Que ya vengan queridos de casa
Llego a la trillada conclusión de que algunos personajes carecen simplemente de autoestima de base. No de un camarada, una mascota, una bandera, un partido, una estrategia, un(a) adlátere, un “hermano” o “hermana” (aunque no sea monjita), una militante, una consejera, una productora audiovisual, un mecenas, un discípulo, sino del mero aprecio propio que les […]