Inmediaciones
La confirmación de casos de la variante de influenza H3N2 subclado K en Bolivia marca el inicio de un año con serias alertas sanitarias. La agresividad de esta cepa, capaz de contagiar simultáneamente a decenas de personas, ha puesto en tensión al sistema de salud y reavivado la memoria de la pandemia de COVID-19. Médicos y autoridades coinciden en que el país enfrenta un desafío inmediato: reforzar la prevención, acelerar la vacunación y recuperar hábitos de bioseguridad que podrían salvar vidas.
Bolivia comenzó 2026 con la detección de cuatro casos en niños de Santa Cruz y Chuquisaca, confirmados mediante secuenciación genómica. Los pacientes se encuentran bajo seguimiento domiciliario, pero la noticia encendió las alarmas en la comunidad médica. El presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, advirtió que la variante puede propagarse con rapidez y contagiar hasta 40 o 50 personas en un corto lapso. “De estar bien hoy día, mañana puede estar con una temperatura de 38 o 39 grados”, señaló, subrayando la velocidad con la que se manifiestan los síntomas.
La ministra de Salud, Marcela Flores, recordó que desde diciembre de 2025 se mantiene activa una alerta epidemiológica nacional para reforzar la vigilancia y la vacunación. Reconoció, sin embargo, que Bolivia enfrenta un déficit de dosis y que la vacuna específica contra el subclado K recién estará disponible en marzo de 2026. Mientras tanto, la inmunización contra la influenza estacional sigue siendo la única herramienta para reducir la gravedad de los cuadros clínicos, aunque la cobertura es baja: menos del 40 % de la población objetivo recibió la dosis en 2025.
Los síntomas de la variante K son similares a los de otras cepas de influenza, pero con una evolución más rápida y agresiva. La fiebre alta repentina, el dolor de cabeza intenso, la tos seca persistente, la fatiga extrema y el dolor muscular aparecen en cuestión de horas, lo que obliga a una atención inmediata. En personas vulnerables, como niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas, la variante puede provocar complicaciones respiratorias y descompensaciones súbitas. La combinación de fiebre súbita y fatiga intensa es considerada un signo de alerta para acudir de inmediato a un centro de salud.
El doctor Jaime Cuéllar, infectólogo en La Paz, explicó que lo más preocupante es la capacidad del virus de “camuflarse” frente al sistema inmunológico. “Estamos viendo que el virus muta de manera que los anticuerpos no lo reconocen fácilmente. Es como si cambiara de vestimenta para pasar desapercibido. Eso hace que la respuesta del organismo sea más lenta y que los síntomas aparezcan de golpe”, señaló.
Por su parte, la doctora Norka Paz, especialista en salud pública, subrayó la importancia de la prevención comunitaria. “No podemos esperar a que lleguen las vacunas específicas. La población debe retomar las medidas de bioseguridad que ya conocemos. El barbijo, el lavado de manos y la ventilación de ambientes son herramientas simples, pero efectivas. Si no actuamos ahora, el sistema de salud puede verse sobrepasado en pocas semanas”, advirtió.
El contexto regional refuerza la preocupación. En Brasil, la circulación de H3N2 se intensificó en 2025, con brotes que presionaron hospitales en São Paulo y Río de Janeiro, aunque las campañas de vacunación lograron contener parcialmente la expansión. En Perú, las autoridades confirmaron brotes en Madre de Dios y Loreto vinculados a la variante K y reforzaron campañas de vacunación masiva. Chile y Argentina, aunque aún no han reportado brotes significativos, incrementaron la vigilancia epidemiológica y la disponibilidad de vacunas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que el subclado K circula en varios países de la región y llamó a reforzar la vacunación y la vigilancia, con especial énfasis en adultos mayores y personas con factores de riesgo.
Pero la preocupación no se limita a esos países. Bolivia comparte frontera con Brasil, Perú, Chile, Argentina y Paraguay, todos con brotes confirmados o vigilancia activa. En Paraguay, el Ministerio de Salud confirmó seis casos de H3N2 subclado K en viajeros que regresaron de Brasil y emitió alerta epidemiológica nacional por riesgo de transmisión fuera del periodo estacional. En Colombia, el Instituto Nacional de Salud confirmó la detección de la variante en diciembre de 2025 en un caso importado desde Estados Unidos, reforzando la vigilancia en todo el país. Venezuela, aunque aún no ha confirmado casos, se encuentra en estado de preparación ante la eventual llegada de la variante, siguiendo las recomendaciones de la OPS.
Este panorama coloca a Bolivia en el centro de un corredor epidemiológico regional donde la movilidad fronteriza aumenta el riesgo de propagación. La falta de vacunas específicas y la baja cobertura de inmunización hacen que el país sea particularmente vulnerable. La coordinación regional y la cooperación internacional se vuelven urgentes para enfrentar una amenaza que no reconoce fronteras.
En Bolivia, la respuesta institucional se centra en la coordinación entre el Ministerio de Salud, los Servicios Departamentales de Salud (SEDES) y los colegios médicos. Sin embargo, los especialistas advierten que la responsabilidad individual será determinante para contener la propagación. “No vamos a crear pánico, pero las medidas de seguridad son estas las principales: evite estar en contacto si tiene gripe, use barbijo, lávese las manos y no asista a reuniones si presenta síntomas”, concluyó Larrea.
La Influenza H3N2 subclado K representa un nuevo desafío para Bolivia y la región. Su capacidad de contagio masivo, la rapidez de los síntomas y la vulnerabilidad de los grupos de riesgo la convierten en una amenaza que exige acción inmediata. La experiencia del COVID-19 dejó lecciones claras: el cuidado personal y colectivo salva vidas. Hoy, Bolivia enfrenta la oportunidad de demostrar que esas lecciones no fueron olvidadas. La respuesta no debe ser el pánico, sino la responsabilidad compartida. La variante K es un recordatorio de que la salud pública es un bien común y que protegerla depende de todos.