanzetenea y Compañía; el 2 de enero de 1841, cinco leguas al sur de Angamos, a Diego Lamb; el 16 de abril de 1841, en la Punta de Angamos, a Juan Pio Ulloa; el 13 de junio de 1841, en la isla El Cobre, al chileno Juan Garday o Gardaix y así, sucesivamente, se dieron numerosas concesiones a ciudadanos chilenos, británicos, españoles, franceses y norteamericanos, para explotar huano.

Los intentos de confederar a dos Estados, Bolivia-Perú, aceleraron la apropiación chilena a este territorio, básicamente por la codicia empresarial de los concesionarios para explotar huano, salitre y cobre buscando apoyo del Estado Chileno para consumar la invasión y consiguiente saqueo de estos recursos, utilizando la fuerza de las armas y falseando la historia a favor del invasor,  justificando dicho acto  ilegal, al extremo que ni los grandes sabios lograron entender este proceso de apropiación indebida del vasto territorio boliviano, haciendo aparecer como de su propiedad del Estado Chileno. Los reclamos ante los gobiernos circunstanciales, así como la apelación a organismos internacionales a coadyuvar a su recuperación territorial por esta injusta y fratricida guerra de 1879, que les hace apoderarse del litoral boliviano, arrastraron, por el contrario, a la consumación de un tratado de paz y amistad (1904), donde el país invasor se compromete “un acceso soberano al mar para Bolivia”, mismos que jamás se cumplieron en la dimensión de esas intenciones mal habidas. Gran parte de sus argumentos de apropiación ilegal, fueron sustentados por la mentalidad de que “la victoria daba derechos sobre los territorios arrebatados”[6].

Se debe reconocer, que algunos gobernantes de aquel país, tenían conciencia de que Chile como Estado cometió aberración histórica al invadir a un país hermano inducido por intereses foráneos y era menester reparar dicha injusticia. De ese reconocimiento conciencial a los hechos, jamás actuaron en consecuencia y convirtieron en asunto de Estado lo que fue acción privada empresarial nacional e internacional. Es ahí que el Estado chileno incumple su función de intermediación entre partes en disputa y se convierte en cómplice de esos actos vandálicos, asumiendo para si, el derecho propietario de un vasto territorio que no es de su jurisdicción.

Una cosa es decir acceso soberano al mar, al que todo país mediterráneo tiene derecho, según los tratados internacionales, otro es decir reivindicación del espacio territorial apropiado por el invasor, para ejercer dominio sobre ese espacio y sus recursos naturales, mas aun, cuando por mas de un siglo han medrado de los mismos, en perjuicio de los bolivianos legítimos y único propietarios del litoral boliviano, que fue arrebatado por las armas y que el derecho internacional, debe hacer las gestiones para su devolución al ser demandado por el país afectado, en consecuencia de lo que están establecidas por las leyes y el derecho internacionales. Lo contrario seria una segunda injusticia contra Bolivia y complicidad con el Estado invasor e incumplimiento de lo acordado entre los países firmantes de los tratados a nivel internacional.

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICO JURÍDICOS Y NATURALES

El historiador peruano, Jorge Basadre, explica que la formación de una República independiente en el territorio de la Audiencia de Charcas, mas conocido como el Alto Perú, es muy explicable.

Frente a la posible expansión peruana, de un lado, y de otro, frente a la posible expansión argentina, la creación de un Estado independiente en el Alto Perú venia a resultar una obra de equilibrio continental[7].

A esta altura de la historia, nadie negara que los países vecinos se afanaron y aun prosiguen en apropiarse por cualquier medio de nuestros territorios al ser conocedores del potencial que representa en el cono sur su ubicación y la influencia que pueda tener, en contra o a favor de alguno de ellos, de ahí que mantener a Bolivia sin acceso al océano pacifico y controlando su crecimiento demográfico, están mas que satisfechos, ya que así pueden evitar que este sea mas desarrollado que sus vecindarios, mismos que aprovechan para generar ingresos a sus arcas por fletes y la inducción a concentrar a la población en pocas ciudades, manteniendo de este modo despoblado el Litoral con nuestros compatriotas y si con los suyos.

Compartimos la afirmación que hace el patriota Jorge Escobari C[8]., en cuya opinión, al proclamar su independencia, la República de Bolivia había ingresado a la nueva comunidad de Estados americanos con un extenso territorio estimado en tres millones de kilómetros cuadrados. De los cercenamientos que ha padecido, ninguno tuvo la gravedad del que sufrió con la usurpación por Chile de su Litoral sobre el Pacifico. Le arrebataron al país no solo el inmenso territorio que poseía en aquella zona con sus ingentes riquezas minerales, sino su derecho vital, inmanente e inalienable de tener un contacto propio y soberano con el mar. Por esto, no se puede afirmar que un Estado es verdaderamente soberano, sino cuenta con vías de contacto a los océanos y sobre las que pueda transitar sin pedir permiso a nadie y sin que constituyan una farsa supuestos derechos de “libre transito” estipulados para distraer la dramaticidad de su enclaustramiento (Escobari, 1964).

La fundación de Bolivia sobre la confluencia de tres vertientes hidrográficas principales de America del Sud, obedecen fundamentalmente a razones históricas y a motivos políticos, sociológicos y económicos por constituirse un nexo de unión y de equilibrio entre aquellos sistemas. Por esta situación, Julio Alberto d’Avis[9], afirma, cualquier aislamiento impuesto a un país andino respecto a la zona de influencia marítima, implica un desequilibrio que trastorna todo el sistema continental.

Tomando en cuenta este aspecto, vemos que, durante la colonia, el puerto de Arica fue destinado por el Virrey don Francisco de Toledo para servir a la Audiencia de Charcas y, concretamente, a las mercaderías de Potosí. Y no fue por nada que, ante el ataque a ese puerto en el ano 1680, por piratas ingleses, fue defendido por soldados provenientes de Potosí a quien depositaba sus tributos Arica y sobre cuyas razones, al poco tiempo de proclamada la República de Bolívar, pidieron Tacna (14 marzo 1836), Moquegua (11 marzo 1836) y Arica (22 marzo 1836) su anexión al nuevo Estado. Pedido similar hicieron las poblaciones de Locumba y Tarapacá, mismos que fueron desestimados por el Mariscal Andrés de Santa Cruz. Hasta hubo un tratado de limites suscrito entre Perú y Bolivia un 15 de noviembre de 1826, por el cual Perú cedió a Bolivia las Provincias de Tacna, Arica y Tarapacá a cambio de territorios de Copacabana y Caupolicán y de la amortización de cinco millones de la deuda externa del Perú. No obstante, las ventajas favorables para el país, no se plasmo este Tratado, sobre todo, por la falta de audacia y codicia en los bolivianos, primando su honestidad a toda honra.

Dígase lo que se diga, esta ampliamente demostrado que Bolivia fue la propietaria real y efectiva de un Litoral sobre el Pacifico con una costa de ochenta leguas y que ejerció legitimo dominio y soberanía sobre los cuatro puertos allí existentes: Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla y sobre las siete caletas de Gatico, Guanillos, Michilla, Tames, Gualaguala, Cobre y Paquica. Ese ejercicio de soberanía abarco los 158.000 km2 de extensión de Atacama y los diversos actos de gobierno que jamás Chile objeto, sino cuando se apercibió de la existencia, en aquella zona, de riquezas de guano, cobre y salitre, dándose cuenta lo fácil que resultaba invadir el territorio boliviano al estar deshabitado y que la clase dominante que ejercía el poder no valoraba el patrimonio del Estado en esta zona y se adueñaron como piratas del pacifico.

El móvil inmoral de la invasión fue confesado oficialmente y en forma descarada en 1900 por el Ministro Plenipotenciario de Chile en Bolivia, Abraham Konig, quien, en nota escrita con fecha del 13 de agosto de ese ano, en nombre de su gobierno manifiesta: “Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones. Que el Litoral es rico y que vale muchos millones, eso ya lo sabemos. Lo guardamos porque vale; que, si nada valiera, no habría interés en su conservación…”. Así queda demostrado que el verdadero móvil de la invasión y usurpación territorial del Litoral boliviano por parte de Chile, ha sido y es la posesión de las riquezas de dicha región, y no, como tratan de persuadir al pueblo chileno: “la reivindicación del territorio” que nunca fue ni será de ellos por mucho que digan lo que digan. Esta por demás decir, que, sobre Atacama, no tiene ese país titulo legal alguno de propiedad. Quienes debemos reivindicar el territorio de Atacama somos los que poseemos los títulos legales de propiedad de ese territorio invadido.

Al finalizar la primera guerra mundial, el Presidente Norteamericano Wodrow Wilson planteaba la necesidad de instituir una Liga de las Naciones, cuya principal acción posibilite a que “todo pueblo que lucha por el completo desenvolvimiento de sus recursos y de sus fuerzas, debe tener acceso directo al mar”.

Desde 1879, Bolivia no ha dejado de reclamar por su injusto encierro, por lo que están plenamente establecidos: 1) Que Bolivia no cejara en su empeño de volver al mar por territorio propio y soberano; y 2) que Chile se ha comprometido a “dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacifico”. Lo primero, ha quedado ampliamente evidenciado, la imprescindible necesidad que tiene Bolivia de acceso al mar. Lo segundo, no ha llegado a probarse, por el contrario, la imposibilidad total de Chile para cumplir el compromiso tal cual estipula el Tratado e instrumentos complementarios.

El Pacto de Tregua firmado el 4 de abril de 1884 que puso fin al estado de guerra de Chile y Bolivia, en su articulo 2do dispuso que Chile “continuara gobernando” el territorio boliviano comprendido entre el paralelo 23º y la desembocadura del rio Loa. El artículo 8º del mismo pacto, señaló que el propósito de ambos países era suscribir después un acuerdo que importe “una paz solida y estable entre las dos repúblicas”. O sea que la tenencia del litoral boliviano fue establecida con carácter transitorio, hasta tanto sea celebrada un ajuste que represente evidentemente aquella situación de paz solida y estable. El Tratado de 1904, es consecuencia del Pacto de Tregua de 1884; sus estipulaciones son validas sino contrarían las del instrumento original o principal; pero si no llenan su cometido, no solo es prudente sino lógico enmendarlo en aquellas partes ineficaces. Mediante este pacto, Chile se obliga: 1) La construcción del ferrocarril Arica-La Paz; 2) el pago de obligaciones bolivianas por garantías relativas a construcción de ciertos tramos ferroviarios; 3) la entrega a Bolivia de trescientas mil libras esterlinas; y 4) el reconocimiento a favor de Bolivia de libre transito por territorio y puertos chilenos.

Los beneficios logrados por Chile merced a la explotación de los recursos naturales del litoral boliviano como el salitre, son elevados, habría pagado sus obligaciones en mas de lo que se acordó. Por los datos que publica Prescott[10], Chile no alcanzo a gastar en la guerra de 1879 veinte millones de pesos; pero solamente en los primeros cuarenta anos de ocupación del Litoral boliviano, su victoria le ha reportado mas de cuatro mil millones de pesos chilenos en recaudaciones por un solo rubro, o sea por derechos de exportación del salitre. En 1879 el presupuesto de ingresos de Chile no pasaba de quince millones de pesos; después del triunfo sobre los aliados, ascendió a trescientos setenta millones. A cambio de esas ingentes riquezas de Bolivia, Chile entrego a Bolivia una suma ínfima y le reconoció el derecho de libre transito. Ese solo hecho invalida el Tratado de 1904 en sus estipulaciones pertinentes, lo que invalida su valides y aconseja su modificación o enmienda para cumplir las obligaciones y sancionar a Chile por incumplir acuerdos.

En reiteradas ocasiones, Chile ha vulnerado el derecho de libre transito que se comprometió  mantener en forma amplia e irrestricta, actuando siempre en sentido contrario a las aspiraciones bolivianas, tratando de crear enemistades con países vecinos, sobre todo y ante todo con el Perú; en foros internacionales comprometiéndose a honrar compromisos y jactarse de estar cumpliendo a plenitud sus pactos, evitando, con todo a su alcance, cooperar al país, en tiempos de guerra con el Paraguay, no dejando pasar armamento, inclusive desviando las aguas del rio Lauca, en actitudes provocativas, etc.

Frente a estas actitudes descaradas, el Dr. Jorge Siles Salinas, dirá “un odioso lugar común que suele usarse, a propósito de Bolivia, en ciertos órganos de prensa de Chile o en declaraciones de autoridades de ese país, es este: “Chile no tiene ningún problema pendiente con Bolivia”. Dicha simplista aseveración pretende ignorar una realidad concreta que atañe al destino mismo de Bolivia, nación con la que Chile tiene una extensa y activa conexión geográfica[11].

Los antecedentes que confirman lo señalado, tienen relación con los siguientes casos[12]:

  1. En 1921, en la Conferencia de Barcelona, la delegación chilena, se opuso a la tesis boliviana que sustentaba el mas amplio y libre derecho de transito en concordancia con el Tratado de 1904 y la Convención del Trafico Comercial de agosto de 1912.
  2. En 1928, en la sexta Conferencia sobre Neutralidad Marítima, la delegación chilena, formulo reservas a una clausula aprobada en dicha conferencia al establecer que deberá permitirse el transito cuando hallándose en guerra dos naciones americanas, no tenga otros medios de proveerse.
  3. En 1929, dirigió un memorándum a la cancillería de Bolivia en el que le advirtió que “no esta obligado a permitir el transito de armamentos por su territorio”, de acuerdo con la reserva especial que hizo en la sexta Conferencia Panamericana del inciso 2º del articulo 22 de la Convención sobre Neutralidad Marítima.
  4. El 1933, Bolivia necesitaba del libre transito de los armamentos para defenderse en la guerra el Chaco, Chile obstruyo este pedido, obligando al país a desviar la importación de ese material bélico por territorio peruano, con grave perjuicio a vidas humanas, tiempo y dinero.
  5. En 1934, en plena guerra del Chaco, Chile mediante su Canciller, Miguel Cruchaga, cablegrafió al Presidente del Consejo de la Liga de las naciones manifestando que su gobierno participara en acuerdo con todas las potencias, para prohibir la exportación y reexportación de armas con destino a Bolivia y al Paraguay.
  6. En 1952, las autoridades judiciales chilenas ordenaron el embargo de implementos y equipos de trabajo, de alimentos y otros bienes que virtud del libre transito “amplio e irrestricto” se importaban en transito por territorio chileno y con destino a las minas nacionalizadas de Bolivia.
  7. En 1956, se dicto una ley en chile confiriendo al presidente de ese país la facultad de señalar las tarifas prohibitivas para las mercaderías en transito por puertos chilenos.
  8. En 1956, el Congreso chileno, se arrogo unilateralmente la facultad de ratificar las notas accesorias que debían intercambiar ambos países para indicar detalles del estudio, mantenimiento y operación de oleoductos bolivianos a través del territorio chileno, en momentos en que se consideraba la aprobación del Tratado de Complementación Económica de 1955.
  9. En 1962, (julio) la Administración Central de Aduanas de Valparaíso, instruyo a su filial de Antofagasta que obligue a la COMIBOL, para que, a partir de ese año, presente diversos documentos que permitan proseguir el Transito por Chile de la carga boliviana.
  10. En 1962, (octubre), fueron violados reincidentemente en el sector chileno del ferrocarril Arica-La Paz, los precintos y sellos colocados en bodegas de la Agencia Aduanera de Bolivia.
  11. En 1962, (14 de abril de 1962), Chile por decisión unilateral desvió hacia su territorio las aguas internacionales del rio Lauca, contra toda legislación internacional vigente sobre la materia, ningún organismo ha sancionado esta actitud ilegal.

Analizado estos casos mencionados, (Escobari, 1964), prueban que Chile no ha cumplido su compromiso de otorgar a Bolivia el Derecho de Libre Transito al que se obligara por el Tratado de 1904. Así se demuestra que retienen el Litoral boliviano en forma arbitraria con nefastas consecuencias para el desarrollo soberano, sabiendo que en más de un siglo de apropiación indebida ha succionado la riqueza boliviana en un territorio que no fue ni será nunca del Estado Chileno.

Estamos convencidos, como Ovando Sanz, no reconocer el derecho de Bolivia a su plena soberanía; no reconocer la necesidad de luchar por la anulación del bandidesco Tratado de 1904, modificar las actuales fronteras impuestas por la fuerza y rectificarlas para solucionar el problema de la mediterraneidad, significa perpetuar el dominio de la burguesía y del imperialismo y renunciar al internacionalismo proletario, al principio de que un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre[13].

Es bajo estas condiciones que se entiende lo que A. Saavedra se refería en 1966, cuando decía: Los Tratados arrancados por la fuerza o en momentos apremiantes creados por la fuerza, son nulos. Nulidad sustancial que puede ser erguida, no en los campos de batalla, donde todo es violencia y fuerza, sino más bien y con mayor eficacia, ante los tribunales constituidos para este especial objeto[14].

A esto se refería A. Saavedra, al decir: “Toda vez que para Chile soplaron vientos de peligro, se acercaba a uno o a otro, ofreciéndonos un puerto, por ser sentida necesidad inaplazable, u ofreciendo al Perú la devolución de Tacna y Arica, mediante plebiscito; tal es la historia del Tratado de 1895, en el que aquella nación se comprometió con nosotros a entregarnos Arica u otra caleta análoga, llegando su habilidad hasta el punto de hacer aprobar ese pacto por una  de las ramas de su congreso[15].

OFERTAS DE CHILE A BOLIVIA SOBRE SU SALIDA AL MAR

Es vidente que el Tratado de 1904 por el que Bolivia cedió a Chile su Litoral, fue suscrito bajo imposición bélica y con la obligación por parte de Chile, de dar a Bolivia libertad de transito hasta el mar. Esa obligación llevaba implícitas dos aspectos: 1) El reconocimiento por Chile, de que era vital para Bolivia tener acceso al mar; y 2) el propósito chileno de demostrar a Bolivia que, a cambio de su Litoral, dispondría del “mas amplio y libre derecho de transito” hacia el pacifico.

Por la verdad histórica y jurídica, Chile sabe que le será imposible persuadir a Bolivia de que, a cambio de su derecho de tener un territorio propio y soberano sobre el mar, se contente con el uso del libre transito; sabe que ello es como pretender curar una parálisis total con un analgésico (Escobari, 1964). Convencidos de esta realidad, Chile opta por reconocer formalmente la necesidad de que Bolivia cuente con una salida al Pacifico por territorio propio y soberano que debía serle entregado por Chile. Este tipo de ofertas son anunciados en múltiples oportunidades y circunstancias, en que Bolivia acude a demandar al Estado Chileno ante organismos internacionales, cuyas competencias se las encubre y siempre aparecen como temas a ser dilucidados, sin anunciar cuando lo harán, ya que jamás se han ocupado de ayudar a resolver la mediterraneidad forzada de Bolivia. El hecho de que por más de 130 años no han podido la justicia internacional sentar a las partes en disputa, para luego de conocer los antecedentes califiquen objetiva e imparcialmente su fallo y proceder a retomar el uso y aprovechamiento de esa parte usurpada, descaradamente a los bolivianos de varias generaciones. El slogan de que “los males no duran mas de cien anos”, ha sido superada por la política del Estado Chileno, ya que han transcurrido 136 anos de maldad contra Bolivia y nadie lo ha restituido hasta ahora para el bien de Bolivia. Estamos probando con la CIJ, veremos hasta cuando y donde nos llevan los juicios a ese nivel.

Revisando los diferentes tratados suscritos con el gobierno de Chile[16] se puede destacar la siguiente promesa y oferta chilena incumplida a Bolivia:

El Embajador de Bolivia en Chile,  Alberto Ostria Gutiérrez, dirige una carta al entonces Ministro de Relaciones Exteriores, don Horacio Walker Larraín, en fecha 1 de junio de 1950,  donde exponiendo antecedentes irrefutables de sus ofertas de cedernos una salida propia al océano pacifico, le dice: TENGO A HONRA PROPONER A VUESTRA EXCELENCIA QUE LOS GOBIERNOS DE BOLIVIA Y DE CHILE INGRESEN FORMALMENTE A UNA NEGOCIACION DIRECTA PARA SATISFACER LA FUNDAMENTAL NECESIDAD BOLIVIANA DE OBTENER UNA SALIDA PROPIA Y SOBERANA AL OCEANO PACIFICO, RESOLVIENDO ASI EL PROBLEMA DE LA MEDITERRANEIDAD DE BOLIVIA SOBRE BASES QUE CONSULTEN LAS RECIPROCAS CONVENIENCIAS Y LOS VERDADEROS INTERESES DE AMBOS PUEBLOS. La respuesta de dicho Ministro en nombre del gobierno, aceptando negociar una salida al Océano Pacifico en fecha 20 de junio de 1950, dice: EN LA PRESENTE OPORTUNIDAD, TENGO EL HONOR DE EXPRESAR A VUESTRA EXCELENCIA QUE MI GOBIERNO SERA CONSECUENTE CON ESA POSICION Y QUE,  ANIMADO DE UN ESPIRITU DE FRATERNAL AMISTAD HACIA BOLIVIA ESTA LLANO A ENTRAR FORMALMENTE EN UNA NEGOCIACION DIRECTA DESTINADA A BUSCAR LA FORMULA QUE PUEDA HACER POSIBLE DAR A BOLIVIA UNA SALIDA PROPIA Y SOBERANA AL OCEANO PACIFICO, Y A CHILE OBTENER LAS COMPENSACIONES QUE NO TENGAN CARÁCTER TERRITORIAL Y QUE CONSULTEN EFECTIVAMENTE SUS INTERESES.

DEMANDAS MARITIMAS DE BOLIVIA

Para comprender los alcances de las demandas, es importante que los bolivianos tengan claridad sobre las diferentes tendencias que han sido barajadas en la demanda marítima, de cuyas variadas maneras de entender el acceso al mar, el Dr. Adalid Balderrama destaca:

  1. Reivindicación o Irredentismo, plantea que Antofagasta debe retornar a poder de Bolivia, esto es, la reivindicación por derecho y justicia, seria por territorio propio, dirigiendo la mirada hacia lo que fueron las costas marítimas originales de Bolivia, antes de que se produjera la invasión armada chilena.
  2. Cesión de Arica a Bolivia, este planteamiento tendría que ser de carácter trinacional entre Bolivia, Perú y Chile. Sumándose a esto la presencia de la comunidad internacional que garantice todo acuerdo. Sin embargo, el Tratado de Lima celebrado en 1929 entre Perú y Chile determina que estos países, “no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al tratado quedan bajo sus respectivas soberanías. A Chile le correspondería buscar un entendimiento con el Perú, si es que se elige Arica, como una de las alternativas para salir al Pacifico. En esta propuesta hay tres soberanías a vulnerar. Con esta propuesta se estaría perpetuando la invasión chilena a nuestro Litoral boliviano, eso no sucederá mientras haya bolivianos que sean intransigentes en su demanda y lucha por el acceso al mar, por el territorio originario de Bolivia.
  3. Establecimiento de un Corredor para Bolivia, en el limite formado por Perú y Chile (línea de concordia) y el extremo Norte del radio urbano de la ciudad de Arica. Se indica que esta costa debía prolongarse con una faja territorial soberana hasta la frontera con Bolivia.
  4. Otro punto contemplaba la cesión a Bolivia de un “enclave” de 50 km. de extensión sobre la costa y 15 km. de profundidad, en zonas próximas a Iquique, Antofagasta y Pisagua.
  5. El Dr. Walter Guevara Arze[17], decía que lo mínimo que interesa a cada país para salir de nuestro enclaustramiento necesitamos de una acción concertada entre Bolivia, el Perú y Chile. Para el caso de Bolivia, lo que necesitamos es un territorio soberano que, sin interrumpir la continuidad geográfica de Chile, llegue hasta el océano pacifico sobre una costa donde exista o sea posible construir un puerto comercial. Tal cosa solo puede lograrse en el extremo norte del territorio chileno donde no hay ni puede construirse mas puerto comercial que el de Arica. Así que cualquier solución efectiva de nuestra mediterraneidad debe contemplar la presencia de Bolivia en ese Puerto. Ninguno de los países involucrados tendría soberanía exclusiva en la zona internacionalizada; solo la ONU ejercería jurisdicción plena.

La política exterior de Bolivia con relación al problema marítimo, ha estado girando en torno a estas demandas, que han entrado al juego de la diplomacia chilena y de los organismos encargados de dar una orientación precisa para resolver pacíficamente esta necesidad del país (ONU, CIJ, otros), sobre un espacio territorial fragmentado arbitrariamente, cuyo intento de legalizarla mediante el tratado de 1904 perdura. Lo único serio es reclamar la devolución del Litoral boliviano sin ninguna compensación a Chile, por lo usufructuado por más de siglo y medio. Para que esto suceda necesitamos se pronuncie la CIJ y sea efectiva la solidaridad internacional que siempre han terminado en varias reuniones internacionales, ONU, OEA, otros, dando su apoyo a la demanda marítima y en la practica, sin que se mueva gestión alguna en esa dirección. Basta de hipocresía internacional y de los países amigos, o nos apoyan material y jurídicamente o nos dicen ¿porque no hacen lo justo y siguen ofreciendo apoyo y solidaridad a Bolivia?, en la práctica, como ya dijimos, no se ven hechos concretos en ese sentido, de apoyar y ejercer presión internacional, hasta hacer realidad la demanda marítima de Bolivia.

Bolivia funda su derecho de exigir la solución de su enclaustramiento, (Escobari, 1964) en que es nulo el único titulo que puede exhibir Chile para legalizar su soberanía sobre el antiguo litoral boliviano, por cuanto “el derecho de conquista” ha sido proscrito del Continente americano en solemnes congresos y conferencias. En estas reuniones interamericanas fueron aprobados diversos convenios y resoluciones que condenaron las ocupaciones o adquisiciones de territorios por la violencia y que declararon la nulidad de los Tratados impuestos por la fuerza. Corroboran lo señalado los siguientes eventos:

  1. La primera Conferencia Internacional Americana celebrada en Washington en abril de 1890, califico como conquista territorial a “las cesiones de territorio que se hicieren bajo la amenaza de la guerra o la presión de la fuerza pública”. En esta ocasión se declaro “que la nación que hubiere hecho tales cesiones tendrá derecho para exigir que se decida acerca de la validez de ellas”.
  2. En la denominada “Doctrina de 3 de agosto de 1932” elaborada en Washington, se declaro asimismo el no reconocimiento de las adquisiciones territoriales por la fuerza.
  3. Según el articulo 11 de la Convención sobre Derechos y deberes de los Estados Americanos (suscrito en Montevideo en 1933, en la Séptima Conferencia Internacional Americana): Los Estados contratantes consagran en definitiva como norma de su conducta, la obligación precisa de no reconocer las adquisiciones territoriales o de ventajas especiales que se realicen por la fuerza, ya sea que esta consista en el uso de armas, en representaciones diplomáticas conminatorias o en cualquier otro medio de coacción. El territorio de los Estados es inviolable y no puede ser objeto de ocupaciones militares ni de otras medidas de fuerza impuestas por otro Estado, ni directa ni indirectamente, ni por motivo alguno, ni aun de manera temporal”.
  4. El articulo 2º del Tratado Anti bélico de no agresión y de Conciliación, suscrito en Rio de Janeiro el 10 de octubre de 1933, dispuso que: “Las cuestiones territoriales no deben resolverse por la violencia, y que no se reconocerá arreglo territorial alguno que no sea obtenido por medios pacíficos, ni la validez de la ocupación o adquisición de territorio que sea lograda por la fuerza de las armas.
  5. En la Declaración de Principios sobre solidaridad y Cooperación Interamericana, formulada en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, celebrada en Buenos Aires en 1936, se estableció el no reconocimiento de la conquista territorial por la violencia.
  6. La Octava Conferencia Internacional Americana, reunida en Lima el 22 de diciembre de 1938, aprobó una Convención “que reitera, como principio fundamental del Derecho Publico de America, que no tendrán validez ni producirán efectos jurídicos la ocupación ni la adquisición de territorios, ni ninguna otra modificación o arreglo territorial o de fronteras mediante la conquista por la fuerza, o que no sean obtenidas por medios pacíficos”. Agrega que “el compromiso del no reconocimiento de las situaciones derivadas de los hechos antes mencionados, constituye un deber que no puede ser eludido unilateralmente ni colectivamente”.
  7. El articulo 17 de la Carta de la Organización de Estados Americanos firmada en Bogotá en abril de 1948, dice: “El territorio de un estado es inviolable; no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera que fuere el motivo, aun de manera temporal. No se reconocerán las adquisiciones territoriales o las ventajas especiales que se obtengan por la fuerza o por cualquier otro medio de coacción”.

LO QUE BOLIVIA ENTIENDE POR ACCESO SOBERANO AL MAR

La soberanía de Bolivia fue vulnerada con las diferentes invasiones y apropiaciones de territorios suyos por los vecinos, de los cuales el mas miserable constituye el de Chile que ha impedido un acceso soberano al mar en diferentes momentos de la historia patria, dicha soberanía vulnerada debe ser restituida con la devolución pacifica del Litoral boliviano, luego que por 136 años ha sacado réditos con creces e incumplido tratados suscritos, mostrando que no tienen palabra para seguir justificando lo injustificable y si creen en la diplomacia de los pueblos, en los tratados internacionales y la jurisprudencia, sobre similares casos en el mundo, la justicia internacional debiera mostrarse en su poder de legalidad y gestionar la hermandad de dos pueblos que se necesitan, para cuya satisfacción equitativa devuelvan el Litoral boliviano (paralelos 26 al 21) y Bolivia proponga lo que puede dar a cambio de esa actitud noble, sin ninguna presión ni obligación. Es así como se entendería el acceso al mar con soberanía.

Esta postura esta respaldada en lo que un jurista internacional boliviano enfatiza que “las disposiciones del derecho internacional y las normas de la justicia universal en vigencia, dan a Bolivia el derecho para reivindicar toda la extensión del territorio boliviano que Chile retiene, en forma ilegal desde la guerra de 1879”[18].

Hay que romper la dependencia impuesta a Bolivia por Chile[19], hay razones para pensar que quebrada la dependencia se habrá roto la cadena que en el fondo constituye la servidumbre que hoy paga Bolivia para el enriquecimiento de Chile, país que seguirá reteniendo y postergando cualquier solución porque el Litoral, por esta causa mas, sigue siendo rico, “vale muchos millones” y lo seguirán guardando los triunfadores de la Guerra del Pacifico mientras exista el interés económico para su conservación, como lo vislumbro Abraham Konig.

LO QUE QUEDA DESPUES DE LA DEMANDA MARITIMA ANTE LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA

Presumiendo que el Tribunal que escucho las apelaciones de las partes y luego que ha sido satisfecha la pregunta del magistrado japonés, compulsando ambas partes, esta corte declare su competencia para orientar a una solución pacifica de la demanda boliviana y se pronuncie objetivamente que Bolivia debe ser atendida por Chile en devolver su Litoral, luego que por cerca de siglo y medio a usufructuado la riqueza de esa zona en demasía, en desmedro del Estado boliviano y sus habitantes que merecen ser resarcidos por los daños y perjuicios cometidos por el Estado Chileno, cuya población ilustrada y estudiosos del tema marítimo de Bolivia saben que la guerra declarada por Chile a Bolivia fue injusta y de invasión bélica, lo que constituye una apropiación indebida del Litoral boliviano.

En opinión de expertos internacionalistas, como el Dr. Balderrama, 1991, la solución del problema del Litoral no es tan compleja e imposible de alcanzar, contando con el respaldo de la presión internacional y por solidaridad con nuestro país, decimos nosotros.

Debemos tomar en cuenta que, en la medida en que Bolivia potencie su economía con mayor producción y productividad agropecuaria, manejo forestal apropiado, mantención de reserva estratégica de recursos naturales no renovables, satisfaga las necesidades nutricionales y alimenticias de su población y alcance altos niveles de exportación de alimentos excedentarios, el mundo vera que nuestro país respeta los ecosistemas, preserva la naturaleza, aprovecha planificadamente sus recursos naturales y favorece a sus vecinos, sin sobrecargar precios elevados a sus productos, etc., entonces el Mar constituirá el medio mas benéfico para Bolivia y el mundo, a eso debemos apuntar con nuestra estrategia de devolución del Litoral boliviano de parte de Chile, que al final será su mayor beneficiario de actuar con criterio equitativo, reconociendo que explota recursos en territorio que no es suyo, ni por guerra ni por la paz suscrita en 1904.


  • BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
  1. Los Comentarios Reales, Garcilaso de la Vega Inca, Impacto cultural Editores, Perú, 2011.
  2. La costa marítima de Bolivia, Subieta Sagarnaga Luis, Imprenta del Instituto Geográfico Militar, La Paz, 1952.
  3. Radiografía de la negociación con Chile, Walter Guevara Arze, editorial Universo, Cochabamba, 1954.
  4. La desviación del Rio Lauca, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, La Paz, 1962.
  5. El Derecho al Mar, Escobari Cusicanqui Jorge, Librería Juventud, La Paz, 1964.
  6. Reivindicación Marítima, Saavedra Abdón S., Talleres Gráficos Bolivianos, La Paz, 1966.
  7. El Problema del Litoral Boliviano, Instituto de Investigaciones históricas y culturales de La Paz, HAM La Paz, 1966.
  8. Bolivia: Convenios y Declaraciones Internacionales, Empresa editora Novedades, La Paz, 1966.
  9. ¿Moderna política conquistadora de Chile, Soberanía o entreguismo?, Mario R. Gutiérrez, La Paz, 1973.
  10. Breve Historia del Litoral boliviano, Raúl Botelho Gosalvez, editorial Ultima Hora, La Paz, 1978.
  11. Historia (Grafica) de la Guerra del Pacifico, Mariano Baptista Gumucio, edición Ultima Hora, editora Khana Cruz, La Paz, 1978.
  12. El enclaustramiento no será perpetuo, Jorge Alejandro Ovando Sanz, Editorial Juventud, La Paz, 1984.
  13. Las relaciones Internacionales en la Historia de Bolivia, Tomo III, Valentín Abecia Baldivieso, editorial Los Amigos del Libro, La Paz, 1986.
  14. Hay que romper la Dependencia impuesta a Bolivia por Chile, Hugo Poppe E., Instituto de Sociología boliviana, Sucre, 1988.
  15. Mar Boliviano, Adalid Balderrama G., editora Urquizo, La Paz, 1991.
  16. La Intangibilidad territorial ante el Derecho, René Álvarez Cortes, editorial jurídica Zegada, La Paz, 1993.
  17. El expansionismo de Chile en el cono sur, Gral. Humberto Cayoja Riart, editorial PROINSA, La Paz, 1998.
  18. El Litoral boliviano y Ladislao Cabrera Vargas, Ana Rivera Sotomayor, editorial Grafica Offset, La Paz, 2005.
  19. Si, el Mar: La negociación boliviano-chilena de 1986-1987, Jorge Siles Salinas, editorial Plural, La Paz, 2012.
  20. El Estado boliviano y la Unidad peruana, Julio Alberto d’Avis, Imprenta Universitaria de San Simon, Cochabamba, 1944.

[1] Existe una amplia bibliografía a ser vista como: “Los Comentarios Reales”, Inca Garcilaso de la Vega, La Costa marítima de Bolivia”, Luis Subieta Sagarnaga, Breve Historia del Litoral boliviano, Raúl Botelho G., El expansionismo de Chile en el cono sur, Gral. Humberto Cayoja R., Instituto de Investigaciones Históricas y culturales de La Paz; El problema del Litoral boliviano, Historia (Grafica) de la Guerra del Pacifico, compilado por Mariano Baptista Gumucio, otros.

[2] Rivera Sotomayor Ana, “El Litoral bolivianos y Ladislao Cabrera Vargas”, editorial Grafica Offset, La Paz, 2005, pagina 11.

[3] Álvarez Cortes René A., “La Intangibilidad territorial ante el Derecho”, Editorial Jurídica Zegada, La Paz, 1993, pagina 4.

[4] Saavedra S. Abdón, “Reivindicación Marítima”, HM La Paz., Talleres gráficos bolivianos, La Paz, 1966, paginas 33-34.

[5] Bothelo Gosalvez Raúl, “Breve historia del Litoral boliviano”, Colección Litoral boliviano, Biblioteca Popular boliviana de Ultima Hora, La Paz, 1978, paginas 33-34.

[6] Frase celebre de Abraham Konig, Ministro Plenipotenciario de Chile en Bolivia en los anos de 1900.

[7] Citado por Jorge Escobari C., “El Derecho al Mar”, pagina 15, editorial Juventud, La Paz, 1964.

[8] Escobari Cusicanqui, Jorge, “El Derecho al Mar”, editorial Juventud, La Paz, 1964, pagina 17.

[9] D’Avis Julio Alberto, “El Estado Boliviano y la Unidad Peruana”, Imprenta Universitaria San Simon, Cochabamba, 1944, pagina 67.

[10] Prescott, “El problema continental”, pagina 195, citado por J. Escobari C., La Paz, 1964.

[11] Siles Salinas Jorge, “Si, el Mar: La negociación boliviano-chilena de 1986-1987”, Editorial PLURAL, La Paz, 2012, pagina 57.

[12] Escobari C. Jorge, “El derecho al mar”, editorial Grafica Burillo Ltda, La Paz, 1964, paginas 101 al 104.

[13] Ovando Sanz J.A., “El enclaustramiento no será perpetuo”, editorial Juventud, La Paz, 1984, pagina 147.

[14] Saavedra S. Abdón, “Reivindicación marítima”, HM La Paz, Dirección General de Cultura, La Paz, 1966, pagina28.

[15] Idem, paginas 29-30.

[16] Camacho Omiste Edgar, Convenios y Declaraciones Internacionales, empresa editora Novedades Ltda., La Paz, 1966, paginas 216 y 218.

[17] Guevara Arze Walter, “Radiografía de la Negociación con Chile”, editorial Universo, Cochabamba, 1954, pagina 229.

[18] Balderrama Adalid, “Mar Boliviano”, Empresa editor Urquizo, La Paz, 1991, pagina 205.

[19] Poppe E. Hugo, “Hay que romper la dependencia impuesta a Bolivia por Chile”, Colección de Folletos Bolivianos de Hoy, Sucre, 1988, pagina 14-15.