Marcelo Rojas Condori
El carnaval de Oruro es una de las festividades más importantes que tiene Bolivia, no sólo por el despliegue de tradiciones en cuanto a danzas folclóricas, sino en cuanto a movimiento económico, ha iniciado su promoción junto a varios problemas que surgen por las denuncias de espectadores, quienes afirman que los precios que se establecieron por el uso de graderías en todo el recorrido de la entrada, están muy elevados, y oscilan entre 400 y hasta 3.000 bolivianos.
La magnífica muestra cultural, que mezcla tradiciones andinas con la fe religiosa, y atrae a turistas nacionales e internacionales, llega a albergar a miles de personas, entre bailarines, músicos, turistas, comerciantes y demás, por lo que mueve millones de bolivianos, los cuales impulsan no solamente la economía regional, sino también la nacional.
Su importancia es tal que fue reconocida a nivel internacional por diversos organismos como la Unesco que la declaro obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad en el 2001.
Oruro ¿la nueva Tulum?

En estos días antes de que empiecen las primeras actividades del carnaval, las denuncias por sobreprecios surgieron inicialmente en redes sociales donde se ofrecían asientos desde los 400 bolivianos, llegando hasta los tres mil, lo que, según los asistentes, hacen casi imposible el poder adquirir un lugar en la entrada, dada la crisis económica que aún atraviesa el país, el costo de estos lugares es casi el salario mínimo de una persona en la actualidad, los servicios que ofrecen por adquirir estos asientos están desde el uso de baños, servicios de comida, hasta incluso paquetes de resaca, lo que también varía según el precio de la ubicación, a más costo por el lugar, más beneficios.
Todos estos precios han generado indignación de la población, que ha expresado su molestia principalmente en redes sociales, donde también se recuerda que los precios de hace 10 años oscilaban entre 50 y 350 bolivianos de acuerdo al sector y el tipo de asiento que uno quería. Todos estos costos han generado preocupación en la población y autoridades que piensan que podría afectar de mala manera al carnaval, y que podría pasar lo mismo que a Tulum, que es un pueblo costero en México, famoso por sus ruinas mayas frente al mar, playas caribeñas y estilo de vida ecológico. Que en los últimos meses ha sido objetivo de varias acusaciones sobre abusos en los costos de hospedaje, comidas y servicios, lo que lo ha llevado a perder gran parte del turismo que lo solía frecuentar.
En Bolivia, si los costos por persona son muy elevados, se estima que menos familias acudirán a esta cita anual, por lo que los reclamos exigen la debida supervisión y control por parte de las autoridades orureñas.
Varias familias, grupos de amigos e incluso los turistas manifiestan que ya es difícil el poder acceder a un espacio que ya califican como un “lujo”.
Límites
Las autoridades expresaron su malestar ante este hecho, como el diputado Daniel Alcalá, que le pide al alcalde de Oruro poner un límite a estos costos elevados.
“Hay graderías en la avenida 6 de agosto que están sobrepasando los 800 bolivianos, en la plaza principal están a 1.500 bolivianos y en las nuevas graderías de la avenida Cívica están a 2.800 bolivianos”, indico el diputado.
También están las quejas de las autoridades de Oruro, como el concejal, Samuel Mendizábal que expreso que se licitan los permisos para la venta de asientos, pero que los montos deberían ser moderados.
El recorrido que deben atravesar los bailarines y músicos inicia su recorrido en las calles Pagador Y Aroma, pasando por la 6 de Agosto, Bolívar, Petot, Adolfo Mier, hasta llegar a la avenida Cívica y finalizar en el santuario de la Virgen del Socavón.
Las fechas principales se desarrollarán los días 7 y 17 de febrero de 2026. Siendo los días 14, 15, 16 y 17 de febrero los más importantes de la celebración, la gran peregrinación al Socavón será el 14 de febrero y la entrada al corso, el domingo 15.
Este año el festival de bandas se hará en conmemoración de los 200 años del departamento de Oruro, en el que participarán más de cinco mil músicos, y desde ya se promete que será un espectáculo sin precedentes, con diferentes actividades en esas jornadas.
Oportunidades

Para el carnaval de este año se espera la llegada de una gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros, cada año el carnaval atrae a mucha más personas, tan solo el 2025 se rompió un récord, ya que alrededor de 500.000 personas participaron de esta festividad, y este año se espera superar esta cifra. La pasada gestión se dedujo que al menos un 30 por ciento de los participantes fueron extranjeros, según datos del Ministerio de Culturas, lo que generó un movimiento económico de unos 450 millones de bolivianos, que ha impulsado a diversos sectores como el hotelero, gastronomía y transporte, además del informal.
Este año el presidente de la Asociación de Conjuntos folklóricos de Oruro (ACFO), Ángel Arancibia, indico que se prepara la llegada de 27 reinas hispanoamericanas y 40 influencers, entre nacionales y extranjeros, que tienen la misión de promocionar el carnaval de Oruro 2026. Además, por el momento se tiene confirmada la presencia de invitados especiales, como el vicepresidente Edmand Lara y la nueva predilecta del carnaval 2026, Gabriela Durán.
En la festividad del carnaval se harán presente unos 52 conjuntos folclóricos, los cuales conforman la cantidad de unos 20 mil bailarines y 30 mil músicos que conforman las diversas danzas que se presentan en la entrada, y que recorrerán la avenida Cívica, las principales danzas son la diablada (que viene siendo la danza emblemática de esta festividad), la morenada, tobas, tinkus, caporales, llamerada, kullawada, waka waka, doctorcitos, potolos, taquirari, macheteros, inca, entre otros.
Orígenes
La festividad y sus danzas surgieron de la mezcla de las costumbres ancestrales de las comunidades indígenas y la religión católica en la época precolombina, deidades como wari (un semidios malvado de las tradiciones de los Urus), que junto a la ñusta pasaron a convertirse por las costumbres católicas en lo que conocemos actualmente como el tío y la Virgen del Socavón.

El comienzo de la diablada se da en el año 1789, cuando hace su aparición la Virgen del Socavón en la cueva de un bandido apodado el Nina-Nina, los mineros de Oruro decidieron disfrazarse de diablos para bailar en honor de la virgen, bajo el argumento que hasta incluso un demonio se sometería ante ella.
A partir del siglo XX empezaron a formarse las primeras fraternidades de diablada que participaban más activamente en la entrada, y en el año 1970 se crea la Asociación de Conjuntos de Folklore de Oruro (Acfo) que empieza a darle forma a la entrada, organizando los horarios y rutas que deberían de seguirse en la entrada.
La copia y apropiación que han hecho países como Perú sobre nuestras danzas últimamente ha puesto en alerta a todas organizaciones que defienden estas costumbres y tradiciones e impulsó a realizar esfuerzos mayores para proteger el legado cultural boliviano.
Cada año el carnaval se espera con altas expectativas no solo en Oruro sino en todo el país, y atrae la mirada internacional, siendo una gran oportunidad no sólo de mostrar el carnaval, sino también a la demás riqueza cultural y material, conectando las visitas con otros atractivos como el Salar de Uyuni, que se ha convertido en uno de los referentes más importantes de turismo a gran escala del país.