La zona donde opera la empresa minera Huanuni se ha convertido en un lugar que, además de minerales, acumula millonarias inversiones inconclusas. Los sueños de Evo Morales de hacerla más productiva y generadora de divisas llevan más de una década postergados por cuestionadas decisiones administrativas.

Luis Fernando Cantoral  

Huanuni, la principal mina de estaño de Bolivia, y una de las cinco más importantes del mundo, pasó de generar más de 30 millones de dólares en utilidades en 2011 a ser una empresa de frágil estabilidad económica y muy sujeta a la variación del precio internacional del estaño.

Además, la empresa tuvo que absorber a más de 4.000 trabajadores mineros cooperativistas en 2006. Esa decisión y la incapacidad de la administración para ejecutar un plan de reactivación finalmente afectaron a la empresa; en los últimos dos años, reflejó números rojos en sus estados financieros.

El gobierno asumió la  gestión de Huanuni en 2006 con un plan de inversión de más de nueve millones de dólares para la compra de equipos e insumos. El objetivo era ampliar la capacidad de procesamiento del mineral; pero la solución definitiva sería la ejecución del plan estratégico a partir de 2009 para el cual se necesitaba la inyección de 100 millones de dólares más.

Si bien la Empresa Minera Huanuni (EMH) registró utilidades variables durante ocho años, el sistema de producción y administración quedó en evidencia al reportar dos años seguidos de déficit (2015-2016). Ahora ya hubo un giro de la curva negativa y se registran utilidades; pero su gerente, Winston Medrano, dijo que es el inicio de una empresa que “apenas está queriendo pararse”.

La elevada carga laboral, porque aún prevalece el sistema manual y no el mecanizado de producción, junto a la baja ejecución presupuestaria y la inestabilidad administrativa ha sido una combinación peligrosa que no ha permitido que Huanuni sea rentable y aporte al desarrollo del país.

Inversiones sin resultados

La empresa minera Huanuni está ubicada a 3.932 metros de altitud, en el departamento de Oruro, a una hora de la ciudad del mismo nombre. Un río cargado de aguas ácidas divide al distrito minero de 24.677 habitantes. La principal fuente de abastecimiento de estaño de la empresa es el cerro Posokoni, donde en 2006 mineros asalariados y cooperativistas se enfrentaron de forma cruenta por el control. El saldo fue de 16 personas muertas y más de 50 heridos.

En octubre de 2006, la mina pasó de tener 818 trabajadores a casi 5.000. Fue la solución política que encontró el Gobierno para poner fin al conflicto.

En un primer momento, para hacer llevadera la economía de Huanuni, el Gobierno autorizó a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), mediante el Decreto Supremo N 28901, el desembolso e inversión de 9,6 millones de dólares para ampliar la capacidad de la existente planta de concentración ubicada en Santa Elena, de 700 a 1.000 toneladas de estaño al día. Este monto también serviría para el desarrollo de yacimientos mineros, la ampliación de una planta de concentración más pequeña en la zona de Machacamarca para tratar 200 toneladas diarias de mineral y la construcción de un depósito para desechos o dique de colas.

Estos proyectos se cumplieron, pero la solución definitiva que haría sostenible y rentable a la empresa en el largo plazo, sería la ejecución del plan estratégico de Huanuni a partir de 2009; sin embargo, hasta la fecha no logra concretarse.

Ingreso a la bocamina Patiño

El plan estratégico contempla la construcción de una planta de concentración o ingenio para tratar 3.000 toneladas de mineral al día, llamado Lucianita por estar ubicado en ese sector, la profundización de una rampa en interior mina para abastecer de mineral al nuevo ingenio, la construcción de un nuevo dique en Willa Khollu para almacenar los desechos tóxicos o colas del ingenio y un sistema de bombeo de colas y recirculación de agua. El plan inició con la consultoría para el diseño final del ingenio en 2009. La inversión total del plan sería de 100 millones de dólares.

Transcurrieron dos años hasta que en julio de 2011 se suscribió el contrato entre la empresa Huanuni y la china Vicstar Union Engineering por 50,3 millones de dólares para la construcción del ingenio de 3.000 toneladas con el compromiso de ser entregado en 23 meses. El plazo se estiró el doble. Pasaron casi cuatro años y la planta fue inaugurada por el presidente Evo Morales en febrero de 2015. “Nuestras empresas mineras estatales tienen que generar divisas para el pueblo boliviano. En ese momento serán un lujo de empresas mineras que aportan al Tesoro, que el pueblo se beneficia”, expresó Morales ante las decenas de trabajadores que asistieron al acto. Después de los aplausos quedó claro que el ingenio no podía entrar en funcionamiento por la falta de dique y agua.

Para el especialista del Centro de Investigaciones de Bolivia (Cedib), Pablo Villegas, la obra es comparable a “construir un hotel de cinco estrellas sin baños”. Considera inconcebible que el ingeniero encargado de la obra no se haya percatado de que no se construía paralelamente el dique para que el ingenio pueda entrar en funcionamiento. “Es responsabilidad total del Estado, de su incapacidad en la administración de la mina”, expresó.

En el dique se presupuestó más de 16 millones de dólares y debería estar concluido en abril de 2014, pero la empresa Huanuni no tenía el derecho propietario de los terrenos y tuvo que gestionar los permisos para empezar la ejecución. La obra arrancó en noviembre de 2015 (nueve meses después del acto oficial de inauguración) y debía concluir en un año. Actualmente tiene un avance del 65%. Se espera que esté concluida hasta finales de 2017.

Igualmente la rampa para abastecer a Lucianita, pese a estar incluida en el plan estratégico, aún no está concluida. La reciente rescisión del contrato de más de 4 millones de dólares con la empresa ejecutora T&T por un avance insuficiente, hace pensar que el proyecto tardará más, aunque el gerente de Huanuni, Winston Medrado, precisó que los trabajos para hacer la rampa, pero por otro sector, continuarán con equipos propios.

El sistema de bombeo de desechos del ingenio al dique y recirculación de agua del dique al ingenio, hasta el momento no se ha podido adjudicar por problemas burocráticos; sin embargo, se tiene la esperanza de que se lo realice en las próximas semanas para que sea ejecutado en cinco meses y esté concluido también a fines de este año.

Otro proyecto importante es la construcción de chimeneas de ventilación con el equipo especializado de taladro Raise Boring, que costó más de 10 millones de dólares y fue gestionado desde 2013. La máquina ha estado inactiva por falta de insumos y quien la opere; luce cubierta por un toldo. La actual gerencia ejecuta un proyecto que podría dar resultados en los próximos meses. Mientras tanto, los obreros se quejan de las condiciones lamentables para trabajar por falta de oxígeno.

Malas decisiones

Bajo la presión de diversificar los ingresos y para reducir el impacto de la caída del precio internacional del estaño, el directorio de la empresa aprobó la construcción de una planta de concentración para minerales complejos (zinc, plata, plomo) en Sajsani a un costo de medio millón de dólares. La planta nunca fue productiva porque el mineral complejo que requiere es de alta calidad y éste no se encontró hasta el momento en Huanuni. Actualmente el ingenio está siendo transformado para procesar estaño, aunque fue paralizado por falta de recursos.

La administración también aprobó la construcción de un dique provisional para Lucianita y garantizar su puesta en marcha. El dique fue construido al lado del ingenio, en la misma falda del cerro. Pero su funcionamiento fue descartado por el peligro que representa a la población que se encuentra a unos  metros más abajo.

Trabajos de perforación para chimeneas

 Fábrica de empleos

Los presupuestos indican que la ejecución de los proyectos de inversión de Huanuni fue muy baja entre 2007 y 2016. En algunos periodos solo llegó a un 24% al año. El presidente de la Comibol, José Pimentel, remarcó que Huanuni es viable, y que las deficientes ejecuciones se deben al descuido de la administración debido a que la empresa en muy complicada de gestionar por su tamaño y la cantidad de obreros. “Los problemas de la producción a veces ha llevado a los gerentes a dedicarse exclusivamente (a esto) descuidando los problemas de inversión (…) el problema productivo es muy específico, grande y muy complejo, dirigir en algún momento cinco mil trabajadores –ahora 3.500- no permite combinar una acción paralela en cuanto a la conducción, dirección y supervisión de los proyectos”, indicó Pimentel.

La planilla: la principal preocupación

De acuerdo al análisis de los presupuestos de la última década  (2007-2017), los gastos de servicios personales, es decir, los gastos de planilla han superado el 50% y, en algunos casos,  llegaron hasta un 68%. Solo hubo dos años donde la tendencia bajó: 2008 y 2015, cuando los servicios personales representaron el 37% de los gastos sin inversión. El expresidente de la Comibol, Héctor Córdova, señaló que los servicios personales deberían ser de 20 a 30% como máximo.

La planilla salarial de la estatal Huanuni con sus más de 3.500 trabajadores es de más de 187 millones de bolivianos (27 millones de dólares), y los sueldos oscilan entre 3.077 a 3.350 bolivianos (462 dólares). Mientras que el personal administrativo gana un máximo de 14.802 bolivianos, unos 2.127 dólares, que sería el gerente.

A este salario básico se suma que el trabajo en las minas es por medio de contratos. Con este modelo, el obrero minero tiene la posibilidad de mejorar sus ingresos. Los contratos varían de acuerdo a las secciones y la función que desempeña cada trabajador.

De acuerdo a la escala salarial, quien debería ganar más es el perforista que haciendo 26 contratos al mes y descansando cuatro domingos, ganaría un máximo de 25 mil bolivianos o 3.592 dólares, como resultado de un trabajo extenuante y agotador; sin embargo, las ganancias para algunos trabajadores en Huanuni llegan a los 45.000 bolivianos al mes, informó el exdirigente Javier Canchari. Los datos quedaron plasmados en un análisis de la planilla de marzo de 2015 que se realizó en la gestión del gerente Gustavo Choque

El estudio muestra una gran asimetría en los ingresos de los trabajadores que van desde un mínimo de 5.000 bolivianos hasta un máximo de 45.000, pero solo 13 personas se beneficiaba de este monto máximo. El grueso de los trabajadores gana entre 10.000 a 15.000 bolivianos.

Ese mismo año, 2015, ante la caída del precio del estaño y un panorama incierto para las utilidades de la empresa –que finalmente concluyó con déficit de 17 millones de dólares-, el sindicato junto al Ministerio de Minería y la Comibol abordaron varias propuestas en el marco de un plan de contingencia, entre ellas una nueva escala salarial donde los sueldos mensuales en guía mina y selectiva “no deben sobrepasar el salario de un perforista en convencional en desarrollo horizontal de 25.000 bolivianos”. Finalmente se acordó este monto, pero en la actualidad las ganancias mensuales para algunos trabajadores volvieron a ser como antes, según indicó un exdirigente que prefirió mantener su nombre en reserva.

El actual gerente de Huanuni destacó que se retornó a la política de el que más produce gana más, a fin de garantizar las metas de producción. Recordó que en la anterior gestión, cuando se puso topes a los sueldos ganados de los trabajadores, “ellos llegaban al tope y ya no producían, entonces eso tuvo que ver con la caída de la producción en esa época”, indicó Medrano.

Los tipos de producción pueden explicar los elevados salarios en Huanuni. En la empresa existen dos: el convencional, que realizan los trabajadores con la explotación mecanizada; y la segunda es guía mina y selectiva, que es un trabajo más manual y de selección del estaño de alta ley o calidad, que es acopiado y vendido a la empresa. Esta paga es por kilo y al precio internacional del día.

“Entregan 1.000 a 1.500 sacos por contrato entre cuatro personas en guía mina (o selectiva), y ahí se hace plata, pero es en base al sacrificio de los trabajadores”, refirió otro trabajador.

El presidente de la Comibol, José Pimentel, explicó que en este momento el mayor costo en la producción es el costo labor, “en la medida que el trabajo no es mecanizado sino a contratos y que en última instancia se ha convertido en una compra de mineral a los propios trabajadores”.

“La única forma de bajar su incidencia es mediante la mecanización”, dijo, y apostó a que el nuevo ingenio de 3.000 toneladas “superará esta situación para que sea más rentable la mina y con mejores condiciones de trabajo para el obrero”.

Pimentel indicó que en el caso de Huanuni el contrato más grande que tiene la empresa, y por el que eroga más recursos, es la compra de mineral selectiva.

A comparación de guía mina, que recoge el mineral de alta ley de los parajes donde se desarrolla la producción convencional, la empresa paga más por selectiva porque el trabajador busca el mineral en parajes más alejados y de difícil acceso.

Según los datos de la empresa, cerca del 70% de la producción corresponde a la modalidad selectiva y guía mina; y el resto, a trabajo convencional.

El presidente de la Comibol explicó que la modalidad selectiva es una forma de producción cooperativista que pervive en la empresa y que se mantiene provisionalmente para emplear al personal, ante la falta de equipos.

Huanuni es la única empresa con este tipo de producción de parte de sus trabajadores. Colquiri, la segunda empresa estatal en importancia, con más de 1.200 operarios, cambió esta modalidad de producción, selectiva y guía mina, hace varios años, según su gerente, David Moreira.

Moreira también dijo que los sueldos en Colquiri “no son exagerados”, y que el máximo llega a 25 mil bolivianos, pero que se logra con mucho esfuerzo y son pocas las personas que lo consiguen. El dirigente de Colquiri, Eleuterio Mamani, indicó que el grueso de los trabajadores gana 10 mil bolivianos.

La multiplicación de los bonos

Los bonos son otra forma de elevar el costo labor en Huanuni. Según expresaron los mismos mineros, en la empresa se otorga bono hasta por asistir al trabajo.

Un exdirigente que pidió mantener su nombre en reserva, dijo que los trabajadores de interior mina reciben como bono de asistencia 10 jornales, a 109 bolivianos el jornal, es decir unos 1.090 bolivianos, y los de exterior mina 26 jornales, que representa 2.856 bolivianos. Para aplicar a este bono el trabajador no debe faltar ni un día y llegar temprano a trabajar durante el mes.

Otro bono es el de insalubridad que la empresa entrega por los riesgos a la salud que existen en la mina y que asciende a 346 bolivianos. Así también existe el bono de electricidad que se paga a algunos trabajadores –antes era a todos- que llevan su lámpara a la jornada. El monto es de 490 bolivianos.

Ya en 2013, la Contraloría General del Estado indicó que una auditoría preliminar hecha a la Empresa Minera Huanuni develó “varias irregularidades” en el pago de bonos: el uso de dinero en gastos no formales y la entrega de créditos para fines dirigenciales. En ese año, el mismo presidente Evo Morales criticó los sueldos “lujosos” de más de 50.000 bolivianos que inclusive superaban su salario que en ese entonces era de 18.000 bolivianos. De acuerdo a ley nadie en el sector público puede ganar más que el Presidente, a excepción de algunos operarios de la estatal petrolera YPFB.

El informe de la Contraloría de 2013 detalló indicios de responsabilidad civil por daño económico de más de 39 millones de bolivianos. En el informe 2014 de la entidad, se registró un daño económico por 692 mil bolivianos por gastos indebidos, pago indebido de vacaciones, incumplimiento en el plazo de entrega de bienes y falta de rendición de cuentas.

Algunos de los también llamados incentivos, fueron considerados por la Contraloría como ilegales por no estar respaldados en un decreto o resolución de acuerdo a la Ley General del Trabajo, según señalaron los trabajadores; sin embargo, se siguen pagando. Otro bono considerado ilegal es el escolar. “Posiblemente la Contraloría haga que devolvamos ese dinero”, dijo uno de los entrevistados que prefirió mantener su nombre en reserva.

Hasta 2015, los trabajadores mineros y administrativos recibían bonos como los de refrigerio y de té. Los trabajadores de exterior mina también se favorecían con el bono de mantenimiento de herramientas y equipos, y hasta un bono al chofer por llevar la carga de mineral a la fundidora.

Referirse a los bonos no es fácil en Huanuni. El actual dirigente del Sindicato de Trabajadores, Elías Colque, prefiere no ahondar en el tema, pero aclaró que muchas de las “conquistas sociales” o bonos fueron suprimidos por el Gobierno en 2015 cuando la empresa empezó a mostrar números rojos. Espera que con la recuperación de la empresa éstos vuelvan a ser reconocidos. Muestra de ello es que el bono de producción que fue suprimido por la crisis que atravesaba Huanuni, fue recuperado luego de una reunión de los dirigentes con el presidente Evo Morales. El argumento es que la empresa empezó a generar utilidades. El bono es de 300 bolivianos y se paga desde julio a los más de 3.500 trabajadores, lo que representa una erogación mensual de más de 150 mil dólares.

A través de los años los trabajadores han ido generando acuerdos con los gerentes de turno, pero algunos se han ido perdiendo por la gran crisis que ingresó en Huanuni, principalmente por la caída del precio internacional del estaño y la caída en la calidad del mineral. Uno de esos acuerdos fue que los obreros vendían el mineral recolectado a la empresa a precio internacional elevado, cuando éste estaba en bajada. Esto produjo “una pérdida en el balance de la empresa, situación que hoy tiene que ser enmendada”, dijo Pimentel en abril de 2016.

El 16 de marzo de 2015, una circular emitida por el gerente de entonces Gustavo Choque, instruía la “Abrogación de convenios internos” por la situación crítica que atravesaba la empresa. El documento, que lleva sello de la gerencia, señala que “a partir de la fecha todos los convenios internos vigentes quedan suprimidos ya que tienen alta incidencia negativa en los costos de operación”.

Según Héctor Córdova, en todas las minas existen y se negocian bonos, principalmente de incentivo a la producción, pero no se conocen bonos como los que se distribuyen en Huanuni.

El gerente de Colquiri, David Moreira, indicó que en su empresa también hay bonos de incentivos por sección como el de producción, por extracción de carga, por avance de chimeneas, entre otros, que siempre representan un incremento del costo labor, pero aclaró que no tienen bonos por asistencia al trabajo ni por electricidad, como en Huanuni.

El presidente de la Comibol, José Pimentel, justificó la existencia de este tipo de bonos. “Cuando Huanuni pasó a manos de la Comibol encontró una estructura salarial de las viejas empresas, pero el Gobierno decidió respetar esas conquistas sociales. Es ahí de donde derivan estos lastres de tipos de remuneración”, dijo.

Remarcó que en última instancia “nosotros pensamos superar (esta situación) cuando establezcamos un nuevo sistema de trabajo (con el nuevo ingenio), que garantice ingresos a los trabajadores, pero en función más de la productividad y la rentabilidad”.

En los presupuestos analizados de Huanuni se pueden apreciar partidas para primas y bono de producción, y no figuran los bonos citados anteriormente. Sin embargo en todos los presupuestos existe la partida “Previsiones para incremento de gastos en servicios personales” que siempre es superior a la planilla de sueldos. Para 2016 fue de más de 330 millones de bolivianos (unos 47,4 millones de dólares), mientras que la planilla salarial fue de 187 millones (26,8 millones de dólares). De ahí se sacaría el monto de estos sobresueldos.

Pimentel enfatizó que se está apuntando “a que todo sea más convencional: la rampa sacará una mayor cantidad de volúmenes de carga, el ingenio va a tener la capacidad de recuperar casi el 80% de la carga bruta que saquemos. Entonces se va a cambiar sustancialmente el sistema de trabajo”.

Los jubilados representan otro costo adicional en Huanuni, ya que reciben una pensión de jubilación y tienen otro ingreso por seguir trabajando. El gerente de Huanuni, Winston Medrano, dijo “en jubilados tenemos hasta 500 personas, pero tenemos que entender que hay personas en proceso de jubilación”. Remarcó que este personal por ley se puede jubilar y seguir trabajando, por lo que no se los puede retirar.

Indicó que cuentan con un plan de reducción de personal, pero que se irá aplicando en respeto a las leyes y en función al paso del tiempo.

Para la actual dirigencia minera que haya trabajadores jubilados y rentistas es perjudicial porque “ellos al recibir su renta ya no producen, solo matan el tiempo y esperan recibir su salario básico”, indicó el dirigente Elías Colque.

 Baja producción

El gerente de Huanuni estimó que para reportar utilidades la empresa solo necesita 1.500 trabajadores. Para la gestión 2016, Huanuni presupuestó en promedio 27.400 dólares por trabajador; multiplicado por 3.500 trabajadores la suma es 95,9 millones de dólares. De contar con solo 1.500 trabajadores Huanuni hubiera ahorrado 54,8 millones de dólares.

Respecto a la producción, en 2005 la empresa Huanuni contaba con 800 trabajadores y produjo 3.985 toneladas métricas finas (TMF) de estaño al año y una utilidad de 10 millones de dólares; a 2016 la empresa contaba con más de 3.500 trabajadores y la producción llegó a 6.702 TMF con una utilidad negativa de 10 millones de dólares.

La productividad de la empresa pasó de 4,9 TMF por trabajador en 2005 a 1,9 toneladas en 2016. En el mejor de los casos llegó a 2,19 TMF por trabajador en 2009. Con la absorción de los nuevos trabajadores la empresa quintuplicó la mano de obra y solo duplicó la producción.

La fuerza de los trabajadores

Diez gerentes en 11 años no es un indicador de estabilidad empresarial y esto es lo que ocurre en Huanuni. Según el ex presidente de Comibol, Héctor Córdova, la parte técnica de la empresa tiene muchas dificultades en aplicar los planes por la intervención de los trabajadores. La empresa al ser autogestionaria, desde 2008 declarada empresa pública estratégica, incluye en sus decisiones a los trabajadores, que participan con dos de los cinco delegados que tiene el directorio.Comibol, la casa matriz, participa con un representante, el Ministerio de Medio Ambiente con otro y el ministro de Minería es el presidente del directorio.

Para Córdova que la presidencia del directorio de Huanuni no recaiga en Comibol es una gran desventaja para incidir en un riguroso control y administración de la minera.

Otro aspecto que también constituye una desventaja y muestra la fuerza de los trabajadores, indica Córdova, es que el control social es ejercido por ellos, cuando son los que negocian sus beneficios con la gerencia. La ex autoridad señaló que el control sobre el funcionamiento de la empresa lo deben realizar entidades externas.

En ese sentido teme que el nuevo modelo de producción de Huanuni, en el que se sueña con el ingreso del ingenio de 3.000 toneladas, sea resistido por algunos trabajadores. “Los que van a ver sus intereses afectados si todo cambia a producción convencional, se van a oponer al nuevo modelo de producción”, aseguró.

Otro exdirigente entrevistado para este reportaje, indicó que en Huanuni hay grupos de mineros a los que no les interesa la mina sino su beneficio personal. Señala que hay “roscas” que gozan de los ingresos más elevados y hacen lo posible para mantener ese privilegio y ninguno de los gerentes que pasó pudo cambiar esa situación.

El gerente de la empresa Winston Medrano, instalado en octubre de 2016 y que está logrando resultados positivos en la presente gestión, reconoce que administrar Huanuni es “difícil”.

“Cuando se administra de manera técnica las cosas se dan muy fácilmente. Aquí (en Huanuni) el tema es no complicado pero más difícil diría. En la privada tú defines, tú dices cómo y cuándo y por eso nunca hay pérdida, pero aquí un poco, ellos (los trabajadores) ven el tema social, el tema de apoyo a sus compañeros, y cuando pasa cualquier cosa los defienden así no tengan la razón, y cuando quieres hacer algo también no es fácil. Pero tampoco es imposible, hay que saber convivir con lo que se tiene y tratar de sacarlo adelante”, apuntó.

Medrano tiene el desafío de sacar adelante la minera y consolidarla como una empresa modelo, y está convencido de que esto se logrará con el funcionamiento del ingenio Lucianita.

Unos días antes de la publicación de este reportaje, Medrano presentó su renuncia al cargo. Los trabajadores no aceptaron su plan de trabajo. “Se iba a trabajar 7/14 (trabajar 14 días y descansar siete), luego 6/3 (trabajar seis días y descansar tres). Ese era su plan, pero los trabajadores no han aceptado”, refirió un exdirigente, quien explicó que con ese plan un turno tenía que desaparecer para hacer mantenimiento de máquinas y ventilación. En su lugar fue posesionado Guillermo Dalence, exministro de Minería que medió, en el conflicto de 2006, entre mineros asalariados y cooperativistas por el cerro Posokoni.

El Gobierno pretende darle mayor protagonismo a la Comibol que actualmente solo funge como administradora de patentes y contratos. El Ejecutivo planteó la refundación de la Comibol, lo que implica una reestructuración de sus empresas afiliadas, entre ellas Huanuni, pero las voces de rechazo ya se dejaron oír, y llegaron desde la Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia. Su máximo dirigente, Orlando Gutiérrez, manifestó que si el Gobierno quiere refundar la Comibol, que lo haga en la casa matriz, pero “a las empresas productoras nadie va a meter mano”.

Córdova considera que el Gobierno debe “tocar” Huanuni “para corregir esa suma de arbitrariedades” y la única forma es que se haga mediante una “salida política”. “Tiene que venir como voluntad política de muy arriba”, aseguró.

Explicó que la Comibol ni el ministro de Minería son suficientes para corregir “toda la asimetría que se da en Huanuni”, porque en el fondo “esta situación que se está viviendo es provocada por decisiones políticas y no técnicas”.

“Como se trata de una gran cantidad de trabajadores, una base política del Presidente, entonces el Presidente tiene que hablar con ellos, el ministro es solo un intermediario más, porque nadie vota por el ministro; eran cinco mil trabajadores con sus familias, estamos hablando de unas 200 mil personas que podían votar a favor o en contra, entonces eso tiene que ser negociado políticamente”, remarcó. Si no se ajusta el modelo de administración y se asumen los costos políticos, parece que Huanuni seguirá sepultándose entre sus propios escombros y funcionando solo como una fábrica de empleos. Los 11 años de gestión inestable así lo demuestran.

Según la Constitución Política, los recursos naturales son de propiedad del pueblo. La empresa administra sus propios recursos y toma sus propias decisiones, y hasta el momento no aportó al Tesoro General del Estado en beneficio del pueblo boliviano.

Al ser una empresa estratégica desde 2008, Huanuni debería adecuarse a la Ley de la Empresa Pública 466 (promulgada en 2013), donde sería más fiscalizada y trasferiría recursos. Pero esta norma no se cumple. Al parecer, el Gobierno prefiere mantener buenas relaciones con su base social. Muestra de esa relación es que en febrero de 2016, el Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni, mediante el tesorero Lalo Guarachi, aportó 350 mil bolivianos (50.287 dólares) para financiar la campaña del presidente Evo Morales con miras al referendo constitucional de ese año que le abriría la posibilidad de postularse a una tercera reelección en 2019. A pesar de este apoyo, el Jefe de Estado perdió el referéndum.

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