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Iván, el tayra que corrió más allá de sus límites

Iván era un tayra (Eira barbara), un mamífero carnívoro de la familia de los mustélidos, pariente de las martas y hurones. Nació en cautiverio en el Bio Parque de La Paz y desde el inicio enfrentó una enfermedad musculoesquelética que limitaba sus movimientos. Su cuerpo no siempre le respondía, pero su espíritu nunca dejó de intentarlo.

En 2008 fue confiado a la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), una organización boliviana dedicada al rescate y rehabilitación de fauna silvestre víctima del tráfico ilegal y el maltrato. CIWY cuenta con tres refugios principales: el Parque Machía, en Villa Tunari (Cochabamba); el Parque Ambue Ari, en Santa Cruz; y Jacj Cuisi, en el norte del departamento de La Paz, cerca del Parque Nacional Madidi.

Iván pasó 14 años en el refugio de Machía, antes de trasladarse a Jacj Cuisi, el santuario más remoto de CIWY. Jacj Cuisi significa “tierra de sueños” en lenguas indígenas mosetén y tacana, y se extiende sobre cientos de hectáreas de bosque amazónico preandino, donde se construyen espacios seguros para animales rescatados.

Allí, el equipo de CIWY le adaptó un recinto especial y creó un jardín de selva pensado para él. Cuando sus cuidadores abrieron por primera vez la puerta de ese espacio, Iván dudó… y después corrió. Corrió como si no existieran límites. Ese instante fue símbolo de libertad y esperanza.

Con el tiempo, su condición avanzó y su cuerpo comenzó a deteriorarse. Aun así, Iván mantuvo el ánimo y siguió explorando su jardín siempre que pudo. En los últimos meses, los medicamentos dejaron de ser suficientes y su energía empezó a apagarse. Cuando el equipo de CIWY entendió que su cuerpo estaba cansado, lo acompañó hasta el final. Iván partió en paz, en su jardín, rodeado de quienes lo amaron y cuidaron durante casi 19 años.

Iván no fue solo un animal rescatado. Fue resiliencia: la prueba de que, incluso en un cuerpo limitado, puede habitar una fuerza inmensa. Como recordó la primatóloga británica Jane Goodall, pionera en el estudio de los chimpancés y referente mundial en conservación: “La esperanza no es gratuita, exige trabajo y esfuerzo”. Muchos pensaron que no había esperanza para un tayra con discapacidad, pero al brindarle lo que necesitaba, Iván vivió una vida larga, digna y profundamente significativa.

El tayra, especie a la que pertenecía Iván, no está en peligro de extinción a nivel global, aunque sí enfrenta amenazas locales como la deforestación y el tráfico de fauna. En libertad, son animales ágiles, curiosos y excelentes trepadores. Aunque su enfermedad le impidió mostrar toda esa destreza, Iván enseñó que la esencia de su especie —la energía, la curiosidad y la fuerza— seguía intacta en él.

Su legado es parte fundamental de la historia de CIWY. Iván enseñó que la verdadera libertad no siempre está en recorrer grandes distancias, sino en vivir con dignidad, rodeado de respeto, cuidado y amor.

Esta nota fue elaborada con información de la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY).

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