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10 mitos sobre la evolución de los medios

Carlos A. Scolari

Termina un mes de octubre frenético, con inicio de clases, trabajo de campo en escuelas para el proyecto LITERAC_ia y viaje a Perú incluido. Además de (re)encontrarme con maravillosos colegas, en ese país tuve la ocasión de visitar las ruinas de Caral, un lugar mágico donde se asentó la primera civilización de las Américas hace 5.000 años. Y ya que hablamos de lugares, entre un desplazamiento y otro fui tomando nota de algunos lugares comunes que inundan muchos discursos sobre los medios de comunicación. Todo campo de estudio tiene mitos que se repiten año tras año. Sirven para justificar decisiones políticas o académicas, sustentar una posición durante un debate o simplemente quedar bien en la sobremesa después de una defensa de tesis doctoral. Hoy les comparto diez lugares comunes sobre la evolución de los medios.

Ruinas de Caral (Perú)

1. La escritura nació en Medio Oriente.

Durante siglos se repitió una y otra vez la historia de Babel relatada en el Antiguo Testamento:

En ese entonces se hablaba un solo idioma en toda la tierra.  Al emigrar al oriente, la gente encontró una llanura en la región de Babilonia y allí se establecieron. Un día se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego». Fue así como usaron ladrillos en vez de piedras y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo, nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra».
Pero el Señor bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo.  Entonces el Señor dijo: «Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; esto es solo el comienzo de sus obras y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma para que ya no se entiendan entre ellos mismos».
De esta manera el Señor los dispersó desde allí por toda la tierra; por lo tanto, dejaron de construir la ciudad. Por eso a la ciudad se le llamó Babel, porque fue allí donde el Señor confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra y los dispersó por todo el mundo.

Quizás fue la energía narrativa que emanaba del Génesis la que afianzó la idea de que la escritura solo apareció entre el Tigris y el Éufrates. A partir de esas raíces mediorientales tomó forma un relato eurocéntrico que pasa de Babilonia (escritura cuneiforme sobre tablillas) a Grecia y Roma via Egipto (jeroglíficos sobre papiro). Hoy sabemos que la escritura, como la agricultura o el dinero, nació en diferentes continentes sin que hubiera una conexión entre esas experiencias. Esta tecnología cognitiva se desarrolló de forma autónoma en China, África, Mesoamérica y, quizás, en la Isla de Pascua. Si quieren saber más sobre este tema, deberán esperar mi próximo libro. Si todo va bien, llegará a las librerías antes del próximo verano europeo.

2. Después de la oralidad, la escritura.

Ciertos enfoques teóricos se complacen en simplificar la evolución mediática y cultural en tres grandes fases: oralidad, escritura y digital. En ese contexto, el pasaje de la oralidad a la escritura se presenta como un proceso casi lineal, irreversible y unidireccional. Las investigaciones más recientes -ver por ejemplo El amanecer de todo de David Graeber y David Wengrows, uno de mis libros favoritos- nos cuentan una historia menos lineal de la evolución de los sapiens. Lo que emerge es una historia plena de experimentos sociales (muchos fracasados), avances y retrocesos. La oralidad interactuó e interactúa con la escritura hasta nuestros días. En muchas culturas, por ejemplo en las sociedades del valle del Indo, la escritura sirvió más como ayuda memoria para los relatos orales que como forma autónoma de preservación y transmisión del conocimiento. Algo similar podría haber pasado con los quipus peruanos, hasta ahora solo considerados sistemas de cómputo. Más que pensar en términos de «pasaje de la oralidad a la escritura«, deberíamos profundizar en la coevolución, convivencia y relaciones peligrosas entre las diferentes formas de comunicación.

3. Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles metálicos

Durante cinco siglos hemos festejado la invención de este emprendedor del Rin Valley. Johannes Gutenberg entró en la historia con letras de molde -nunca mejor dicho- por haber inventado la primera imprenta con tipos móviles… STOP. La imprenta con tipos móviles ya había sido inventada en China en el siglo X, cuatrocientos años antes de Gutenberg. Además de los mejores papeles y tintas, los orientales perfeccionaron las técnicas de impresión utilizando tipos de porcelana y madera. Los historiadores europeos, para no perder la pole position, cambiaron la formulación de este record Guinness: Gutenberg habría sido el primero en imprimir un libro con tipos móviles metálicos… STOP. Los coreanos imprimieron el primer libro con tipografías metálicas fundidas un siglo antes de Gutenberg. En mi próximo libro cuento con lujo de detalles esta historia. ¿Qué le queda a Gutenberg? Quizás el Guinness de haber sido el primer emprendedor del mundo de la comunicación en pedir prestado dinero y no poder devolverlo. Rin Valley no perdona.

4. Thomas Edison y Bill Gates fueron grandes inventores.

En 1890 una de las principales fuentes de ingreso de la Thomas A. Edison, Inc. era el kinetoscopio, un dispositivo de visionado individual que permitía gozar de un cortometraje por solo 5 céntimos. Al controlar las patentes, la producción de dispositivos y la creación de filmes, Edison tenía un dominio total y monopólico sobre este medio. El kinetoscopio era la gallina de los huevos de oro. Cuando los hermanos Lumière cruzaron el Atlántico y presentaron su cinematógrafo en Nueva York en 1896, agarraron a Edison con el pie cambiado (en ese momento estaba obsesionado con los rayos X). Ante el éxito de los franceses, Edison salió corriendo a comprar por pocos dólares un proyector y relanzarlo con el nombre de su propia empresa. Al poco tiempo la Thomas A. Edison, Inc. controlaba el mercado cinematográfico en los Estados Unidos a golpe de patentes, abogados y esbirros a su servicio. Lo mismo hizo Bill Gates en 1980, cuando compró un sistema operativo a unos amigos, lo rebautizó MS-DOS y se lo vendió a IBM. El muchacho le tomó el gusto a este tipo de operaciones. En 1995, cuando Microsoft vio que llegaba tarde a la World Wide Web, adquirió un browser por un puñado de dólares y lo relanzó mundialmente como Internet Explorer. Más que inventores y a diferencia de Gutenberg, que terminó en la ruina, Edison y Gates fueron avispados hombres de negocios.

5. La televisión destruyó las mejores mentes de mi generación.

Tengo en mi escritorio un libro usado que compré en Ciudad de México el año pasado. Siempre que puedo que doy una vuelta por las librerías de usado de calle Donceles, detrás de la semihundida Catedral. Pero este lo conseguí en una librería de Colonia Roma. Las librerías de usados de México son las más fascinantes del mundo. El libro se titula La droga que se enchufa y fue publicado por Marie Winn en 1981. Winn es mcluhaniana. En la página 17 escribe que «la preocupación por los efectos que la televisión ejerce sobre los niños se ha centrado casi exclusivamente en el contenido de los programas que los niños ven». Para Winn es la misma experiencia televisiva la que afecta a las nuevas generaciones. Pero aquí la autora se separa de McLuhan. Winn es apocalíptica. Trescientas páginas más adelante, concluye: «las incursiones que la televisión hace en la vida familiar, su efecto en las comidas, en las conversaciones, en los juegos, en los rituales, puede persuadir a los padres de que el precio de aceptar la televisión como una fuerza en la familia es demasiado elevado para pagarlo». Imaginen el resto.

Desde la aparición de la televisión tras la Segunda Guerra Mundial miles de estudios se centraron en sus supuestos efectos negativos. Niños y jóvenes eran las víctimas principales de los investigadores. Ya en los años 1950 sociólogos y psicólogos alertaban sobre el tiempo que los menores pasaban frente a la pantalla y sus consecuencias en otras actividades como leer, jugar o socializar. A lo largo de las décadas se habló no solo del impacto de los contenidos violentos, sino también de la posibilidad de que la televisión generara nuevas formas de adicción. Algunos estudios la compararon con una especie de hipnosis, mientras que otros hablaron directamente de dependencia, con síntomas como la apatía, el aislamiento o la dificultad para dejar de mirar.

Así crecimos, así salimos.

Sigue.

6. Los videojuegos destruyeron las mejores mentes de la siguiente generación.

Las mismas barbaridades que se escribieron durante décadas sobre la televisión se han vuelto a escribir sobre la web, las redes sociales y los videojuegos. Muchos estudios sobre el gaming han repetido la misma cantinela sobre la adicción, el aislamiento social o la agresividad. Recordemos de paso que en el siglo XIX se decían cosas parecidas sobre la lectura de novelas.

Lo reconozco: me aburre mucho escribir sobre estos temas. Para un recorrido histórico de los discursos apocalípticos sobre los medios y las tecnologías, no dejen de visitar el Pessimist Archive. Punto.

7. Los medios se extinguen.

¿Cuántas libros se han publicado sobre la muerte del libro? ¿Qué decir sobre el fin del cine? ¿Y la muerte de la televisión? En 2009 publicamos con Mario Carlón una recopilación titulada El fin de los medios masivos. El comienzo de un debate que incluía contribuciones de varios colegas de Europa, América Latina y Canadá. El libro se amplió en la segunda edición de 2014 con el subtítulo El debate continúa. Algunos lectores leyeron solo el título y se olvidaron del resto… En breve: los medios desaparecen pero siempre algunos de sus componentes está presente en otros medios. A esto se refería Marshall McLuhan cuando decía que «el contenido de un medio es otro medio». Es difícil dar totalmente por extinguido a un medio. Un viejo medio como el disco de vinilo, que estaba a punto de desaparecer, volvió y se consolidó en su nicho; otros, como el telégrafo, dejaron de existir pero siguen vivos en formas de escritura telegráfica en los nuevos medios digitales. Así como el ADN de los dinosaurios está presente en las aves, el material genético de los viejos medios sigue vivo en las nuevas formas de comunicación.

8. La evolución de los medios es una línea.

Retomo el tema del pasaje de la oralidad a la escritura. Estamos rodeados de gráficos, ilustraciones y timelines que nos muestran secuencias de medios o tecnologías. En el ámbito del software esas series adoptan un formato numérico: Photoshop 1.0, Photoshop 2.0, Photoshop 3.0… También el hardware: iPhone 15, iPhone 16, iPhone 17…. La World Wide Web cayó en la misma trampa: web 1.0, web 2.0, web 3.0… Como he explicado en Las leyes de la interfaz o Sobre la evolución de los medios, la evolución de los medios y las tecnologías es una red. Las timelines son útiles a la hora de visualizar a grandes trazos el desarrollo de una tecnología o medio, pero si queremos transmitir una idea más ajustada de la complejidad de los procesos evolutivos debemos apostar por otras formas de representación. Me gusta imaginar la evolución de los medios como una red tridimensional.

9. El boom de las Inteligencias Artificiales durará 5 años.

En el año 2030 tendremos una AGI que nos dirá a qué hora ir al baño, en 2037 el metaverso estará en todos los globos oculares del planeta y en el Mundial FIFA 2042 el hijo de Lionel Messi meterá un gol olímpico en la final contra China… Los sistemas complejos son impredecibles. Al máximo podemos conformarnos con elaborar escenarios a corto plazo. Así como ningún monje podía prever que un emprendedor en el Rin Valley armaría una máquina para reproducir libros, en cualquier momento unos Hermanos Lumière o un Steve Jobs pueden sacar algo de la galera que cambia las reglas del juego en pocos días. No sabemos qué forma adoptará el ecosistema mediático de aquí a pocos años. O dicho en términos académicos: no sabemos dónde cuernos estarán trabajando nuestros estudiantes de aquí a dos décadas.

Prefiero esta incertidumbre a que pasen, por ejemplo, 50 años sentados en la misma sala de redacción.

10.- Todo medio pasado fue mejor.

Los mitos 5 y 6 son la contracara de otro lugar común: pensar que todo medio del pasado fue mejor. El rechazo a los new media se complementa con el recuerdo bondadoso y nostálgico de los old media. Los adultos que criticaban a sus hijos, hijas e hijes por mirar la televisión, soñaban con libros impresos, y los que hoy cuestionan al piberío por jugar videogames o toquetear el TikTok, fantasean con el imposible retorno a las pantallas televisivas. Eso sí que era comunicación. Toda la familia Campanelli reunida frente a la pantalla y un plato de pasta. New media = caca. Niño, eso no se toca.

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