Algunas preguntas necesarias

0
1706

“Alea jacta est”, la suerte está echada, ganó el MAS y en vez de seguir alimentando teorías de la conspiración deberíamos discutir cómo vamos a enfrentar al nuevo gobierno, si este persiste en la posición suicida de seguir generando odio y resentimiento antes que puntos de encuentros en la sociedad civil. Que los cientistas políticos se encarguen de analizar los porqués de la patética derrota de la oposición, nosotros encarguémonos de seguir viviendo alertas a la defensa de nuestras libertades democráticas.

Sin duda alguna que Bolivia ya no es la misma de antes de octubre del 2019, los 21 días que vivimos y sufrimos demostraron que se puede enfrentar y vencer a un régimen que se jactaba de ser invencible, impune y abusivo; un régimen que, luego de haber derrotado y humillado a los sectores oligárquicos y toda la oposición política ya sea con chantajes, juicios o extorsiones, se olvidó que, luego del conflicto, siempre debe venir la paz, la reconciliación con los sectores del pueblo que no estaban de acuerdo con ellos. Evo y Álvaro se negaron a aceptar que una revolución para que sea efectiva tiene que reconciliarse con todo el pueblo, por eso la “Revolución democrática” se quedó en las páginas de la nueva Constitución Política del Estado.

Espero, muy sinceramente, que Luis Arce y David Choquehuanca recuerden que la violencia lo único que engendra es violencia y que nunca olviden que gobernarán Bolivia, es decir que nos gobernarán a todos los bolivianos y no solamente a los de su partido como hicieron sus líderes en el pasado. Después de tanto enfrentamiento político, racial, de clase, regional, de tanta muerte inútil (Ni la más grande de las ideologías justifica el asesinato del más humilde los seres humanos, decía el gran Sergio Almaraz Paz) y ahora encima del maldito virus sin cura todavía, los bolivianos nos merecemos un buen gobierno, no importa que no hayamos votado por ellos, en democracia se elige por y para el pueblo.

La gran tarea del próximo gobierno y la de todos y todas será la de reconciliar al país, no será fácil porque son catorce años de exacerbar los ánimos con discursos racistas y de odio, aquí incluyo también los meses del gobierno de Jeannine Añez porque algunos de sus ministros no escatimaron comentarios racistas; un pueblo que vive encadenado al pasado no puede volar y los bolivianos nos merecemos volar en pos de un mejor destino como nación.

Hay algunas preguntas que el gobierno de Arce y Choquehuanca deberán ir respondiendo a medida que pasen los días: ¿Seguirá la justicia al servicio de sus odios políticos? ¿Se abrirá la temporada de cacería con las listas de opositores? ¿Dejarán gobernar a los alcaldes y gobernadores que sean de la oposición? ¿Seguirán reprimiendo a los indígenas de la Amazonía? ¿Seguirá funcionando la tristemente célebre “red de extorsión” que funciona institucionalizada desde el gobierno de Evo Morales? ¿Seguirán pensando como Álvaro que la política es un campo de guerra en el que hay que eliminar a los enemigos? “Hemos venido a la guerra”, declaró a un periódico y luego salió huyendo.

Y, por último, pero no menos importante, ¿la oposición tendrá la fortaleza de fiscalizar a este gobierno sin que les compren sus conciencias? ¿Entenderá la oposición que la democracia les otorga otros cinco años de gracia para reorganizarse y presentar un frente unido?; en cuanto a nosotros: ¿Aceptaremos, como bolivianos, que son más importantes las cosas que nos unen que las que no separan? El lunes me llamó mi madre, sabia como toda anciana y me preguntó: ¿habremos vuelto a lo mismo?, le respondí que tenía la peregrina esperanza de que las cosas cambien. El tiempo lo dirá.