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Esperando la próxima luna

Maurizio Bagatin

Futuro

Según el horóscopo chino, en febrero entraremos en el año del caballo de fuego. Quizás, la milenaria cultura china, tan paciente y tan parsimoniosa, comparta todo lo que este signo simboliza: fuerza, libertad, movimiento, energía y nobleza. El Occidente, viejo y achacoso sufre una seria descomposición, no de ahora, por cierto, sino que ahora advierte el momento de una triste ciclicidad a la cual parece no lograr sustraerse. El escritor Claudio Magris habla de una Europa que se ha vuelto una “selva obscura”. Trama dantesca que ojalá encuentre lo más pronto posible una luz y una salida humana.

Lenguaje y memoria

Seguimos buscando la “casa del ser”, en este laberinto lingüístico que conserva como hilo conductor nuestra raíz dialectal, a veces me extraño hablándome en dialecto, en parte para mantener vivo lo terruño que sigue en mí, en parte porque el lenguaje sigue una relación íntima, delicada y sutil, con la memoria. Me preguntaba anoche sobre un refrán popular de mi zona de origen: “Fora lé piova, vento e sbóa” (Afuera llueve, hay viento y Bora). Una frase que describía el clima de esta época del año, el invierno del nordeste de Italia. Ayer perseguí esta frase dia y noche, seguro que a través de ella reviviría este rudo clima. Según el calendario “biológico” de muchos años atrás, I giorni della merla (Los días de la mirla) corresponden al 29, 30 y 31 de enero, pero de repente se engendra un ciclón bautizado Harry y devasta costas sicilianas y calabreses. Siempre “el yo es culpable” por su propio ser, y por sus acciones.

Retorno a Ítaca

Retornar a la infancia. ¿Cómo será ver las transformaciones treinta años después? Las nuestras transformaciones y las demás transformaciones, del paisaje y de los amigos, de la tierra y del clima, de todo lo que existía y ya no existe, de todo lo que tenía una forma y ahora tiene otra. Mas allá de Odiseo que retorna o de Abraham que no lo hace. Quien cierra el círculo y quien lo deja eternamente abierto. ¿Qué es realmente el retorno? ¿Desconocer el pasado o intentar reconstruirlo, que es imposible a muchos, o reconocer las transformaciones?

Todos le debemos algo a Juan Rulfo

Disfrutando de una tortilla, como si fuera nuestro pan cotidiano, la carne de los dioses, Imix, el pan de maíz, Kan, señora del maíz, Iquí Balam hecho de maíz. El origen del nombre Comala viene de comal, del náhuatl comalli, recipiente de cocina en forma de plato llano, pieza tradicional de alfarería, que colocada directamente sobre el fuego sirve para la elaboración de algunas comidas, entre ellas a las tortillas de maíz. Una simbología para representar la imagen infernal del pueblo: “el calor que hay en ese pueblo es el que me dio la idea del nombre de Comala: lugar sobre las brasas”, escribe Juan Rulfo. Es la pieza que vemos en la foto – la original es en blanco y negro, y por cuestiones editoriales se la modificó en color sepia, vaya a saber por qué – de Danilo De Marco, las manos de la madre de Lucio Cabañas, que hace de tapa al libro Breve historia del hambre. Es el viaje a Comala que siempre deseamos hacer.

Historia lineal e historia cíclica

Esta mañana un viejo marxista ha reconocido que Marx se equivocó, que la historia no es lineal como el filósofo había vaticinado. De lo que no se equivocó Marx es que “hay que desconfiar de todo”. Solo supe contestarle con que Giambattista Vico, gran filosofo napolitano, nos había avisado sobre la ciclicidad de la Historia, ciclicidad que es atravesada por tres etapas, divina, heroica y humana, “donde a través de ricorsi (retornos), la humanidad, luego de haber alcanzado una cima de racionalidad, decae en una nueva barbarie, iniciando un nuevo ciclo, no idéntico, sino en forma de espiral, repitiendo las estructuras fundamentales”.

Clases de filosofía

Al final se dirá siempre “¡Qué poesía!”.

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