La Santa Sede anunció este 8 de enero de 2026 que el Papa León XIV aceptó la renuncia de Monseñor Adolfo Eduardo José Bittschi Mayer como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre, tras cumplir los 75 años de edad, límite establecido por el derecho canónico. La decisión marca el cierre de una etapa pastoral de más de cuatro décadas en Bolivia.
La renuncia de Monseñor Bittschi Mayer responde a lo dispuesto por el Código de Derecho Canónico, que establece que los obispos deben presentar su dimisión al cumplir los 75 años. El Papa León XIV aceptó la solicitud y la Santa Sede oficializó la decisión, que tiene un impacto directo en la vida eclesial de la capital constitucional de Bolivia.
Nacido en Ingolstadt, Alemania, en 1950, Bittschi Mayer se ordenó sacerdote en 1977 y llegó a Bolivia en 1983 como misionero Fidei Donum. Su labor se destacó por la cercanía con comunidades rurales e indígenas, especialmente en Incahuasi, donde trabajó más de dos décadas como párroco. En 2008 fue nombrado obispo auxiliar de Sucre por el Papa Benedicto XVI, cargo que desempeñó hasta ahora. Además, desde 2022 dirigió las Obras Misionales Pontificias de Bolivia, reforzando la dimensión misionera de la Iglesia en el país.
Reacciones en la Iglesia boliviana
La Arquidiócesis de Sucre expresó gratitud por la entrega y compromiso del obispo renunciante, resaltando su capacidad de integración cultural y su cercanía con los fieles. Diversos sectores eclesiales reconocieron que su salida deja un vacío pastoral importante, especialmente en las comunidades rurales que dependían de su acompañamiento.
La renuncia obliga a una reorganización interna en la Arquidiócesis de Sucre. El arzobispo deberá asumir temporalmente las funciones que desempeñaba Bittschi Mayer, mientras se evalúa la designación de un nuevo obispo auxiliar. La transición se da en un contexto de desafíos para la Iglesia boliviana, como la secularización, la migración interna y la necesidad de reforzar la presencia en zonas alejadas.
La aceptación de la renuncia por parte del Papa León XIV se enmarca en la práctica habitual de la Iglesia de renovar sus cuadros episcopales conforme a la normativa canónica. Sin embargo, en el caso de Sucre, la medida tiene un peso simbólico especial: se despide a un obispo extranjero que se convirtió en referente cercano para miles de fieles bolivianos y que deja una huella profunda en la vida pastoral del país.