Elecciones judiciales: el MAS controla aún el 68% de los municipios de Bolivia

0
134
views

Potosí es la ciudad que más votos anuló. San Pedro de Curahuara en La Paz y Villa Tunari en Cochabamba son los municipios que menos escucharon a la oposición. El voto del 3 de diciembre nos muestra un país territorialmente fracturado y difícil de gobernar por un presidente que sea adverso al MAS.

Aunque más del 50% de los electores bolivianos optó por anular su papeleta de sufragio en las elecciones judiciales del pasado 3 de diciembre, en el 68% de los municipios del país se impuso el voto a favor de cualquiera de los candidatos a altos magistrados.

En Bolivia, la demografía parece contradecir a la geografía, es decir, más habitantes en menos territorio pueden dirimir escrutinios nacionales, pero quizás no pueden contar, por ejemplo, con una mayoría de alcaldes. Si esta tendencia electoral se repite en las elecciones presidenciales de 2019, el actual partido de gobierno podría sostener su control territorial sobre la mayor parte de la superficie nacional, a pesar de haber perdido la mayoría poblacional.

Este dato tiene implicaciones sobre la gobernabilidad futura, porque ganar las elecciones no equivaldrá necesariamente a tener las riendas sobre el territorio, espacio en el que, por ejemplo, se dieron prolongados bloqueos de caminos entre los años 2000 y 2005. Una futura oposición masista a un gobierno nacido en las urnas desde la oposición podría atrincherarse en una resistencia campesina compacta y beligerante capaz de desestabilizar la alternancia en el poder central.

Los datos de las recientes elecciones judiciales revelan que la fuerza del Movimiento al Socialismo (MAS) se concentra en 231 de los 338 municipios del país, en los que el voto válido superó al nulo, en algunos casos con porcentajes tan altos como el 77 o 73% en lugares como San Pedro de Curahuara del departamento de La Paz o Villa Tunari en Cochabamba, respectivamente.  En las últimas elecciones municipales de 2015, el MAS ganó casi de forma coincidente, 229 alcaldías, dos menos que la cantidad de victorias locales del voto válido este año. En tal sentido, en 2017 se  habría dado, más que un retroceso, una ratificación de la fuerza territorial del partido en función de gobierno.

Esto ayuda a comprender por qué a pesar de que en las 9 ciudades principales del país ganó el voto nulo, en el escrutinio nacional éste solo supero la mitad más uno.  Así, mientras el voto urbano fue claramente adverso al gobierno, el rural balanceó claramente el resultado final y se transformó en un contrapeso, que hoy alienta la esperanza oficialista en una tercera reelección.

El respaldo a la oposición, cuyas fuerzas políticas y ciudadanas agitaron la consigna del voto nulo, se hace sentir en el 31% de los municipios, que aunque solo son 107 de los 338 del país, son, al mismo tiempo, los más poblados. La mayor concentración de votos anulados se encuentra en la ciudad de Potosí con el 73%., seguida por el 69% en Portachuelo, Santa Cruz. La capital cruceña es la tercera urbe con más voto nulo con el 66%. En el cuarto lugar están Tarija y La Paz con un 64%, solo un punto porcentual por encima de Sucre.

Aunque la tendencia general del 3 de diciembre consiste en que a más urbano el espacio, más votos terminan siendo anulados, destacan algunas excepciones interesantes. Las zonas rurales de los departamentos de Santa Cruz y el Beni resaltan por su distancia con el gobierno, recordando su anterior pertenencia a la llamada “media luna”, que se disolvió en 2009. No sucede así con Pando, región en la que 8 de sus 15 municipios respaldó a los candidatos a magistrados. El otro departamento retenido por la oposición es Tarija en el que 7 de sus 11 municipios se inclina por el voto nulo.

Los departamentos de La Paz, Cochabamba, Potosí, Chuquisaca y Oruro son, por sus zonas rurales y campesinas, los principales baluartes electorales de una posible tercera reelección presidencial que se pondrá en juego en 2019.

En el país existen algunas regiones que tradicionalmente apoyaron al MAS, pero que ahora parecen haberse adherido al bloque opositor. Destaca, como ya se dijo, la ciudad de Potosí, la urbe donde se concentra el mayor porcentaje de votos nulos del país (73%). Otros ejemplos son El Alto con un 47% de rechazo al gobierno, Achacachi, donde la mitad de los electores anuló su papeleta, o las zonas cocaleras yungueñas como Coripata, Coroico, Chulumani e Irupana, desde donde surgió una clara rivalidad con la zona del Chapare, nítidamente favorecida desde la Plaza Murillo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here