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Navidad: fiesta de luz infinita

Angélica Guzmán Reque

El mejor de todos los regalos alrededor de cualquier árbol de Navidad: la presencia de una familia feliz, todos envueltos en unos a otros

Louisa May Alcott

La Navidad es esa festividad en que nos traslada hasta la historia desde hace 2000 años atrás de nuestra era, para señalarnos el sitio más pobre de un espacio de amor en el mapa del mundo. Belén, y el lugar; un establo de crianza de los animales, esos seres que te dan calor y te brindan sin menoscabo tu alimento diario. Ése fue el lugar que encontraron José y María, porque no había otro sitio que los acogiera y, allí, entre el calor del aliento de vacas y ovejas, entre medio del heno, nació Jesús, el Salvador de la humanidad porque así estaba determinado, aún antes de que naciera, debía ver el resplandor de las estrellas en medio natural, no en un gran palacio, tampoco entre doctores que pudieran ofrecerle el cuidado necesario, no había necesidad porque todo el cuidado se lo daba su Padre celestial.

Navidad. No es una celebración más, es única, es la primera y la última porque el amor que inicio Jesús por la humanidad, nadie más la puede dar, nadie más la puede sentir como Él la sintió.

El día 25 de diciembre es considerado y con razón, uno de los mejores días del año. Es una fecha significativa que simboliza el nacimiento del amor a la humanidad, en la persona de Jesús, la unión y la celebración en familia. Representa la alegría y la evocación de las más antiguas tradiciones: villancicos, agasajos y regalos, pero regalos de amor y gratitud a la familia, los amigos y todas las personas porque todos merecemos amor.

La Navidad es ese árbol repleto de luces que simboliza la plenitud, la esperanza, la bondad de la naturaleza en su eterno don, como dador de vida, pero también es el perdón de Dios para la humanidad. Todos debemos pedir perdón por nuestras vidas, no siempre derechas, no siempre bondadosas con el transeúnte, con el pordiosero, con el sediento y, la Navidad nos recuerda ese amor que jamás debe disiparse, antes bien debe solidificarse con el perdón infinito que nos legó Jesús en su sacrificio cruel del ser humano.

Es una fecha en que cantan villancicos de amor como El Tamborilero, Noche de Paz, que nos recuerda el significado de amor por el amor de Jesús, y estos días, El Burrito Sabanero, tan bien interpretado por David Bisbal. Son ritmos de amor y gratitud, que nos mueven el alma y nos despiertan la sonrisa de gratitud por la familia, los amigos y todas las personas que viven alrededor nuestro. Me identifico con la expresión del gran escritor de todos los tiempos Charles Dickens: Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.

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